Hormigas de fuego (Solenopsis): qué son, origen y picadura

Descubre las hormigas de fuego (Solenopsis): origen sudamericano, expansión como plaga en Norteamérica y su picadura dolorosa con aguijón. Prevención y riesgos.

Autor: Leandro Alegsa

Las hormigas de fuego son hormigas que pican. También se les llama hormigas de jengibre y hormigas de fuego tropicales. Se desarrollaron en Sudamérica, pero se han convertido en una importante plaga en Norteamérica. Son conocidas por su dolorosa picadura. Este aguijón utiliza una base, no un ácido.

 

¿Qué son y cómo identificarlas?

Las hormigas de fuego pertenecen al género Solenopsis. La especie más conocida y problemática es Solenopsis invicta, llamada comúnmente hormiga de fuego roja importada. Características comunes:

  • Tamaño: obreras pequeñas, entre 2 y 6 mm según la casta.
  • Color: tonos rojizos a marrones; algunas especies pueden ser de color oscuro.
  • Apariencia: cuerpo segmentado típico de las hormigas, con aguijón visible en el extremo posterior.
  • Comportamiento: agresivas cuando se perturba el nido; atacan en gran número y pican varias veces.

Origen y expansión

Originarias de Sudamérica, las hormigas del género Solenopsis se han extendido por comercio y transporte humano. Solenopsis invicta se introdujo en Norteamérica y desde allí se dispersó a otras regiones subtropicales y tropicales del mundo. Su éxito invasor se debe a su alta tasa de reproducción, adaptabilidad y capacidad para colonizar hábitats alterados por humanos.

Colonia, alimentación y hábitat

  • Colonia: Pueden formar colonias con miles de individuos; algunas especies establecen montículos visibles en el suelo.
  • Dieta: Omnívoras: consumen materia vegetal, insectos muertos y vivas, néctar y alimentos humanos cuando tienen acceso.
  • Hábitat: Prefieren áreas cálidas y soleadas, bordes de caminos, parques, patios y campos agrícolas.

La picadura: qué ocurre y síntomas

La picadura de las hormigas de fuego es una combinación de mordisco (para sujetar) y aguijonazo que inyecta veneno. A diferencia de algunas otras especies que usan ácido fórmico, el veneno de muchas Solenopsis contiene alcaloides piperidínicos y otras toxinas que producen dolor intenso.

  • Síntomas locales: Dolor agudo inmediato, enrojecimiento, hinchazón y la formación frecuente de pequeñas ampollas o vesículas blanquecinas en el sitio de la picadura.
  • Reacciones alérgicas: En personas sensibles pueden aparecer urticaria, hinchazón extensa, dificultad para respirar, mareo o anafilaxia.
  • Complicaciones secundarias: Si se rascan las picaduras pueden infectarse y requerir tratamiento médico.

Tratamiento de las picaduras

  • Lavado con agua y jabón para limpiar la zona.
  • Aplicar frío local (compresas frías) para reducir dolor e inflamación.
  • Antihistamínicos orales o cremas con corticoide para el picor y la inflamación leve, según indicación médica.
  • Analgesia con paracetamol o ibuprofeno si el dolor lo requiere.
  • Evitar rascarse. Si aparecen ampollas, no reventarlas para prevenir infección.
  • Buscar atención médica inmediata si hay signos de reacción alérgica grave (dificultad para respirar, mareo, hinchazón facial o de garganta).

Prevención y control

Controlar hormigas de fuego requiere medidas combinadas y, en infestaciones grandes, la ayuda de profesionales:

  • Mantener patios y jardines limpios: eliminar restos orgánicos, cubrir alimentos y sellar basura.
  • Bloquear posibles entradas a viviendas (sellado de grietas y huecos).
  • Uso de cebos específicos para hormigas (bióticos o comerciales) colocados según instrucciones; funcionan mejor cuando se usan de forma sostenida porque las obreras llevan el alimento al nido.
  • En infestaciones severas, aplicar tratamientos con insecticidas por personal especializado. Evitar aplicaciones caseras de productos peligrosos sin orientación.
  • Evitar eliminar nidos sin protección: las hormigas atacan en gran número y pueden causar múltiples picaduras.

Impacto ecológico y económico

Como especie invasora, Solenopsis puede desplazar a especies nativas, alterar cadenas tróficas y causar daños en agricultura, ganadería e infraestructuras. Sus picaduras también suponen un problema de salud pública en zonas con alta densidad poblacional.

Cuándo acudir al médico

  • Si la persona presenta dificultad para respirar, inflamación marcada de cara o garganta, mareo, pérdida de conciencia o signos de anafilaxia.
  • Si las picaduras se infectan (dolor que aumenta, enrojecimiento que se extiende, pus o fiebre).
  • Niños pequeños, personas mayores o quienes tienen enfermedades inmunológicas o cardiacas deben buscar consejo médico ante múltiples picaduras.

En resumen, las hormigas de fuego (Solenopsis) son pequeñas pero peligrosas para humanos y animales por su picadura dolorosa y su capacidad invasora. La prevención, la identificación temprana y el control profesional son clave para reducir su impacto.

Invasión

En 1918, las hormigas de fuego fueron trasladadas accidentalmente a los Estados Unidos de América por un barco procedente de Sudamérica. Fueron trasladadas en grandes cantidades de tierra. Los barcos llevaban cosas pesadas, como máquinas, desde Estados Unidos a Sudamérica. Trajeron de vuelta cosas ligeras como cultivos. La suciedad era el lastre para que los barcos fueran más estables. La tierra a veces contenía hormigas de fuego.

En Estados Unidos, las hormigas de fuego no tienen depredadores ni competidores naturales. Se han convertido en una especie invasora. Los animales nativos no están adaptados a estas hormigas. Las hormigas de fuego son muy agresivas. Sus colonias pueden tener muchas reinas, a diferencia de muchas otras especies de hormigas. Por ello, las hormigas de fuego se han extendido muy rápidamente. En 1965, los hormigueros de fuego se extendieron por la costa sureste y hasta el oeste de Texas. Hoy se encuentran en al menos 10 estados del sur. Hay un grupo separado de hormigas de fuego que vive en California.

 

Mandíbulas de daño

Las hormigas de fuego han hecho mucho daño al extenderse por los Estados Unidos. Como se sienten atraídas por las corrientes eléctricas, mastican los cables. Esto provoca cortocircuitos en los circuitos eléctricos. Las hormigas de fuego también han alterado el equilibrio natural de los ecosistemas nativos. En algunos lugares, han acabado con el 70% de las especies de hormigas autóctonas y el 40% de otras especies de insectos autóctonos.

Cada año, unas 25.000 personas acuden a la asistencia médica por las dolorosas picaduras de las hormigas de fuego. Las hormigas de fuego atacan en grupo cuando se las molesta. Las personas suelen recibir muchas picaduras. Las picaduras de las hormigas de fuego no suelen ser peligrosas. Algunas personas son alérgicas a las hormigas de fuego. Pueden sufrir un shock. Esto se llama anafilaxia. Esto puede matarlos.

 

Lucha contra el fuego

Las hormigas de fuego crecen en EE.UU. 80 años después de su llegada. Contra las hormigas de fuego se utilizan unos 157 productos químicos, como amoníaco, gasolina, partes de estiércol y pesticidas que matan insectos. Sin embargo, ninguno de ellos ha sido muy útil. En 1995, el gobierno sólo había permitido un cebo para hormigas de fuego que la gente utilizaba mucho.

 


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