Bathilde d'Orléans (Louise Marie Thérèse Bathilde; 9 de julio de 1750 - 10 de enero de 1822) fue una princesa francesa. Era hermana de Philippe Égalité, madre del ejecutado duque de Enghien y tía de Louis-Philippe, rey de los franceses. Fue conocida como Citoyenne Vérité durante la Revolución Francesa. Por nacimiento y matrimonio tenía el rango de princesa de la sangre.

Juventud y matrimonio

Nacida en el seno de la poderosa casa de Orléans, Bathilde recibió la educación propia de una princesa del Antiguo Régimen: instrucción religiosa y formación en las artes y etiqueta de la corte. Contrajo matrimonio con un miembro de la alta nobleza francesa con quien tuvo descendencia, entre la que se contó su hijo que más tarde sería conocido como el duque de Enghien. Su posición la situaba entre las figuras más relevantes de la nobleza parisina del siglo XVIII.

Actitud durante la Revolución

La figura de Bathilde es especialmente notable por la ambigüedad y complejidad de su comportamiento durante la época revolucionaria. A diferencia de muchos aristócratas que rechazaron frontalmente los cambios, ella mostró una inclinación hacia algunas ideas igualitarias y renuncias formales a privilegios, lo que le valió el apodo de Citoyenne Vérité. No obstante, las circunstancias revolucionarias afectaron profundamente a su familia: algunos miembros emigraron, otros, como su hermano Philippe Égalité, se vieron implicados directamente en la política revolucionaria y en las luchas internas del periodo.

Pérdidas personales y periodo napoleónico

La revolución y los años napoleónicos trajeron para Bathilde dramas personales: la vida de su familia quedó marcada por la violencia política y las decisiones de los gobiernos que se sucedieron. Su hijo, el ejecutado duque de Enghien, fue víctima de la represión política en 1804, un episodio que conmocionó a la nobleza europea y que condicionó profundamente los últimos años de su vida.

Últimos años y legado

Bathilde vivió lo suficiente como para presenciar la caída de Napoleón y el restablecimiento de la dinastía borbónica. Su figura quedó en la memoria colectiva como la de una princesa que, sin dejar de ser miembro de la alta aristocracia, mostró actitudes caritativas y cierta apertura a las transformaciones políticas de su tiempo. La complejidad de su biografía —entre la lealtad a su rango, la cercanía con revolucionarios en su familia y las duras pérdidas personales— la convierte en un ejemplo de la difícil adaptación de la nobleza francesa a los cambios radicales de fines del siglo XVIII y principios del XIX.

Su parentesco con personajes destacados —como su hermano Philippe Égalité o su sobrino Louis-Philippe, rey de los franceses— y el trágico destino de su hijo han contribuido a que Bathilde d'Orléans permanezca como una figura estudiada por historiadores interesados en los vínculos entre nobleza, revolución y restauración.