La tuberculosis (TB) es una enfermedad infecciosa causada por una bacteria. En el pasado, la gente la llamaba tisis.
La tuberculosis está causada por varios tipos de micobacterias, generalmente Mycobacterium tuberculosis. La enfermedad suele atacar los pulmones, pero también puede afectar a otras partes del cuerpo.
Causas y transmisión
La TB se transmite principalmente de persona a persona a través del aire. Cuando una persona con tuberculosis pulmonar activa tose, estornuda, habla o canta, libera pequeñas gotículas que contienen la bacteria y que pueden ser inhaladas por otras personas. No se transmite por contacto casual como dar la mano, compartir utensilios o besos breves.
Tipos de tuberculosis
- Tuberculosis pulmonar: Es la forma más común y la que más contribuye a la transmisión.
- Tuberculosis extrapulmonar: Afecta otras partes del cuerpo como ganglios linfáticos, pleura, huesos, riñones, sistema nervioso central (meninges) o el aparato reproductor. Suele aparecer con mayor frecuencia en personas con defensas bajas.
- Tuberculosis latente: La persona está infectada por la bacteria pero no presenta síntomas ni es contagiosa; sin tratamiento puede progresar a TB activa.
- Tuberculosis activa: La infección produce síntomas y puede transmitirse a otras personas.
Síntomas
Los síntomas varían según la localización, pero los más habituales de la TB pulmonar son:
- Tos persistente durante más de 2–3 semanas (a veces con esputo sanguinolento).
- Dolor torácico.
- Fiebre, especialmente por la tarde o la noche.
- Sudoración nocturna.
- Pérdida de peso y falta de apetito.
- Cansancio y debilidad.
En la TB extrapulmonar los síntomas dependen del órgano afectado (p. ej., dolor óseo, hinchazón de ganglios, signos meníngeos, sangre en la orina, etc.).
Diagnóstico
El diagnóstico combina historia clínica, pruebas de laboratorio y estudios de imagen:
- Prueba de la tuberculina (Mantoux/PPD): detecta respuesta inmunitaria previa a la bacteria.
- Pruebas de sangre (IGRA): miden la respuesta inmunitaria específica a Mycobacterium tuberculosis.
- Radiografía o TAC de tórax: evalúan afectación pulmonar.
- Examen del esputo: baciloscopia (tinción), cultivo microbiológico y pruebas moleculares (PCR/NAAT) para identificar la bacteria y detectar resistencia a fármacos.
- Biopsia o pruebas específicas: en casos de TB extrapulmonar pueden ser necesarias muestras de tejido o líquido del órgano afectado.
Tratamiento
La TB es tratable y curable en la mayoría de los casos si se sigue un régimen adecuado:
- Tuberculosis sensible a fármacos: tratamiento combinando varios antibióticos (típicamente isoniazida, rifampicina, pirazinamida y etambutol) durante 6 meses, con fases inicial y de continuación. Es fundamental completar el curso completo para evitar recaídas y resistencias.
- Tuberculosis multirresistente (MDR) y extensamente resistente (XDR): requieren esquemas más largos y con fármacos de segunda línea (p. ej., levofloxacino, moxifloxacino, linezolid, bedaquilina), supervisión estrecha y manejo en centros especializados.
- Observación de la toma (DOT): en muchos programas de salud pública se practica la Administración Directa Observada (DOT) para asegurar adherencia al tratamiento y reducir resistencias.
Prevención
- Vacuna BCG: protege parcialmente contra formas graves de TB en niños (meníngea y miliar), pero su eficacia contra la TB pulmonar en adultos es variable.
- Detección y tratamiento de la infección latente: en contactos de casos, personas inmunodeprimidas o grupos de riesgo, tratar la infección latente reduce el riesgo de progresión a TB activa.
- Medidas de control de la transmisión: buena ventilación, uso de mascarillas en entornos de riesgo, aislamiento respiratorio de casos contagiosos hasta que reciban tratamiento efectivo.
- Salud pública: búsqueda activa de casos, tratamiento supervisado y seguimiento de contactos son esenciales para controlar la enfermedad en la comunidad.
Factores de riesgo y complicaciones
- Factores de riesgo: infección por VIH, diabetes, tratamientos inmunosupresores, desnutrición, consumo de tabaco, abuso de alcohol, pobreza y vivir en ambientes cerrados o con alta prevalencia de TB.
- Complicaciones: daño pulmonar crónico, insuficiencia respiratoria, diseminación a meninges (meningitis tuberculosa), huesos y articulaciones, riñones y muerte si no se trata adecuadamente.
Cuándo consultar al médico
Consulte con un profesional de la salud si tiene tos persistente (más de 2–3 semanas), pérdida de peso inexplicada, sudores nocturnos prolongados o fiebre persistente, especialmente si ha estado en contacto con alguien con TB o pertenece a un grupo de riesgo. El diagnóstico temprano y el inicio del tratamiento reducen complicaciones y transmisión.
La tuberculosis sigue siendo una enfermedad prevenible y tratable. La adherencia al tratamiento y las medidas de salud pública son clave para controlar su impacto.



