Tilacino (Thylacinus cynocephalus): el tigre de Tasmania, marsupial extinto
Descubre la historia del Tilacino (tigre de Tasmania): su biología, extinción en 1936, hallazgos fósiles y el legado cultural del marsupial perdido.
El Thylacine era un animal marsupial carnívoro (que se alimentaba principalmente de carne). El Thylacine también era conocido como tigre de Tasmania, lobo de Tasmania y hiena de Tasmania. El último Thylacine conocido murió en un zoológico de Hobart el 7 de septiembre de 1936. En su día vivieron en toda Australia y Nueva Guinea. Hay pinturas de estos animales en el norte de Australia Occidental y en el Territorio del Norte. En Riversleigh, en el norte de Queensland, los científicos han descubierto huesos fósiles de tilacinos de al menos 30 millones de años.
Descripción física
El Thylacinus cynocephalus era un marsupial de aspecto similar al de un cánido, con un cráneo alargado y una mandíbula fuerte. Tenía una cola rígida y musculosa, orejas erectas y un pelaje corto de color pardo amarillento con bandas oscuras transversales en la parte posterior del tronco y la base de la cola, que le dieron el nombre de “tigre de Tasmania”. Su longitud total (incluida la cola) podía superar el metro y medio, y su peso oscila en registros históricos entre aproximadamente 15 y 30 kg, siendo los machos más grandes que las hembras.
Biología y comportamiento
- Alimentación: Era un carnívoro que cazaba presas como wallabies, pequeños canguros y otros mamíferos y aves. Se cree que era principalmente solitario y cazador al amanecer y al atardecer (crepuscular), aunque también se han descrito actividades nocturnas.
- Reproducción: Como marsupial, la hembra tenía una bolsa donde las crías completaban su desarrollo tras un período de gestación relativamente corto. Nacían crías muy pequeñas e indefensas que permanecían varias semanas o meses en la bolsa hasta alcanzar mayor tamaño.
- Social: No hay pruebas concluyentes de que formaran grandes manadas; la evidencia sugiere comportamientos mayoritariamente solitarios o en parejas durante la época reproductiva.
Hábitat y distribución
Antes de la llegada de los europeos, el tilacino tenía una amplia distribución por Australia continental, Tasmania y algunas partes de Nueva Guinea. En tiempos históricos recientes se restringió a Tasmania, donde sobrevivió hasta el siglo XX. Habitaba bosques, matorrales y zonas abiertas con suficiente fauna pequeña y mediana para alimentarse.
Causas de la extinción
La extinción del tilacino fue el resultado de varios factores combinados:
- Caza intensiva: Fue perseguido por colonos que lo consideraban una amenaza para el ganado y, durante décadas, existieron recompensas y cacerías organizadas.
- Pérdida y modificación del hábitat: La agricultura, el pastoreo y la tala redujeron las zonas adecuadas para su supervivencia y la disponibilidad de presas.
- Competencia y depredación: Animales introducidos, como perros domésticos y zorros en algunas áreas, alteraron el equilibrio ecológico y compitieron o depredaron a los tilacinos.
- Enfermedades: Existen hipótesis sobre enfermedades que pudieron debilitar poblaciones ya reducidas, aunque la evidencia directa es limitada.
Registro fósil e historia con los humanos
El registro fósil muestra que el linaje del tilacino se remonta decenas de millones de años y que diversas especies de thylacinos habitaron Australia desde el Mioceno. Las pinturas rupestres y relatos de pueblos indígenas demuestran que los humanos coexistieron con estos animales durante milenios. Sin embargo, la llegada de los dingos al continente y, más tarde, la colonización europea aceleraron su desaparición en Australia continental y, finalmente, en Tasmania.
Avistamientos, pruebas y debates recientes
Desde 1936 han existido numerosos informes de supuestos avistamientos y expediciones en busca del tilacino en Tasmania y zonas remotas del continente, acompañados de fotografías, filmaciones y huellas no concluyentes. A día de hoy no existe evidencia científica verificable que demuestre la persistencia de la especie; la comunidad científica lo considera extinguido. No obstante, el animal sigue presente en la cultura popular y en la imaginación pública.
De-extinción y ética
En las últimas décadas han surgido proyectos científicos que proponen técnicas de biología molecular para la “resurrección” de especies extintas (de‑extinción), y el tilacino figura entre las candidatas por la existencia de material genético preservado. Estas propuestas generan debates éticos y prácticos sobre la viabilidad técnica, el bienestar de los animales creados, la restauración de ecosistemas y las prioridades de conservación actuales.
Legado y lecciones
El tilacino es un recordatorio emblemático de las consecuencias humanas sobre la biodiversidad. Su historia ilustra la importancia de:
- Detectar y actuar ante amenazas antes de que las poblaciones queden reducidas a niveles críticos.
- Controlar especies invasoras y gestionar el uso del territorio para conservar hábitats naturales.
- Valorar y respetar el conocimiento de comunidades indígenas en la gestión de la fauna local.
Hoy el tilacino es también un símbolo cultural que inspira conservación, educación y reflexión sobre cómo evitar futuras extinciones.
La extinción del tilacino
Los tilacinos eran comunes en toda Australia. Se han encontrado restos fósiles en Queensland, pinturas en Australia Occidental y un cuerpo momificado en una cueva de la llanura de Nullabor, en Australia Meridional. El cuerpo fue fechado con 4.650 años de antigüedad. El tilacino empezó a desaparecer de Australia continental hace unos 5.000 años. Esto es más o menos el mismo tiempo que la llegada a Australia del dingo. Debido a la subida del nivel del mar hace 10.000 años, Tasmania quedó separada del continente australiano por el estrecho de Bass, que el dingo nunca cruzó. Cuando los europeos llegaron a Australia en 1788, el tilacino sólo vivía en Tasmania.
Los marineros del barco de Abel Tasman, en noviembre de 1642, dijeron haber visto huellas de "tygr". El explorador francés Antoine Bruni d'Entrecasteaux encontró un hueso de mandíbula de tilacino en 1792. El 13 de mayo de 1792 realizó el primer avistamiento confirmado, que fue descrito como del tamaño de un perro grande, con vetas negras. En 1805, el teniente gobernador Paterson envió a Sydney una descripción de un tilacino. Dijo que el animal era raro y poco común.
Los tilacinos eran cazados porque los granjeros decían que mataban ovejas. El gobierno de Tasmania daba dinero a los granjeros por cada tilacino que mataran. El último tilacino abatido fue en Mawbanna, Tasmania, el 13 de mayo de 1930, por el granjero Wilfred Batty. El gobierno promulgó leyes para protegerlos unos meses antes de que muriera el último. Ahora están extintos, lo que significa que no quedan tilacinos vivos en ningún lugar del mundo.

Tialcina en el zoo de Hobart, 1933
Aspecto
El Thylacine medía alrededor de 1,8 metros (71 pulgadas) de largo y su cola alcanzaba los 53 centímetros (21 pulgadas). Debía medir unos 58 centímetros (23 pulgadas) y podía pesar hasta 30 kilogramos (66 libras). Era de color gris y marrón con 16 rayas negras o marrones en la espalda. Tenía la misma forma que un perro, pero la espalda, la grupa y la cola eran más parecidas a las de un canguro. Su cola era bastante rígida. Tenía las patas muy cortas. Tenía dientes como los de un perro, pero con más incisivos. El Thyalcine podía abrir la boca unos 120 grados.
El tilacino era un animal de caza nocturna. Se alimentaba de ualabíes, ratas, aves, equidnas, conejos y ovejas.
Los tilacinos eran marsupiales, lo que significa que la hembra llevaba a las crías en una bolsa. La bolsa se abría hacia atrás.
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