La momificación es un proceso que permite conservar la piel y la carne de un cadáver. El proceso puede producirse de forma natural o intencionada. Si se produce de forma natural, es el resultado del frío (como puede ocurrir en un glaciar), del ácido (como puede ocurrir en una ciénaga) o de la sequedad. Los egipcios envolvían el cadáver con vendas para protegerlo de la putrefacción.
Se han encontrado momias de seres humanos y otros animales en todos los continentes, pero como resultado de la conservación natural a través de condiciones inusuales, y como artefactos culturales. En Egipto se han encontrado más de un millón de momias de animales, muchas de ellas de gatos. Utilizaban un gancho para extraer el cerebro de la nariz y extirpaban quirúrgicamente todos los demás órganos menos el corazón, ya que éste era necesario para el pesaje de la ceremonia del corazón. Los órganos se enterraban entonces con la momia en recipientes separados llamados tarros canopos.


