La foca barbuda (Erignathus barbatus), también llamada foca de aleta cuadrada, es un pinnípedo de tamaño medio a grande que habita las aguas frías del Ártico y zonas subárticas. Destaca por sus largas y sensibles vibrisas (bigotes) que le dan el nombre común de "barbuda" y le permiten detectar presas sobre fondos blandos.

Descripción

Características físicas:

  • Tamaño: los adultos suelen medir entre 2 y 3 metros de longitud.
  • Peso: un adulto puede pesar en torno a 200–400 kg; los machos suelen ser algo más corpulentos que las hembras.
  • Pelaje: de color pardo grisáceo, más claro en el vientre; las crías nacen con un pelaje lanoso claro (lanugo) que mudan semanas después del nacimiento.
  • Bigotes (vibrisas): muy desarrollados, sensibles y curvados; esenciales para localizar invertebrados en el fondo marino.
  • Aletas: las aletas delanteras son grandes y de aspecto robusto, lo que motiva el nombre alternativo de "foca de aleta cuadrada".

Alimentación y comportamiento

La foca barbuda es principalmente bentónica: busca alimento sobre el fondo marino. Su dieta incluye moluscos (almejas, bivalvos), crustáceos, gusanos poliquetos y también peces demersales. Utiliza sus largas vibrisas para detectar presas enterradas en sedimentos blandos.

Son animales solitarios o que se agrupan en pequeñas concentraciones sobre el hielo durante la muda y la reproducción. Realizan inmersiones de varios minutos y pueden explorar fondos a profundidades considerables para alimentarse. Durante la época de celo, los machos emiten vocalizaciones profundas y sonoras que funcionan en la comunicación y el cortejo.

Reproducción

La reproducción ocurre en primavera. Tras la implantación retardada característica de los fócidos, las hembras dan a luz en el hielo marino a una sola cría por temporada. Los cachorros nacen con lanugo y pesan decenas de kilogramos; se alimentan de la leche materna durante unas semanas (aproximadamente 2–3 semanas) hasta el destete y la incorporación progresiva a la vida acuática.

Hábitat y distribución

La foca barbuda vive en el Océano Ártico y mares subárticos adyacentes, asociada al hielo marino y a plataformas continentales poco profundas. Su área de distribución incluye los mares de Bering y Chukchi, el Mar de Beaufort, el Ártico canadiense, Groenlandia, el Mar de Barents y zonas costeras del norte de Rusia y Svalbard.

Los fósiles indican que, durante el Pleistoceno, las focas barbudas llegaron hasta el sur de Carolina del Sur, lo que refleja cambios pasados en la distribución por variaciones climáticas y del nivel del mar.

Conservación

En conjunto la especie no se considera críticamente amenazada a escala global, pero su dependencia del hielo marino la hace vulnerable al retroceso del hielo y al calentamiento global. Otras amenazas incluyen la contaminación química, la pesca accidental y la perturbación por actividades humanas. En algunas regiones la caza tradicional por comunidades indígenas es una fuente de subsistencia y está regulada.

La conservación de la foca barbuda depende principalmente de la protección de su hábitat de hielo marino, del seguimiento de las poblaciones y del control de contaminantes y capturas accidentales.