Las plantas con semillas son un conjunto de organismos vasculares que incluye a muchas de las formas vegetales dominantes en tierra. Se trata de plantas cuyos individuos pertenecen principalmente a dos grandes linajes: las gimnospermas y las angiospermas. La estructura clave es la semilla, que típicamente contiene un embrión, un suministro de nutrientes para ese embrión y una cubierta protectora. Por extensión, estas plantas reciben los nombres de espermatofitas o fanerógamas y se encuentran en la mayor parte de los ambientes terrestres.

Características generales de la semilla

  • Protección: la cubierta limita la pérdida de agua y protege el embrión frente a agentes externos.
  • Suministro nutritivo: las reservas permiten la germinación y las primeras etapas del desarrollo sin dependencia inmediata del fotosistema.
  • Dispersión y latencia: muchas semillas pueden dispersarse a distancia y permanecer viables hasta que las condiciones sean favorables.

Grupos principales de espermatofitas

Los espermatofitos actuales se clasifican en varios grupos reconocidos por su morfología y fisiología. Entre los principales se distinguen:

  • Cícadas: plantas subtropicales y tropicales con un tronco robusto y una corona de hojas pinnadas.
  • Ginkgo: un género representado por una única especie superviviente, un árbol de hojas pecioladas y venación característica.
  • Coníferas: grupo que incluye árboles y arbustos coníferos, muchos de ellos dominantes en bosques templados y boreales.
  • Gnetophyta: grupo de plantas leñosas que reúne géneros dispares como Gnetum, Welwitschia y Ephedra, con características únicas entre las gimnospermas.
  • Angiospermas: las plantas con flor, el linaje más diverso y ecológicamente exitoso, caracterizado por la producción de flores y a menudo de frutos que encierran la semilla.

Evolución y registro fósil

El origen y la diversificación de las plantas con semillas está bien documentado en el registro fósil. Uno de los primeros grupos con semilla fueron los llamados helechos con semilla (Pteridospermatophyta), conocidos principalmente por sus restos fósiles (fósiles). Estos helechos con semilla contribuyeron a bosques extensos que fueron frecuentes en el Pérmico.

En ese tiempo y en épocas posteriores apareció Glossopteris, un género arbóreo muy conspicuo que se distribuía ampliamente por el supercontinente meridional Gondwana durante el Pérmico. Este tipo de vegetación es importante para reconstruir paleoclimas y paleogeografías, y está relacionado con restos fósiles hallados en lo que hoy son varias masas continentales de Gondwana (Gondwana).

Hacia el Triásico los helechos con semilla disminuyeron y los antepasados de las gimnospermas modernas se hicieron más abundantes. Posteriormente, hasta el Cretácico Superior, las gimnospermas dominaron muchos ecosistemas terrestres; en esa etapa las angiospermas comenzaron una rápida radiación que les permitió diversificarse y convertirse en el grupo dominante en la mayor parte de los biomas terrestres actuales.

Importancia ecológica y humana

  • Ecología: las plantas con semillas forman bosques, matorrales y praderas, y sostienen redes alimentarias complejas.
  • Economía: proporcionan la mayor parte de los alimentos cultivados, fibras, maderas y recursos medicinales utilizados por las sociedades humanas.
  • Conservación: muchas especies de espermatofitas están amenazadas por la pérdida de hábitat, la explotación y el cambio climático.

Reproducción y ciclo de vida

El ciclo vital de las espermatofitas incluye la formación de gametofitos reducidos y la producción de semillas como unidad de dispersión y supervivencia. Las diferencias entre gimnospermas y angiospermas residen en la estructura reproductiva (estróbilos frente a flores) y en la presencia o ausencia de frutos que acompañan a la semilla.

En conjunto, las plantas con semillas representan un hito evolutivo que ha condicionado la estructura de los ecosistemas terrestres y la relación entre plantas, animales y humanos a lo largo de millones de años.