Herpes zóster (culebrilla): causas, síntomas, vacuna y tratamiento

Herpes zóster (culebrilla): conoce causas, síntomas, prevención con vacuna y tratamientos antivirales para reducir dolor, duración y acelerar la recuperación.

Autor: Leandro Alegsa

El herpes zóster (también conocido como culebrilla o zona) es una enfermedad en humanos. El mismo virus que causa la varicela también provoca el herpes zóster. Los síntomas son dolor y una erupción con ampollas. La vacuna contra el herpes zóster reduce el riesgo de padecerlo. Los medicamentos antivirus pueden reducir la gravedad y la duración del herpes zóster si se empiezan a tomar en los tres días siguientes a la aparición de la erupción.

 

Causas

El herpes zóster está causado por la reactivación del virus varicela-zóster (VZV), que permanece latente en los ganglios nerviosos después de una infección primaria de varicela. Años o décadas después, el virus puede reactivarse y desplazarse a lo largo de un nervio, provocando la característica erupción y dolor en el territorio de ese nervio (dermatoma).

  • Factores de riesgo: edad avanzada (más frecuente >50 años), sistema inmunitario debilitado (tratamientos con inmunosupresores, VIH, cáncer), estrés intenso, enfermedades crónicas y uso prolongado de corticoides.
  • Transmisión: las personas con zóster pueden transmitir VZV a personas que nunca han tenido varicela o no han sido vacunadas; en ese caso la infección que desarrollarán será varicela, no zóster. La transmisión ocurre por contacto directo con las lesiones.

Síntomas

  • Pródromo: dolor, hormigueo, picor o sensación de ardor en un lado del cuerpo días antes de la erupción.
  • Erupción cutánea: aparece en un solo lado del cuerpo y sigue el trayecto de un nervio (por ejemplo, el torso, la cara o una extremidad). Comienza como manchas rojas que evolucionan a ampollas llenas de líquido y, finalmente, se secan y forman costras.
  • Otros síntomas: fiebre leve, malestar general, sensibilidad aumentada en la piel.

Complicaciones

  • Neuralgia posherpética (NPH): dolor persistente que puede durar meses o años después de que la erupción haya sanado; riesgo aumenta con la edad.
  • Herpes zóster oftálmico: si afecta el nervio trigémino puede comprometer el ojo y causar pérdida de visión.
  • Síndrome de Ramsay Hunt: afectación del nervio facial con parálisis facial y lesiones en el oído.
  • Infección bacteriana secundaria de las lesiones, diseminación generalizada en personas gravemente inmunodeprimidas, y complicaciones neurológicas raras (meningitis, encefalitis).

Diagnóstico

El diagnóstico suele ser clínico por la apariencia típica de la erupción y el dolor en un dermatoma. En casos atípicos o graves se pueden confirmar con:

  • PCR o cultivo de líquido de las ampollas.
  • Pruebas serológicas en situaciones específicas (no habituales para manejo agudo).

Tratamiento

El objetivo es reducir la replicación viral, aliviar el dolor y prevenir complicaciones. Es importante iniciar tratamiento antiviral lo antes posible, idealmente dentro de las primeras 72 horas desde la aparición de la erupción.

  • Antivirales: aciclovir, valaciclovir y famciclovir. Duran típicamente 7–10 días; ejemplos de pauta en adultos (consultar siempre con un profesional sanitario antes de tomar medicamentos):
    • Acyclovir: 800 mg cinco veces al día durante 7–10 días.
    • Valaciclovir: 1 g tres veces al día durante 7 días.
    • Famciclovir: 500 mg tres veces al día durante 7 días.
  • Control del dolor agudo: analgésicos habituales (paracetamol, AINEs), opioides en dolor intenso, y medidas locales (compresas frías, apósitos). Parches de lidocaína al 5% y cremas con capsaicina pueden ayudar.
  • Tratamiento de la neuralgia posherpética: anticonvulsivantes como gabapentina o pregabalina, antidepresivos tricíclicos (ej. amitriptilina) y terapias locales; el manejo suele ser prolongado y debe individualizarse.
  • Corticosteroides: en algunos casos se usan junto con antivirales para reducir la inflamación aguda y el dolor, pero su uso debe valorarse cuidadosamente y no es apropiado para todos los pacientes.

Vacuna y prevención

La vacunación es la medida más efectiva para reducir el riesgo de desarrollar herpes zóster y sus complicaciones.

  • Vacuna recombinante (Shingrix): recomendada en adultos a partir de los 50 años en muchos países; esquema de dos dosis separadas por 2–6 meses. Alta eficacia (>90%) para prevenir zóster y neuralgia posherpética.
  • Vacuna viva atenuada (Zostavax): fue utilizada anteriormente (una dosis) y se administra a mayores de cierta edad en algunos lugares; su eficacia es menor y no está indicada en personas gravemente inmunodeprimidas.
  • Efectos secundarios comunes: dolor en el lugar de inyección, enrojecimiento, fatiga, mialgias y fiebre; suelen ser transitorios.
  • Las personas con lesiones abiertas deben cubrirlas y evitar el contacto con personas no inmunes, embarazadas sin inmunidad y pacientes inmunodeprimidos hasta que las lesiones estén costrosas.

Cuándo acudir al médico

  • Si hay sospecha de herpes zóster, especialmente en personas mayores o con sistema inmunitario debilitado.
  • Aparición de erupción cerca del ojo, cambios en la visión o dolor ocular.
  • Erupción extensa, fiebre alta o signos de infección bacteriana en las lesiones.
  • Dolor intenso que no cede con analgésicos habituales.

Pronóstico

La mayoría de las personas mejoran en 2–4 semanas, pero el dolor puede persistir mucho más tiempo en algunos casos (neuralgia posherpética). La vacunación reduce significativamente la incidencia y la gravedad de la enfermedad. Ante cualquier duda sobre diagnóstico, tratamiento o vacunación, consulte a un profesional de la salud.

Herpes zoster en el cuello de un paciente  Zoom
Herpes zoster en el cuello de un paciente  

Información general

El herpes zóster es una enfermedad vírica producida por el virus de la varicela zóster (VZV), el mismo que causa la varicela. Sus síntomas incluyen dolor y una erupción con ampollas que se produce a lo largo de los nervios que contienen el virus latente. No se puede contraer el herpes zóster. Sin embargo, se puede contraer la varicela a través del contacto directo con alguien que tenga culebrilla, tocando la zona de la erupción. La mayoría de las personas que contraen el herpes zóster son mayores. A veces infecta a personas más jóvenes, o a personas con un sistema inmunitario debilitado. El estrés puede desencadenar el herpes zóster. La enfermedad comienza con hormigueo, picor o dolor en la piel de la persona infectada. Al cabo de unos días, la enfermedad provoca una erupción con ampollas. Esta erupción puede aparecer en el tronco o en la cara. La erupción se convierte en pequeñas ampollas llenas de líquido. Estas ampollas se secan y forman costras durante varios días. La erupción causa desde un leve picor hasta un dolor extremo. La erupción permanece en una región del cuerpo.

El virus del herpes zóster se contagia de persona a persona sólo por contacto directo. Por esta razón, se aconseja a las personas con herpes zóster que limiten el contacto con quienes no son inmunes a la varicela; los que tienen mayor riesgo son los niños pequeños y las mujeres embarazadas. Contraer la varicela estando embarazada puede ser peligroso para el feto.

Si las personas han tenido varicela, no pueden volver a contraerla de otra persona. Sin embargo, se cree que el contacto con un paciente de herpes zóster puede desencadenar que el propio virus de la varicela latente se convierta en herpes zóster.

 

Tratamiento

Los médicos recomiendan medicamentos antivirales, esteroides, antidepresivos, anticonvulsivos y agentes tópicos para tratar el herpes zóster. Los antivirales aciclovir, valaciclovir y famciclovir pueden reducir la gravedad del herpes zóster.

 

Pronóstico

El herpes zóster puede ser muy doloroso y provocar picores. No es muy peligroso para las personas sanas, y suele terminar sin mayores problemas. La erupción y el dolor duran de 3 a 5 semanas. A veces, pueden producirse problemas graves como parálisis facial parcial y temporal, daños en el oído o encefalitis. Las personas con herpes zóster en la mitad superior de la cara necesitan atención médica inmediata: el virus puede causar daños graves en los ojos. La mayoría de las personas que padecen herpes zóster sólo tienen un ataque de la enfermedad en su vida. Sin embargo, las personas con SIDA, cáncer o sistemas inmunitarios débiles pueden tener varios ataques.

 

Preguntas y respuestas

P: ¿Qué es el herpes zóster?


R: El herpes zóster es una enfermedad humana también conocida como herpes zóster o zona.

P: ¿Qué causa el herpes zóster?


R: El mismo virus que causa la varicela también causa el herpes zóster.

P: ¿Cuáles son los síntomas del herpes zóster?


R: Los síntomas del herpes zóster incluyen dolor y una erupción con ampollas.

P: ¿Cómo se puede reducir el riesgo de herpes zóster?


R: La vacuna contra el herpes zóster puede reducir el riesgo de herpes zóster.

P: ¿Pueden ayudar los antivíricos en caso de herpes zóster?


R: Sí, los medicamentos antivirus pueden reducir la gravedad y la duración del herpes zóster si se empiezan a tomar en los 3 días siguientes a la aparición de la erupción.

P: ¿Es contagioso el herpes zóster?


R: Sí, las personas que no han tenido varicela pueden contagiarse de alguien con herpes zóster, aunque desarrollarán varicela en lugar de herpes zóster.

P: ¿Cómo se trata el herpes zóster?


R: El tratamiento del herpes zóster consiste en aliviar los síntomas, por ejemplo con analgésicos, y tomar medicamentos antivíricos si se empiezan a tomar en los 3 días siguientes a la aparición de la erupción.


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