El herpes zóster (también conocido como culebrilla o zona) es una enfermedad en humanos. El mismo virus que causa la varicela también provoca el herpes zóster. Los síntomas son dolor y una erupción con ampollas. La vacuna contra el herpes zóster reduce el riesgo de padecerlo. Los medicamentos antivirus pueden reducir la gravedad y la duración del herpes zóster si se empiezan a tomar en los tres días siguientes a la aparición de la erupción.
Causas
El herpes zóster está causado por la reactivación del virus varicela-zóster (VZV), que permanece latente en los ganglios nerviosos después de una infección primaria de varicela. Años o décadas después, el virus puede reactivarse y desplazarse a lo largo de un nervio, provocando la característica erupción y dolor en el territorio de ese nervio (dermatoma).
- Factores de riesgo: edad avanzada (más frecuente >50 años), sistema inmunitario debilitado (tratamientos con inmunosupresores, VIH, cáncer), estrés intenso, enfermedades crónicas y uso prolongado de corticoides.
- Transmisión: las personas con zóster pueden transmitir VZV a personas que nunca han tenido varicela o no han sido vacunadas; en ese caso la infección que desarrollarán será varicela, no zóster. La transmisión ocurre por contacto directo con las lesiones.
Síntomas
- Pródromo: dolor, hormigueo, picor o sensación de ardor en un lado del cuerpo días antes de la erupción.
- Erupción cutánea: aparece en un solo lado del cuerpo y sigue el trayecto de un nervio (por ejemplo, el torso, la cara o una extremidad). Comienza como manchas rojas que evolucionan a ampollas llenas de líquido y, finalmente, se secan y forman costras.
- Otros síntomas: fiebre leve, malestar general, sensibilidad aumentada en la piel.
Complicaciones
- Neuralgia posherpética (NPH): dolor persistente que puede durar meses o años después de que la erupción haya sanado; riesgo aumenta con la edad.
- Herpes zóster oftálmico: si afecta el nervio trigémino puede comprometer el ojo y causar pérdida de visión.
- Síndrome de Ramsay Hunt: afectación del nervio facial con parálisis facial y lesiones en el oído.
- Infección bacteriana secundaria de las lesiones, diseminación generalizada en personas gravemente inmunodeprimidas, y complicaciones neurológicas raras (meningitis, encefalitis).
Diagnóstico
El diagnóstico suele ser clínico por la apariencia típica de la erupción y el dolor en un dermatoma. En casos atípicos o graves se pueden confirmar con:
- PCR o cultivo de líquido de las ampollas.
- Pruebas serológicas en situaciones específicas (no habituales para manejo agudo).
Tratamiento
El objetivo es reducir la replicación viral, aliviar el dolor y prevenir complicaciones. Es importante iniciar tratamiento antiviral lo antes posible, idealmente dentro de las primeras 72 horas desde la aparición de la erupción.
- Antivirales: aciclovir, valaciclovir y famciclovir. Duran típicamente 7–10 días; ejemplos de pauta en adultos (consultar siempre con un profesional sanitario antes de tomar medicamentos):
- Acyclovir: 800 mg cinco veces al día durante 7–10 días.
- Valaciclovir: 1 g tres veces al día durante 7 días.
- Famciclovir: 500 mg tres veces al día durante 7 días.
- Control del dolor agudo: analgésicos habituales (paracetamol, AINEs), opioides en dolor intenso, y medidas locales (compresas frías, apósitos). Parches de lidocaína al 5% y cremas con capsaicina pueden ayudar.
- Tratamiento de la neuralgia posherpética: anticonvulsivantes como gabapentina o pregabalina, antidepresivos tricíclicos (ej. amitriptilina) y terapias locales; el manejo suele ser prolongado y debe individualizarse.
- Corticosteroides: en algunos casos se usan junto con antivirales para reducir la inflamación aguda y el dolor, pero su uso debe valorarse cuidadosamente y no es apropiado para todos los pacientes.
Vacuna y prevención
La vacunación es la medida más efectiva para reducir el riesgo de desarrollar herpes zóster y sus complicaciones.
- Vacuna recombinante (Shingrix): recomendada en adultos a partir de los 50 años en muchos países; esquema de dos dosis separadas por 2–6 meses. Alta eficacia (>90%) para prevenir zóster y neuralgia posherpética.
- Vacuna viva atenuada (Zostavax): fue utilizada anteriormente (una dosis) y se administra a mayores de cierta edad en algunos lugares; su eficacia es menor y no está indicada en personas gravemente inmunodeprimidas.
- Efectos secundarios comunes: dolor en el lugar de inyección, enrojecimiento, fatiga, mialgias y fiebre; suelen ser transitorios.
- Las personas con lesiones abiertas deben cubrirlas y evitar el contacto con personas no inmunes, embarazadas sin inmunidad y pacientes inmunodeprimidos hasta que las lesiones estén costrosas.
Cuándo acudir al médico
- Si hay sospecha de herpes zóster, especialmente en personas mayores o con sistema inmunitario debilitado.
- Aparición de erupción cerca del ojo, cambios en la visión o dolor ocular.
- Erupción extensa, fiebre alta o signos de infección bacteriana en las lesiones.
- Dolor intenso que no cede con analgésicos habituales.
Pronóstico
La mayoría de las personas mejoran en 2–4 semanas, pero el dolor puede persistir mucho más tiempo en algunos casos (neuralgia posherpética). La vacunación reduce significativamente la incidencia y la gravedad de la enfermedad. Ante cualquier duda sobre diagnóstico, tratamiento o vacunación, consulte a un profesional de la salud.

