Visión general

El calendario hebreo, utilizado por comunidades judías para fines religiosos y ceremoniales, es un calendario de tipo lunisolar. Sus meses siguen el ciclo de la luna, pero el conjunto de meses se ajusta para mantener la concordancia con las estaciones solares. Ese ajuste permite que las grandes fiestas agrícolas y religiosas, como la Pascua, caigan en la misma estación cada año.

Estructura y características principales

Un año hebreo está compuesto por doce meses en los años comunes y por trece meses en los años embolismales (años con mes adicional). Los nombres de los meses incluyen Nisan, Iyar, Sivan, Tammuz, Av, Elul, Tishrei, Cheshvan (o Heshvan), Kislev, Tevet, Shevat y Adar; en los años de calendario con mes agregado aparecen Adar I y Adar II. Los meses tienen habitualmente 29 o 30 días, de modo que el ciclo lunar se respeta, y los años embolismales se introducen siguiendo un patrón de 19 años con 7 años de intercalación.

Historia y desarrollo

Aunque los observadores antiguos podían determinar meses por la observación de la luna, el calendario judío se fijó por medios aritméticos en época tardía. Tradicionalmente se atribuye a autoridades rabínicas de la Antigüedad la estandarización de reglas que regulan la duración del año y la posición de las fiestas. La forma calculada del calendario, con reglas para intercalar meses y evitar ciertos solapamientos de festividades y del día de la semana, permitió su uso coherente en comunidades dispersas.

Usos principales y ejemplos

  • Fijación de las festividades: Pésaj (Pascua) en Nisan, Shavuot en Sivan, Rosh Hashaná y Yom Kipur en Tishrei, Sucot en Tishrei, Janucá en Kislev/Tevet y Purim en Adar.
  • Prácticas litúrgicas: la lectura semanal de la Torá y los servicios religiosos dependen del día del calendario; el ciclo festivo marca oraciones y costumbres especiales. Para más información sobre el uso litúrgico consulte el calendario en la práctica.
  • Ciclos vitales: la fecha para un Bar Mitzvah o Bat Mitzvah y el cálculo del yahrzeit (aniversario de fallecimiento) se definen según este calendario.

Aplicaciones civiles y observaciones relevantes

Además de su función religiosa, el calendario tiene relevancia comunitaria: determina aniversarios, festividades y conmemoraciones. No obstante, en la vida civil moderna —por ejemplo en el Estado de Israel— se usan también calendarios seculares para asuntos oficiales y comerciales. El sistema de numeración de años usado en el calendario hebreo suele referirse a la era «anno mundi», que cuenta los años desde una tradicional fecha de creación; sobre distintas formas de computar esta era hay notas y discusiones históricas que pueden consultarse en estudios especializados sobre cronología.

Distinciones y datos notables

  1. Las reglas que gobiernan la intercalación buscan mantener las fiestas en las estaciones apropiadas y evitar que ciertas celebraciones caigan en días problemáticos para la práctica litúrgica.
  2. Existen variaciones históricas y rabínicas en la forma de calcular algunos detalles, aunque la mayor parte de las comunidades siguen el esquema fijado hace siglos. Para aspectos de práctica comunitaria y lecturas festivas puede consultarse la guía de lecturas de la Torá.
  3. El calendario se usa también para marcar aniversarios familiares y conmemoraciones civiles y religiosas; por ejemplo, el cómputo del aniversario de un fallecimiento suele registrarse en calendarios comunitarios y registros y en memoriales personales familiares.

Para profundizar en reglas concretas, conversiones con el calendario gregoriano y tablas de meses y años se recomiendan recursos especializados y herramientas de cálculo, así como consultas con autoridades religiosas cuando se trata de fijar fechas de ritual o conmemoración.