El Mar de Groenlandia es una masa de agua situada entre Groenlandia y las islas que cierran la entrada al océano Ártico. Limita con Groenlandia al oeste, el archipiélago de Svalbard al este, el estrecho de Fram y el océano Ártico al norte, y el mar de Noruega e Islandia al sur. El Mar de Groenlandia se define a menudo como parte del Océano Ártico y a veces como parte del Océano Atlántico.

Ubicación y características geográficas

Se trata de una cuenca oceánica con taludes continentales en las costas de Groenlandia y de las islas orientales. Su conexión principal con el océano abierto se realiza a través del estrecho de Fram hacia el norte y por los pasos que comunican con el mar de Noruega y el Atlántico hacia el sur. La batimetría es variada: desde plataformas relativamente someras próximas a las costas hasta cuencas profundas en la parte central, interrumpidas por dorsales y crestas submarinas que influyen en la circulación de las aguas.

Clima y corrientes

El clima del área es marcadamente ártico y subártico: predominan los vientos fríos del norte y las temperaturas estacionales muy bajas. Las corrientes oceánicas son determinantes para su clima y su hielo. En particular, la corriente del Este de Groenlandia transporta aguas frías y los hielos hacia el sur, mientras que ramas de la corriente atlántica (a veces denominada corriente de Svalbard o corriente atlántica septentrional) llevan aguas más templadas hacia el norte por el flanco oriental. Esta interacción de masas de agua condiciona la productividad biológica y la distribución de hielo marino.

Hielo marino y estacionalidad

El Mar de Groenlandia presenta una marcada estacionalidad del hielo. En invierno la banquisa se extiende y se forman áreas de hielo compacto y de hielo móvil (pack ice). El llamado «hielo occidental» se forma en invierno en el mar de Groenlandia, al norte de Islandia, entre Groenlandia y la isla de Jan Mayen. Cerca de las costas aparece hielo fijo (fast ice) y existen polinias (áreas abiertas en la banquisa) que son muy importantes para la fauna y la navegación.

Además del hielo marino, el mar recibe numerosos témpanos y icebergs procedentes del deshielo y los desprendimientos de la capa de hielo de Groenlandia, lo que representa un riesgo para la navegación y una señal del estado del glaciarismo en la región.

Fauna y ecosistemas

El Mar de Groenlandia alberga una fauna ártica rica y adaptada al frío. Es una de las principales zonas de cría de la foca arpa y la foca de casco, especies que históricamente han sido cazadas por comunidades locales y navegantes europeos. Además, en sus aguas se encuentran peces clave como el bacalao ártico (polar cod) y especies explotadas comercialmente como el fletán/halibut y camarones; también acuden en verano cetáceos como rorcuales (minke), jorobados y rorcuales mayores, junto con orcas.

Las colonias de aves marinas (frailecillos, alcas, gaviotas tridáctilas y araos) se concentran en los acantilados insulares y costeros de Svalbard, Islandia y otras islas. En la banquisa y en los hielos costeros pueden observarse también osos polares y, en determinadas zonas, morsas y morsas árticas o morsas atlánticas en poblaciones reducidas.

Islas y asentamientos

Las principales islas del mar de Groenlandia son el archipiélago de Svalbard, Edvards, Eila, Godfred Hansens, Île-de-France, Jan Mayen Lynns, Norske y Schnauders. De ellas, sólo se vive en las islas Svalbard, y Jan Mayen sólo tiene personal militar de temporada. Svalbard cuenta además con estaciones de investigación y núcleos poblacionales permanentes (por ejemplo Longyearbyen) que sirven como centros logísticos para estudios científicos y actividades económicas limitadas.

Actividades humanas y conservación

Las actividades humanas en el Mar de Groenlandia incluyen la pesca (regulada en muchas áreas), la caza tradicional de focas, la investigación científica y, cada vez más, el tránsito marítimo. La región está sujeta a acuerdos internacionales y regulaciones nacionales para la conservación de especies y hábitats, y existen áreas protegidas y sistemas de gestión pesquera para evitar la sobreexplotación.

Impacto del cambio climático

El calentamiento global está afectando de forma notable al Mar de Groenlandia: reducción de la extensión y espesor del hielo marino, mayor entrada de aguas templadas atlánticas hacia el norte, retroceso de glaciares y mayor desprendimiento de icebergs. Estos cambios alteran las cadenas tróficas, desplazan a especies hacia latitudes más altas y modifican las condiciones para la navegación y las actividades humanas. El retroceso del hielo también aumenta la atención sobre recursos y rutas, con implicaciones geopolíticas y ambientales.

En resumen, el Mar de Groenlandia es una región clave del Ártico por su papel en la circulación oceánica, su diversidad biológica adaptada al frío y por los cambios rápidos que está sufriendo con el calentamiento global. La vigilancia científica y la gestión internacional son esenciales para conservar sus ecosistemas y regular las actividades humanas en esta zona sensible.