Las dicotiledóneas son uno de los grandes conjuntos tradicionales dentro de las plantas con flores o angiospermas. El término hace referencia a una característica común en muchas de estas plantas: la semilla contiene dos hojas embrionarias o cotiledones. En conjunto suman aproximadamente unas 200.000 especies, e incluyen grupos muy conocidos como las rosáceas (rosales, manzanos), las fabáceas (leguminosas) y muchas otras plantas de uso agrícola, ornamental y forestal. El otro gran conjunto tradicional de angiospermas son las monocotiledóneas, que presentan un solo cotiledón.
Características morfológicas generales
Aunque existen excepciones, muchas dicotiledóneas comparten rasgos morfológicos que ayudan a identificarlas:
- Cotiledones: dos cotiledones en la semilla (semilla, cotiledones).
- Venación de las hojas: generalmente reticulada (en red), con nervaduras secundarias bien diferenciadas.
- Sistema radicular: tendencia a desarrollar una raíz principal o pivotante (raíz axonomorfa o taproot).
- Distribución de los haces vasculares: en tallos jóvenes los haces suelen disponerse en un anillo, lo que facilita el crecimiento secundario (formación de madera) en muchos grupos.
- Flores: con frecuencia tépalos y piezas florales en múltiplos de cuatro o cinco, aunque hay mucha variación.
Filogenia y clasificación moderna
Durante gran parte de la historia de la botánica las angiospermas se dividieron en dos grandes grupos: dicotiledóneas y monocotiledóneas. Sin embargo, desde los años 90 la filogenia molecular aportó evidencia decisiva de que las dicotiledóneas tradicionales no forman un linaje único cerrado. Dichos estudios muestran que las llamadas dicotiledóneas son parafiléticas: incluyen a muchos linajes que comparten características ancestrales, pero dejan fuera a grupos que descienden del mismo antepasado común. En otras palabras, las dicotiledóneas tradicionales no son un grupo monofilético.
Antes de la diversificación de las monocotiledóneas divergieron varios linajes tempranos conocidos como angiospermas basales (por ejemplo ciertos grupos afines a las magnoliáceas y otros), así como los magnolíticos. El clado más numeroso y claramente monofilético dentro de lo que antes se llamaba “dicotiledóneas” se denomina eudicotas.
¿Qué son las eudicotas?
Las eudicotas constituyen un clado bien definido que incluye a la mayor parte de las especies tradicionales consideradas dicotiledóneas. La característica diagnóstica más notable es la estructura del polen: las eudicotas presentan polen tricolpado (o formas derivadas de éste), mientras que muchas otras angiospermas conservan un tipo de polen más ancestral. Dicho de otro modo, las eudicotas tienen un polen derivado que las distingue de otros linajes.
- Rasgos típicos de eudicotas: polen tricolpado, flores frecuentemente pentámeras, venación reticulada y amplia diversidad de hábitos (arbustos, árboles, hierbas).
- Principales clados dentro de las eudicotas: rosidas y asteridas, entre otros subgrupos muy diversos que incluyen familias como Asteraceae, Fabaceae, Brassicaceae, Rosaceae, etc.
Importancia ecológica y económica
Las dicotiledóneas en sentido amplio (y las eudicotas en particular) dominan muchos ecosistemas terrestres y aportan gran parte de los recursos vegetales que utiliza la humanidad: alimentos (legumbres, frutas, hortalizas), materias primas (maderas, fibras), plantas ornamentales y numerosos compuestos químicos de interés farmacéutico. Ecológicamente, son clave en redes tróficas, como fuente de polen y néctar para insectos, y como formadoras de hábitat.
Conclusión y clasificación actual
Hoy la clasificación botánica moderna (sistemas basados en filogenia molecular, p. ej. APG) evita la simple dicotomía “dicotiledóneas vs monocotiledóneas” y prefiere describir clados monofiléticos como las eudicotas, las magnolíticos y las angiospermas basales, entre otros. Comprender estas relaciones evolutivas ayuda a interpretar mejor la diversidad morfológica y ecológica de las plantas con flores.

