En Marte hay menos agua que en la Tierra. La mayor parte del agua conocida se encuentra en la criosfera (permafrost y casquetes polares). No hay agua líquida estable en la superficie a gran escala en la actualidad. Sólo hay una pequeña cantidad de vapor de agua en la fina atmósfera, y esa humedad varía con las estaciones y la latitud.

Evidencias de agua en el pasado

Las condiciones actuales de la superficie —presión atmosférica y temperaturas medias muy bajas— impiden la existencia de agua líquida a largo plazo, porque el agua tiende a congelarse o sublimarse. Sin embargo, existe abundante evidencia de que Marte fue mucho más húmedo en el pasado. Imágenes y mapas topográficos muestran redes de valles fluviales, cañones y canales de inundación que recuerdan al drenaje fluvial en la Tierra; estos rasgos indican que en algún momento hubo flujos líquidos sostenidos que esculpieron la superficie.

Se han identificado cientos de rasgos que parecen lechos de arroyos y ríos antiguos, deltas y lo que podrían ser antiguos lagos. La morfología de los valles y las depresiones, junto con depósitos estratificados visibles desde la órbita y en tierra, apuntan a que durante el periodo Noeico (hace más de 3.7–4.0 mil millones de años) Marte tuvo mayor precipitación y posiblemente océanos en las regiones de baja altitud.

Mineralogía que registra agua

Además de la forma del relieve, existe evidencia mineralógica de interacción con agua líquida. Se han detectado minerales que suelen formarse en presencia de agua: minerales como la goethita, hematita gris y cristalina, filosilicatos (arcillas), ópalo y sulfato. Estos minerales se identifican por espectroscopía desde órbita y por análisis in situ de rovers. La presencia de arcillas y sulfatos sugiere condiciones químicas y ambientes variados (desde aguas neutras a más ácidas) que posibilitaron reacciones químicas dependientes del agua.

Hielo y agua actual: órbitas y aterrizajes

Los sobrevuelos de Marte como Viking, Mars Odyssey, Mars Global Surveyor, Mars Express y el Mars Reconnaissance Orbiter equipados con cámaras y otros instrumentos han proporcionado gran parte de la evidencia actual. Un Espectrómetro de Rayos Gamma y un Neutron Spectrometer en órbita midieron hidrógeno en el subsuelo —interpretado como hielo— en gran parte del planeta. Los estudios de radar encontraron hielo enterrado que se interpreta como glaciares y depósitos de hielo enterrados; instrumentos como MARSIS y SHARAD han detectado grandes depósitos de hielo bajo la superficie y bajo capas de polvo.

El módulo de aterrizaje Phoenix mostró hielo en Marte al aterrizar en 2008, y observó cómo se sublimaba tras la exposición. Phoenix también registró precipitación en forma de nieve fina y detectó la presencia de perchloratos químicos en el suelo, que bajan el punto de congelación del agua y pueden facilitar la formación de salmueras. Asimismo, misiones rovers posteriores (Opportunity, Spirit, Curiosity y Perseverance) han analizado sedimentos y rocas, encontrando niveles y estructuras que confirman antiguos ambientes con agua.

Agua líquida hoy: salmueras y fenómenos transitorios

No existe consenso en que haya agua líquida estable en la superficie hoy. Sin embargo, hay fenómenos que sugieren la posibilidad de agua líquida transitoria y en forma de salmueras: sales como los perchloratos pueden reducir mucho el punto de congelación y provocar soluciones salinas temporales que pueden ser líquidas a temperaturas marcianas. El módulo Phoenix y algunos datos espectroscópicos apoyan esta idea en ciertos entornos locales.

Un informe reciente afirma que las vetas oscuras marcianas en la superficie fueron afectadas por el agua; estas vetas se conocen como recurring slope lineae (RSL) o vetas oscuras estacionales en pendientes. Su interpretación es objeto de debate: algunas hipótesis atribuyen las RSL a flujos de salmuera muy delgados, otras las explican por movimientos secos de material granular (deslizamientos de arena) sin agua. La evidencia más reciente tiende a favorecer explicaciones secas para muchos RSL, aunque no se descarta completamente la presencia de brinas en casos particulares.

Métodos de detección y herramientas

  • Imágenes de alta resolución (cámaras orbitales) para identificar morfologías fluviales y depósitos.
  • Espectroscopía en el infrarrojo y visible para detectar minerales hidratados y sales.
  • Detectores de neutrones y rayos gamma para medir hidrógeno en el subsuelo (indicador de hielo).
  • Radar de penetración (MARSIS, SHARAD) para identificar capas de hielo enterradas y posibles depósitos líquidos subglaciales.
  • Análisis in situ por rovers y landers: perforaciones, espectrómetros y cámaras microscópicas que caracterizan rocas y su química.

Hallazgos relevantes y su significado

Los rovers han aportado pruebas directas de ambientes pasados que habrían sido habitables: Curiosity encontró lechos de ríos, sedimentos lacustres y materia orgánica en el cráter Gale; Perseverance investiga un delta fósil en Jezero y recoge muestras para traerlas a la Tierra en futuras misiones. Opportunity descubrió hematita en forma de pequeñas concreciones (las "blueberries"), indicadoras de procesos acuosos. Estos hallazgos refuerzan la idea de que Marte tuvo períodos prolongados con agua líquida en su superficie y, por tanto, condiciones potencialmente favorables para la química prebiótica o incluso para la vida microbiana en el pasado.

Perspectiva general

En resumen: la mayor parte del agua marciana hoy está congelada en polos y subsuelo (criosfera), existe vapor de agua en la atmósfera y hay fuertes evidencias —geomorfológicas y mineralógicas— de que Marte albergó ampliamente agua líquida en el pasado. La presencia actual de agua líquida, si existe, sería principalmente transitoria y mediada por sales que permiten la formación de salmueras. La investigación continúa: nuevas misiones y análisis de muestras traerán más datos para entender la historia del agua en Marte y sus implicaciones para la habitabilidad.