Los Treinta y Nueve Artículos: doctrina y creencias de la Iglesia Anglicana

Descubre Los Treinta y Nueve Artículos: origen, doctrina y controversias que definieron las creencias históricas de la Iglesia Anglicana.

Autor: Leandro Alegsa

Los Treinta y Nueve Artículos son las declaraciones históricas de las creencias anglicanas. Los Artículos no pretendían ser una declaración completa de la fe cristiana. Son una declaración de la posición de la Iglesia de Inglaterra contra la Iglesia Católica Romana y contra los protestantes.

Origen e historia

Los Treinta y Nueve Artículos nacen en el contexto de la Reforma inglesa del siglo XVI. Su origen directo se remonta a los intentos de sistematizar la doctrina tras los cambios religiosos en los reinados de Enrique VIII y Eduardo VI. Thomas Cranmer y otros teólogos redactaron una versión anterior conocida como los 42 Artículos (1549–1552), que más tarde se revisaron y redujeron a treinta y nueve en la Convocatoria de 1563. Estos Artículos fueron confirmados por la Reina Isabel I y llegaron a ser una formulación oficial de la fe en la Iglesia de Inglaterra durante el reinado isabelino (ratificados en 1571).

Contenido doctrinal principal

Los Artículos abordan numerosos temas teológicos, litúrgicos y eclesiológicos. Aunque no agotan la fe cristiana, ofrecen una síntesis clara de la posición anglicana en relación con las controversias de su tiempo. Entre sus puntos más relevantes destacan:

  • Autoridad de las Escrituras: La Sagrada Escritura es la regla suprema de fe y práctica, por encima de tradiciones humanas.
  • Justificación: Enseñan la justificación por la fe, rechazando la idea de que las obras humanas por sí solas obtienen la salvación.
  • Los sacramentos: Reconocen dos sacramentos como "instituidos por Cristo" de manera esencial para la vida cristiana: el Bautismo y la Santa Cena (Eucaristía). Otros ritos como la confirmación, orden sacerdotal, matrimonio, penitencia y unción se consideran útiles pero no del mismo orden sacramental.
  • Rechazo de la transubstanciación y el sacerdocio sacrificial: Niegan la doctrina católica romana de la transubstanciación en la Eucaristía y rechazan la idea de la Misa como sacrificio propiciatorio.
  • Doctrinas sobre muerte y vida después de la muerte: Rechazan prácticas y doctrinas como el purgatorio y la intercesión sacramental que no tienen base bíblica clara.
  • Predestinación: Incluyen una declaración sobre la predestinación a la gloria (Artículo XVII), afirmando la soberanía de Dios en la salvación pero dejando espacio para distintas interpretaciones pastorales.
  • Orden eclesiástico y autoridad civil: Defienden la estructura episcopal (obispos) y la obediencia a la autoridad civil en asuntos eclesiásticos dentro del marco de la legislación de la época.

Propósito y estilo

El objetivo era marcar una vía media (via media) entre el catolicismo romano y las posiciones más radicales del protestantismo continental. Los Artículos son deliberadamente concisos, a veces redactados en términos que permitieron una cierta amplitud de interpretación, lo que posibilitó que diferentes corrientes dentro del anglicanismo (más evangelical o más anglo-católica) encontraran en ellos fundamento común.

Importancia y aplicación actual

En la Iglesia de Inglaterra los Treinta y Nueve Artículos formaron parte del cuerpo doctrinal obligatorio para el clero y estuvieron íntimamente ligados al Book of Common Prayer. En la Comunión Anglicana moderna su estatus varía: en algunas provincias se mantienen como norma doctrinal obligatoria, mientras que en otras se consideran principalmente un standard histórico y teológico al que se puede recurrir sin pretender imponer una lectura literal y uniforme.

Controversias y debates

A lo largo de los siglos los Artículos han sido objeto de debates intensos. Algunas corrientes (por ejemplo, los puritanos en el siglo XVII) los consideraron insuficientes o imprecisos; movimientos anglo-católicos del siglo XIX los criticaron por su rechazo de ciertas prácticas tradicionales. Además, la ambigüedad deliberada en ciertos puntos doctrinales ha facilitado reinterpretaciones según los contextos históricos y teológicos.

Lectura y recursos

Para entenderlos bien conviene leerlos junto al Book of Common Prayer y con comentarios históricos que expliquen el trasfondo político y eclesiástico del siglo XVI. Existen múltiples ediciones críticas, traducciones y estudios que analizan su relación con el protestantismo continental, con las reformas inglesas y con la posterior evolución del anglicanismo.

En síntesis, los Treinta y Nueve Artículos siguen siendo una pieza clave para comprender la identidad doctrinal histórica de la Iglesia Anglicana: fueron una afirmación de la primacía de las Escrituras, de la justificación por la fe y de una posición intermedia entre tradiciones cristianas en conflicto durante la Reforma.

 

Historia

Los artículos se elaboraron en 1563, bajo la dirección del arzobispo Matthew Parker, durante el reinado de la reina Isabel I. Se basan en los Cuarenta y Dos Artículos escritos bajo la dirección de Thomas Cranmer en 1552 y aprobados bajo Eduardo VI de Inglaterra en 1553. Están impresos en el Libro de Oración Común y en otros libros de oración anglicanos. Los sacerdotes, diáconos y obispos de la Iglesia de Inglaterra tienen que jurar que lo que se dice en los Artículos es "conforme a la Palabra de Dios". Otras iglesias anglicanas no exigen este requisito.

Los Treinta y Nueve Artículos eran necesarios porque en ese momento de la historia inglesa no era posible encontrar un acuerdo sobre el protestantismo. En lugar de que la iglesia se dividiera, necesitaban una forma de enumerar lo esencial de lo que creía la Iglesia de Inglaterra. John Henry Newman (uno de los principales tratadistas de mediados del siglo XIX), antes de convertirse al catolicismo romano, trató de demostrar que los Artículos podían verse de una manera menos hostil a las creencias católicas.

 

Historia

Los artículos se elaboraron en 1563, bajo la dirección del arzobispo Matthew Parker, durante el reinado de la reina Isabel I. Se basan en los Cuarenta y Dos Artículos escritos bajo la dirección de Thomas Cranmer en 1552 y aprobados bajo Eduardo VI de Inglaterra en 1553. Están impresos en el Libro de Oración Común y en otros libros de oración anglicanos. Los sacerdotes, diáconos y obispos de la Iglesia de Inglaterra tienen que jurar que lo que se dice en los Artículos es "conforme a la Palabra de Dios". Otras iglesias anglicanas no exigen este requisito.

Los Treinta y Nueve Artículos eran necesarios porque en ese momento de la historia inglesa no era posible encontrar un acuerdo sobre el protestantismo. En lugar de que la iglesia se dividiera, necesitaban una forma de enumerar lo esencial de lo que creía la Iglesia de Inglaterra. John Henry Newman (uno de los principales tratadistas de mediados del siglo XIX), antes de convertirse al catolicismo romano, trató de demostrar que los Artículos podían verse de una manera menos hostil a las creencias católicas.

 

Aceptación de los artículos

Fuera de la Iglesia de Inglaterra, las opiniones anglicanas sobre los Treinta y Nueve Artículos varían. La Iglesia Episcopal de Estados Unidos los considera un documento histórico, pero no obliga a sus miembros a seguirlos. El sacerdote anglicano John Wesley modificó los Treinta y Nueve Artículos para que fueran utilizados por los metodistas estadounidenses en el siglo XVIII. Estos nuevos Artículos de Religión siguen siendo la doctrina oficial de la Iglesia Metodista Unida.

 

Aceptación de los artículos

Fuera de la Iglesia de Inglaterra, las opiniones anglicanas sobre los Treinta y Nueve Artículos varían. La Iglesia Episcopal de Estados Unidos los considera un documento histórico, pero no obliga a sus miembros a seguirlos. El sacerdote anglicano John Wesley modificó los Treinta y Nueve Artículos para que fueran utilizados por los metodistas estadounidenses en el siglo XVIII. Estos nuevos Artículos de Religión siguen siendo la doctrina oficial de la Iglesia Metodista Unida.

 


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