Temple (témpera al huevo): técnica, historia y usos en el arte
Descubre el temple (témpera al huevo): técnica ancestral, historia y usos en el arte, desde iconos bizantinos hasta pintores modernos. Guía práctica y completa.
El temple (a veces conocido como temple al huevo) es un tipo de pintura artística. Fue el principal medio utilizado para pintar paneles y manuscritos iluminados en el mundo bizantino y la Edad Media en Europa, hasta que fue sustituido por el óleo como medio más popular para las pinturas de gran tamaño. Todavía se utiliza para los iconos ortodoxos. Algunos pintores modernos utilizan el temple.
En los tiempos modernos, algunos fabricantes llaman a la pintura para carteles ordinaria con el nombre de "témpera". La pintura para carteles no es realmente témpera. Se trata de un tipo de pintura diferente llamado gouache.
Técnica y materiales
La témpera al huevo es una pintura a base de una emulsión de huevo (normalmente la yema) mezclada con pigmento en polvo y agua. Sus componentes y proceso habitual son:
- Pigmento: polvo fino, preferiblemente pigmentos artísticos de calidad.
- Agente ligante: yema de huevo (puede usarse la clara o el huevo entero en variantes, pero la yema es la tradicional y ofrece mayor estabilidad).
- Agua: se añade para obtener la consistencia deseada.
- Aditivos opcionales: unas gotas de vinagre o alcohol para conservar por más tiempo la mezcla, o miel/glicerina en pequeñas cantidades como retardantes.
- Soporte y preparación: madera o panel preparado con gesso tradicional (yeso + cola animal, como cola de conejo) aplicado en capas finas y lijado hasta obtener una superficie lisa.
La emulsión se prepara mezclando la yema con un poco de agua y luego añadiendo el pigmento hasta lograr una pasta fluida. Normalmente se prepara la cantidad necesaria para la sesión, ya que la mezcla fresca rinde mejor y no se conserva indefinidamente.
Características de la pintura
- Secado rápido: la témpera seca muy rápido al evaporarse el agua y fijarse la emulsión, por lo que las mezclas húmedas no se trabajan como en el óleo (no es común el difuminado húmedo).
- Acabado mate y luminoso: los colores suelen quedar con un aspecto mate pero nítido y luminoso.
- Capa fina y opaca: la témpera se aplica en veladuras y finas capas; la modelación se logra por superposición y técnicas de tramado o rayado más que por mezclas húmedas.
- Durabilidad: muy estable respecto al envejecimiento y los pigmentos, pero la película pictórica es frágil y puede agrietarse si el soporte se deforma o sufre golpes.
Métodos de trabajo
Debido a su secado rápido, los artistas de témpera emplean:
- Trazos finos y sucesivas capas (veladuras secas).
- Técnicas de hachurado y punteado para modelar y mezclar ópticamente el color.
- Uso de imprimación blanca lisa (gesso) para maximizar la opacidad y la intensidad cromática.
- A veces combinación con hojas de oro (en iconos) y con imprimaciones de bolo para destacar tonos cálidos.
Historia resumida
La témpera fue el medio pictórico dominante en Europa desde la Antigüedad tardía y la época bizantina hasta el Renacimiento temprano. Se utilizó extensamente en manuscritos iluminados, tablas e iconos religiosos. En el siglo XV y principios del XVI, el óleo como medio ganó popularidad por su mayor tiempo de trabajo, profundidad cromática y posibilidades de velado, y así desplazó a la témpera en muchas aplicaciones de gran formato.
No obstante, la tradición del temple nunca desapareció del todo: la pintura de iconos ortodoxos ha conservado técnicas tradicionales, y artistas contemporáneos han recuperado la témpera por sus cualidades singulares. Tratadistas como Cennino Cennini (finales del siglo XIV / principios del XV) describieron recetas y procedimientos de la témpera en sus manuales, lo que ha permitido reconstruir prácticas históricas.
Diferencias con gouache y "témpera para carteles"
Es frecuente la confusión terminológica: en el lenguaje coloquial se habla de "témpera" para referirse a las pinturas escolares o para carteles. Sin embargo:
- Gouache (y pinturas para carteles): son pinturas a base de goma arábiga u otros aglutinantes hidrosolubles, formuladas para ser opacas y de secado rápido; muchas pinturas escolares usan aglutinantes baratos (almidón, PVA) y colorantes no permanentes. Estas pinturas no son témpera al huevo y no tienen las mismas propiedades ni estabilidad a largo plazo.
- Témpera al huevo: es una emulsión orgánica con propiedades y manipulaciones distintas, más adecuada para obras de conservación y trabajos finos cuando se emplean pigmentos y soportes de calidad.
Conservación y restauración
Las pinturas al temple son en general estables en color, pero la película pictórica fina y rígida las hace susceptibles a la fractura y desprendimiento si el soporte se dilata o contrae (p. ej., madera mal curada). La correcta preparación del soporte (capas de gesso bien aplicadas y soporte estable) y un ambiente con humedad controlada son fundamentales. En iconos tradicionales suele aplicarse una capa protectora de barniz natural o resina para proteger la superficie.
Usos actuales y artistas
Hoy la témpera al huevo se utiliza por artistas interesados en técnicas históricas, en obras de pequeño y mediano formato, en restauración y en iconografía religiosa. Autores contemporáneos valoran su precisión, mate y capacidad de trabajar con veladuras finas. Además, algunos pintores combinan fundamentos de la témpera con el óleo (p. ej. imprimaciones a temple sobre las que se aplican veladuras al óleo) para aprovechar ventajas de ambos medios.
Preparación básica (pasos prácticos)
- Separar la yema con cuidado y retirar la membrana que la recubre.
- Mezclar la yema con una pequeña cantidad de agua hasta obtener una emulsión homogénea.
- Añadir el pigmento en polvo hasta lograr la consistencia deseada; trabajar en poca cantidad.
- Aplicar sobre un panel preparado con gesso; trabajar en capas finas y dejar secar entre ellas.
- No conservar grandes cantidades de emulsión preparada: es preferible preparar fresco cada sesión o añadir conservantes en mínima cantidad si se necesita guardar cortos periodos.
La témpera al huevo es, por tanto, una técnica antigua pero viva: ofrece un lenguaje pictórico distintivo, con virtudes específicas y requerimientos técnicos concretos que la hacen apreciada tanto en la restauración como en la creación contemporánea.

El Nacimiento de Venus de Botticelli es uno de los cuadros más famosos realizados al temple.
Pintar con témpera
La yema de huevo (la parte amarilla del huevo) se seca y se pega con mucha firmeza. Se utiliza para mezclar y fijar las pinturas en una pintura al temple. Los colores se muelen en polvos secos que debe mezclar el artista. Antiguamente, algunas de las pinturas eran muy venenosas y el artista debía tener cuidado de no respirar la pintura en polvo. Las pinturas se suelen mezclar con partes iguales de yema de huevo y agua. Si hay demasiado huevo, la pintura es pegajosa. Si hay demasiada agua, es líquida. Ninguna de las dos cosas es buena. A algunos artistas les gusta mezclar también algo de clara de huevo para conseguir un efecto diferente. A veces se añade algo de aceite. En la antigüedad se añadían otras cosas, como miel, leche y gomas vegetales.
La pintura debe realizarse sobre un "fondo" ya preparado. El "fondo" es una pintura lisa y plana sobre una tabla resistente que no se doble. La pintura debe aplicarse en capas finas con pequeñas pinceladas que se secan muy rápidamente. Como la pintura es transparente, los artistas utilizan una técnica especial. Suelen pintar las sombras de la figura antes de pintar el color de la piel y de la ropa por encima.
Cuando la pintura está terminada, no tiene un color muy brillante, hasta que se ha barnizado. Esto hace que los colores sean brillantes y luminosos. Lo bueno de la pintura al temple es que los colores no cambian con los años, mientras que las pinturas al óleo cambian, se oscurecen y se vuelven más amarillas. Las pinturas al temple pueden durar al menos dos mil años. Como las pinturas al temple tardan mucho en hacerse, muchas de ellas son pequeñas. A veces los artistas pintaban grandes retablos al temple. Una de las mayores pinturas al temple es el cuadro de Duccio de la Virgen con el Niño en la Galería de los Uffizi. Mide unos cinco metros de altura. Otro gran cuadro al temple muy famoso es el Nacimiento de Venus de Botticelli, que también se encuentra en los Uffizi. (ver imagen superior)
Historia
Algunas de las pinturas al temple más antiguas son los retratos funerarios de personas fallecidas realizados en Egipto durante la época de la Antigua Roma. El temple siguió utilizándose en la pintura religiosa cristiana. Fue el soporte de los iconos griegos y se utilizó en Italia y muchos otros países hasta que se empezó a utilizar la pintura al óleo, en torno al año 1500. La mayoría de los famosos pintores italianos del Renacimiento utilizaron el temple. Entre ellos, Duccio, Giotto, Fra Angelico, Botticelli y Miguel Ángel. En el norte de Europa se utilizaba la pintura al óleo. Ésta empezó a popularizarse en Italia en la década de 1570. Leonardo pintó la Mona Lisa con pintura al óleo. Hoy en día, aunque la pintura al óleo y la pintura al vinilo son mucho más comunes, algunos artistas pintan al temple. Uno de los pintores al temple más famosos del siglo XX es Andrew Wyeth.
Galería de pequeñas pinturas al temple
· 
Antigua Roma: la familia de Septimio Severo. El rostro del hijo menor, Gita, ha sido tachado.
· 
Manuscrito iluminado - Jesús y los escritores del Evangelio, siglo IX
· 
Proto Renacimiento - Virgen con el Niño del Maestro de San Martín de Palma, 1300
· .jpg)
Renacimiento- Retrato de Giuliano Medici por Botticelli, 1478
· 
Manuscrito iluminado - Un libro de himnos de Niccolo da Bologna, c. 1500
· 
Siglo XIX- El fantasma de una pulga de William Blake
· 
Pintura en miniatura - retrato de un soldado, c. 1840
Buscar dentro de la enciclopedia
