La Batalla del Mar del Coral se libró entre el 4 y el 8 de mayo de 1942. Fue una de las confrontaciones navales más importantes en el Océano Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial y enfrentó a la Armada japonesa contra fuerzas navales y aéreas aliadas de Estados Unidos y Australia. La batalla es destacada por ser el primer choque en la historia entre portaaviones en el que los buques de combate de ambos bandos no llegaron a avistarse; todas las acciones se llevaron a cabo mediante aeronaves embarcadas que atacaron a las flotas enemigas a distancia.

Antecedentes y objetivos

Japón había diseñado la operación denominada "Operación Mo" con el objetivo de invadir y ocupar Port Moresby en Nueva Guinea y Tulagi en las Islas Salomón, con el fin de cortar las comunicaciones entre Estados Unidos y Australia y consolidar el control japonés en el Pacífico suroeste. Cuando las fuerzas aliadas, gracias en parte a la labor de inteligencia y criptografía, detectaron la intención japonesa, la Marina de los EE. UU. desplegó dos grupos de portaaviones y una fuerza combinada de cruceros y destructores, incluidos buques australianos, para interceptar la invasión.

Desarrollo de la batalla

El 3 y 4 de mayo, fuerzas japonesas realizaron el desembarco y ocuparon Tulagi. A continuación, unidades japonesas con portaaviones entraron en el Mar del Coral para proteger la operación de invasión y, al mismo tiempo, intentar destruir las fuerzas navales aliadas que acudieran en su auxilio.

Los días 7 y 8 de mayo se produjeron los enfrentamientos más intensos. El 7 de mayo ambos bandos lanzaron grandes oleadas de aviones desde sus portaaviones para atacar los buques enemigos. En los ataques del primer día, los Estados Unidos lograron hundir al portaaviones ligero japonés Shōhō, mientras que los japoneses hundieron al destructor estadounidense USS Sims. Al día siguiente, el portaaviones japonés Shōkaku resultó gravemente dañado por ataques aéreos y tuvo que retirarse; el portaaviones Zuikaku sufrió grandes pérdidas en su aviación embarcada y en gran medida quedó incapacitado para operaciones ofensivas inmediatas. Por su parte, los portaaviones estadounidenses Lexington y Yorktown sufrieron daños: el Lexington recibió impactos que más tarde provocaron su pérdida, y el Yorktown quedó dañado pero fue reparado con rapidez.

La batalla combinó acciones de reconocimiento, ataques de bombarderos en picado, torpederos y cazas embarcados, y maniobras tácticas para proteger los transportes y los grupos de portaaviones. Ambas flotas experimentaron importantes pérdidas de aeronaves y embarcaciones de escolta; por ello, y ante la disminución de su capacidad ofensiva, las fuerzas de ambos bandos terminaron por retirarse y dar por terminada la acción principal en el Mar del Coral.

Resultados y consecuencias

Aunque los japoneses lograron hundir más buques de superficie en términos numéricos durante la batalla, el resultado se considera estratégico favorable para los aliados. La flota japonesa no pudo cumplir su objetivo principal de capturar Port Moresby por vía marítima, lo que frustró sus planes inmediatos de aislar Australia. Además, las pérdidas y daños en la aviación embarcada de Japón, y los daños sufridos por Shōkaku y las grandes bajas en los aviones del Zuikaku, impidieron que estos dos portaaviones japoneses participaran en la siguiente gran confrontación naval en el Pacífico: la batalla de Midway en junio de 1942. Esto redujo considerablemente la fuerza ofensiva japonesa en esa batalla decisiva.

Para los aliados, la contención de la ofensiva japonesa en el Mar del Coral fue un alivio estratégico y preparó el terreno para operaciones posteriores. Dos meses después, los aliados lanzaron la Campaña de Guadalcanal, que marcaría el inicio de una larga serie de operaciones ofensivas aliadas en el Pacífico que, junto con las derrotas japonesas en batallas navales capitales, cambiarían el curso de la guerra a favor de los Aliados.

Importancia histórica

La Batalla del Mar del Coral es recordada por varias razones clave:

  • Primer combate entre portaaviones: fue la primera vez en la historia que dos flotas se enfrentaron exclusivamente mediante aeronaves lanzadas desde portaaviones, sin que los buques de línea se vieran las caras.
  • Uso de inteligencia: la detección previa de los planes japoneses permitió a los aliados preparar una respuesta y desbaratar, al menos temporalmente, la ofensiva enemiga.
  • Impacto estratégico: aunque tácticamente fue un empate o una victoria costosa para Japón, el resultado estratégico benefició a los aliados al impedir la captura de puntos clave y al influir en la disponibilidad de portaaviones japoneses para enfrentamientos futuros.

En conjunto, la Batalla del Mar del Coral representa un punto de inflexión: demostró la centralidad del portaaviones en la guerra naval moderna y mostró que el control del aire y la protección de las líneas de comunicación serían decisivos en la campaña del Pacífico.