La historia meteorológica de el huracán Wilma, un notable ciclón tropical del Atlántico, comenzó en la segunda semana de octubre de 2005. Un amplio sistema de baja presión se estableció en gran parte del Mar Caribe y se organizó lentamente al sureste de Jamaica. A finales del 15 de octubre el sistema ganó suficiente organización como para que el Centro Nacional de Huracanes lo clasificara como Depresión Tropical Veinticuatro.
Formación y trayectoria inicial
La depresión se desplazó de forma lenta y, en un entorno favorable, se reforzó y alcanzó la designación de tormenta tropical Wilma el 17 de octubre. En esta fase temprana el desarrollo convectivo fue irregular: las tormentas eléctricas se fueron consolidando de forma paulatina y el centro se mantuvo relativamente grande.
Profundización extrema
A partir del 18 de octubre Wilma experimentó una profundización explosiva sobre aguas cálidas del Caribe. En un intervalo aproximado de 30 horas la presión atmosférica central cayó desde 982 mbar hasta un mínimo histórico de 882 mbar, mientras los vientos máximos sostenidos ascendieron hasta cerca de 185 mph (300 km/h). En su punto máximo el ojo de Wilma llegó a medir apenas unas 3 millas (5 km), el ojo más pequeño conocido en un huracán del Atlántico.
Posteriormente, tras un segundo ciclo de reemplazo de la pared ocular, Wilma se debilitó y descendió a categoría 4. El 21 de octubre el huracán tocó tierra en Cozumel y poco después cruzó la parte continental de México, con vientos muy intensos y daños generalizados en la región de la Península de Yucatán.
Tránsito por la península y entrada al Atlántico
Wilma se debilitó mientras avanzaba sobre la Península de Yucatán, para emerger hacia el sur del Golfo de México y acelerar luego hacia el noreste. A pesar del aumento de la cizalladura del viento, la estructura del huracán se reorganizó y permitió que el sistema volviera a fortalecerse hacia su aproximación a Cabo Romano, en Florida, donde cruzó como un huracán mayor.
Cruce por Florida y transición extratropical
Wilma cruzó rápidamente el estado y salió al Océano Atlántico cerca de Jupiter, Florida. Tras entrar en aguas atlánticas intentó una reintensificación, pero la llegada de aire frío y la persistente cizalladura terminaron por debilitar su núcleo convectivo. El 26 de octubre Wilma se convirtió en ciclón extratropical y, al día siguiente, los remanentes fueron absorbidos por otra depresión sobre el Atlántico canadiense.
Resumen cronológico
- Segunda semana de octubre de 2005: formación del sistema en el Mar Caribe.
- 15 de octubre: clasificación como depresión por el Centro Nacional de Huracanes.
- 17 de octubre: pasa a tormenta tropical Wilma.
- 18 de octubre–19 de octubre: profundización explosiva con caída de la presión hasta 882 mbar y formación de un ojo extremadamente pequeño.
- 21 de octubre: impacto en Cozumel y la parte continental de México.
- Tránsito por la Península de Yucatán y entrada al sur del Golfo de México.
- Aproximación a Cabo Romano y cruce de Florida.
- Salida al Océano Atlántico cerca de Jupiter, Florida y transición extratropical el 26 de octubre (ciclón extratropical).
- Absorción de los remanentes por un sistema sobre el Atlántico canadiense.
Registros y legado
- Profundización récord: la caída de presión hasta 882 mbar situó a Wilma entre los ciclones atlánticos más intensos registrados.
- Ojo extremadamente pequeño: el ojo de ~5 km fue uno de los más compactos documentados en un huracán del Atlántico (récord regional).
- Impactos humanos y materiales: afectó gravemente a la Península de Yucatán y a regiones de Florida, con importantes daños en infraestructura y viviendas.
Consideraciones meteorológicas
Wilma es un ejemplo clásico de cómo condiciones oceánicas y atmosféricas favorables pueden provocar una intensificación muy rápida en ciclones tropicales. Tras alcanzar su máximo, procesos internos como el reemplazo de la pared ocular y factores ambientales (por ejemplo, cizalladura del viento y entrada de aire frío) controlaron su posterior debilitamiento y eventual transición extratropical.
Para una reconstrucción detallada de la trayectoria y los impactos, los informes del Centro Nacional de Huracanes y publicaciones científicas especializadas ofrecen análisis técnicos y datos observacionales.




