La presocialidad es un término usado en el estudio del comportamiento animal para describir formas de organización social intermedias entre el comportamiento solitario y la eusocialidad extrema (por ejemplo, en insectos como las hormigas). Los animales presociales muestran relaciones familiares estrechas, conviven y cooperan en el cuidado de las crías, y pueden presentar cierta división del trabajo, pero no cumplen los tres rasgos que definen la eusocialidad plena.
Rasgos típicos de la eusocialidad (que la presocialidad no necesariamente muestra):
- Superposición de generaciones: varias generaciones conviven simultáneamente en la misma colonia.
- División extrema del trabajo: existen castas diferenciadas con especialización de funciones; en algunos casos hay individuos estériles que nunca se reproducen.
- Cuidado cooperativo de la progenie por individuos no necesariamente reproductores (cooperación intergeneracional).
Tipos de presocialidad
El comportamiento presocial se subdivide en categorías que describen cómo se organiza la convivencia y el cuidado de las crías:
- Subsocial: los padres interactúan con y cuidan directamente a sus crías. Este tipo de comportamiento incluye a los mamíferos (prácticamente todos), a la mayoría de las aves, a muchos reptiles, numerosos peces y bastantes insectos. Ejemplos: lobos y otros caninos que alimentan y protegen a las crías; aves que alimentan a los polluelos hasta su independencia.
- Parasociales: individuos de la misma generación comparten una vivienda o nido y cooperan entre sí. Dentro de las parasociales hay subtipos:
- Comunal: cada individuo cuida exclusivamente de su descendencia, aunque comparten refugio. Se observa en algunas especies de abejas y avispas que anidan en grupo pero no cooperan en la cría de las larvas de otros.
- Cuasisocial: los individuos cuidan cooperativamente de toda la progenie colectiva; no obstante, todos los miembros de la colonia mantienen capacidad reproductora. Se ha documentado en ciertos himenópteros solitarios que forman agregaciones cooperativas.
- Semisocial: hay una cierta división reproductiva (unos pocos se reproducen con más éxito), pero no se alcanzan todos los criterios de la eusocialidad. Por ejemplo, puede faltar solapamiento de generaciones o la exclusión reproductiva es temporal. Algunas abejas y avispas primitivamente sociales muestran este patrón.
Ejemplos representativos
El comportamiento presocial es mucho más frecuente en el reino animal que la eusocialidad completa. Entre los ejemplos encontramos:
- Caninos (p. ej., lobos y perros salvajes) que viven en manadas con cuidado parental y cooperación en la caza.
- Numerosos insectos que muestran diversas formas de cooperación parental o agrupamiento; los himenópteros incluyen especies desde solitarias hasta primitivamente sociales.
- Seres humanos, que muestran complejas redes de cuidado y cooperación (aunque no eusocialidad en el sentido de castas estériles).
- Muchas aves, como aves cooperativas (p. ej., córvidos o aves cooperadoras en reproducción) donde individuos ayudan a criar polluelos ajenos.
- Chimpancés y otros primates que forman grupos con cuidado social y aprendizaje cultural.
- Especies de peces y reptiles que anidan y cuidan de las crías en grupo, y ciertos insectos subsociales.
Origen evolutivo y ventajas adaptativas
La presocialidad puede surgir por razones ecológicas y genéticas. Entre los factores favorecedores se incluyen:
- Selección por depredación y parasitismo: convivir y defender el nido reduce el éxito de depredadores y parásitos.
- Ventajas del cuidado cooperativo: mayor supervivencia de las crías gracias a vigilancia, alimentación y aprendizaje social.
- Selección por parentesco (selección de parentesco): ayudar a individuos emparentados aumenta la aptitud inclusiva del individuo ayudante.
- Economía de esfuerzo y especialización leve: compartir tareas (búsqueda de alimento, defensa, construcción) mejora la eficiencia del grupo, aun sin llegar a castas estériles.
En algunos linajes, la presocialidad puede ser un paso intermedio hacia la eusocialidad si se dan condiciones adicionales: solapamiento de generaciones, aumentos de la fidelidad al nido y presiones ecológicas que favorezcan la especialización reproductiva.
Caso ilustrativo: las avispas véspidas
En algunas avispas del grupo de los véspidos, las presiones de los depredadores y los parásitos facilitaron la evolución del comportamiento subsocial. Cuando la hembra fundadora permanece en el nido para vigilar huevos y larvas, la probabilidad de éxito aumenta. Si otros adultos permanecen también, la demanda de alimento y trabajo se reparte; con el tiempo esta cooperación puede ampliarse y conducir a estructuras sociales más complejas. Este proceso ilustra cómo la defensa del nido y el cuidado parental pueden desencadenar grados crecientes de organización social.
Diferencias prácticas con la eusocialidad
- En la presocialidad suele faltar la existencia de individuos permanentemente estériles o una división de castas tan marcada como en los insectos eusociales.
- No siempre hay solapamiento de generaciones; en muchos casos la cooperación se limita a un ciclo reproductivo o a la unidad familiar inmediata.
- La presocialidad admite una mayor flexibilidad: los individuos pueden alternar roles reproductivos y laborales según las circunstancias.
En resumen, la presocialidad abarca una amplia gama de estrategias sociales que mejoran la supervivencia y el éxito reproductor sin alcanzar la especialización total propia de la eusocialidad. Es un componente fundamental para entender la evolución de la cooperación en el reino animal y aparece en muchos grupos taxonómicos distintos.


