Durante mucho tiempo, los cuerpos en el cielo parecían ser esferas inmutables que se movían en círculo. Sin embargo, en la Tierra se producía el crecimiento y la decadencia, y el movimiento natural era en línea recta. Por lo tanto, la gente pensaba que la región celeste estaba hecha de un tipo de materia fundamentalmente diferente a la que se encuentra en la Tierra.
Durante los siglos XVI y XVII, filósofos naturales como Nicolás Copérnico, Johannes Kepler, Galileo, Descartes y Newton, empezaron a sostener que las regiones celestes y terrestres estaban hechas de tipos de materiales similares y estaban sujetas a las mismas leyes naturales.
Cuando lograron averiguar cómo se movían los planetas, nació la ciencia de la astrofísica. Sir Isaac Newton se dio cuenta de que las mismas reglas de la mecánica que había encontrado en la superficie de la Tierra también podían utilizarse para predecir cómo se movían los planetas. Dijo: "Como es arriba, es abajo". Con esto quería decir que podemos estudiar cómo funcionan las cosas en este planeta para averiguar cómo funcionan en el espacio.
Más tarde, los científicos descubrieron que, observando la luz de las estrellas, podían averiguar de qué estaban hechas. Este proceso se denomina espectroscopia.