En la mitología egipcia, Geb era el dios de la tierra. Es una de las deidades centrales del panteón heliópolitano: esposo y hermano de la diosa del cielo Nut, y padre de Osiris, Isis, Neftis, Horus el Viejo y Seth. Su ascendencia pertenece a la generación anterior: los padres de Geb son Tefnut y Shu, los principios de la humedad y del aire respectivamente.
Mitología y funciones
En los mitos cosmogónicos, Geb representa la tierra sólida que se extiende bajo la bóveda del cielo personificada por Nut. Según las versiones tradicionales, Shu separó a Geb y Nut para crear el espacio donde pudieran existir los dioses, los seres humanos y la vida vegetal. Geb, como tierra fértil, está asociado a la fecundidad, la agricultura y la producción de alimentos: su contacto con Nut y su unión con ella simbolizan el ciclo de la vida y la renovación.
Cuando Seth y Horus (el hijo de Osiris) lucharon por la soberanía de Egipto, Geb intervino en el conflicto legitimador del trono: en algunas tradiciones concedió la realeza a Horus como gobernante de los vivos, reforzando así el parentesco divino que justificaba el poder real.
Iconografía y símbolos
Se le representa con frecuencia como un hombre recostado sobre el suelo o como una figura sentada, a veces con la piel de color verde o marrón —símbolos de la vegetación y la tierra— y con un ganso sobre la cabeza. Los animales emblemáticos de Geb son una serpiente y un ganso (en muchas representaciones aparece un ganso sobre la cabeza de Geb). El ganso está ligado a su nombre y a ciertos jeroglíficos que lo identifican.
Los antiguos egipcios también interpretaban fenómenos naturales en clave mitológica: por ejemplo, creían que los terremotos eran la risa de Geb, como si la tierra se moviera al expresar alegría o agitación.
Culto y centros de veneración
Geb formó parte del sistema religioso oficial, sobre todo en centros donde predominaba la teología de la Enéada heliopolitana. Su figura fue invocada en contextos agrícolas y funerarios: como diosa/dios de la tierra, la tierra de Geb acogía los cuerpos y, en algunos textos, participa en el destino de los muertos. Sus templos y capillas se vinculaban a prácticas destinadas a asegurar la fecundidad del suelo, la protección de las cosechas y el bienestar del reino.
Nombre, variantes y recepción
El nombre de Geb aparece con distintas grafías y pronunciaciones. En los registros tradicionales se le conoce también como Seb, Keb, Kebb, Qeb y Sebb. El significado exacto de su nombre es objeto de discusión: algunas fuentes antiguas y estudios posteriores le atribuyen sentidos como "débil" o "cojo", si bien la etimología no es totalmente segura y puede reflejar interpretaciones posteriores.
En la antigüedad tardía y en la época grecorromana, Geb fue a veces equiparado con el titán griego Kronos (equivalencia frecuentemente usada por autores sincretistas), debido a su papel como progenitor de una generación divina y su relación con la tierra y el tiempo cíclico.
Funciones adicionales y legado
- Fertilidad y vegetación: protector de las plantas y responsable de la renovación anual del campo.
- Legitimación real: vinculado a la transmisión del poder divino que justifica la autoridad del faraón.
- Dimensión funeraria: relacionado con la tierra que recibe a los difuntos y, en algunas tradiciones, con funciones judiciales o de testigo entre los dioses en asuntos de orden y justicia.
En suma, Geb es una figura compleja: a la vez dios físico de la tierra, principio de fecundidad y actor en las grandes narrativas que explican el orden del cosmos y la legitimidad del poder en el antiguo Egipto. Sus símbolos (ganso y serpiente), su iconografía y su presencia en mitos fundacionales lo convierten en uno de los pilares de la mitología egipcia.

