El eland es el antílope más grande. Existen dos especies, ambas africanas, que se distinguen por su distribución y algunos rasgos ecológicos.

El eland común, Taurotragus oryx, se encuentra en África oriental y en partes de Sudáfrica. El eland gigante, Taurotragus derbianus, habita zonas de Sudán, la República Centroafricana, Camerún, Senegal y áreas de África Occidental.

Ambas especies presentan un tamaño notable. Los machos suelen pesar entre 600 y 800 kilogramos (1.300–1.800 libras) y en casos excepcionales pueden acercarse a la tonelada; las hembras suelen oscilar entre 400 y 600 kilogramos (880–1.320 libras). Estas cifras pueden variar según la población y las condiciones locales, por lo que deben considerarse aproximadas.

Los elands son animales vigilantes y, por su cautela, resultan difíciles de observar de cerca. Son animales gregarios que migran a veces en pequeñas manadas de alrededor de veinte individuos, aunque el eland común también forma agrupaciones mucho mayores en ciertas circunstancias. Su hábitat incluye bosques abiertos y la sabana, donde se alimentan de una mezcla de hierba, hojas y ramas, adaptando su dieta a la disponibilidad estacional de alimento.

La información sobre su velocidad de carrera y su capacidad de salto varía según las observaciones y las fuentes. Algunas estimaciones sugieren que pueden alcanzar velocidades superiores a 70 km/h (43 mph) y que son capaces de saltar alturas de alrededor de 1,5 metros (4 ft 11 in). Otros informes describen velocidades más moderadas y saltos que en casos particulares superarían 2,5 metros (8 ft 2 in). Debido a la dificultad de obtener mediciones controladas, estas cifras deben entenderse como estimaciones.

Al caminar, los elands emiten un chasquido agudo originado en los tendones o las articulaciones de las patas delanteras; la causa exacta de este sonido no está completamente explicada. El sonido se transmite a distancia y suele alertar de la proximidad de una manada; muchos naturalistas interpretan este fenómeno como una posible forma de comunicación entre individuos.

Observación y estudio

La combinación de gran tamaño, comportamiento esquivo y extensos territorios hace que el estudio de los elands en libertad sea desafiante. Las investigaciones se basan en observaciones de campo, rastreo de manadas y, cuando es posible, en seguimiento individual mediante marcaje o tecnologías de telemetría. Esta evidencia aporta datos sobre su ecología, movimientos y respuesta a cambios en el paisaje.