Los abejorros o abejas humildes son un grupo de abejas sociales y semisociales, del género Bombus. El género contiene unas 250 especies diferentes, la mayoría en el hemisferio norte. También se encuentran en Nueva Zelanda y Tasmania. Están presentes prácticamente en toda la masa terrestre euroasiática.
Características y morfología
Los abejorros son generalmente más robustos y peludos que las abejas domésticas. Su cuerpo está cubierto por una densa capa de pelos llamada pila, que les ayuda a conservar el calor y a transportar polen. Poseen en las tibias traseras unas estructuras conocidas como cestas de polen (corbículas), formadas por pelos especializados donde empaquetan el polen recogido.
Los colores de los abejorros suelen ser llamativos —combinaciones de negro, rojo, amarillo y blanco— y actúan como señales de advertencia aposemáticas, reduciendo la depredación. Este patrón de coloración contribuye además al mimetismo mulleriano que se observa entre abejas y avispas. Tienen piezas bucales adaptadas para alimentarse de néctar y, en muchas especies, una lengua de longitud variable que determina las flores que pueden visitar.
Distribución y hábitat
Aunque predominan en el hemisferio norte y en zonas templadas y montañosas, los abejorros ocupan una amplia variedad de hábitats: praderas, bosques abiertos, zonas alpinas, cultivos y jardines urbanos. Su presencia en zonas frías y de gran altitud se debe a adaptaciones fisiológicas que les permiten volar a temperaturas más bajas que muchas otras abejas, calentando sus músculos mediante un mecanismo conocido como temblor muscular.
Ciclo de vida y organización social
La mayoría de las especies son anuales: una reina fertilizada pasa el invierno en diapausa, funda la colonia en primavera y cría a la primera generación de obreras. Estas obreras se encargan de ampliar el nido, recolectar néctar y polen, y cuidar la cría. Hacia el final de la temporada aparecen los zánganos (machos) y las nuevas reinas, que se aparean y buscan un lugar donde hibernar. El tamaño típico de una colonia suele ser inferior a 50 individuos, aunque algunas especies tropicales pueden formar colonias más grandes.
Además de las colonias sociales típicas, existen los llamados abejorros “copépodos” o cuco (subgénero Psithyrus), que son parásitos sociales: no construyen su propia colonia, sino que invaden los nidos de otras especies de abejorros, matan o subyugan a la reina y utilizan a las obreras huésped para criar a su descendencia.
Comportamiento de forrajeo y polinización
Las obreras recogen polen (fuente de proteínas para las larvas) y néctar (fuente de energía). Muchas especies realizan la llamada sonicación o «polinización por vibración» (buzz pollination): sujetan la flor y vibran sus músculos torácicos para extraer polen de anteras porosas. Esta técnica es esencial para la polinización de cultivos como tomate, berenjena, pimiento y muchas plantas silvestres.
Su capacidad para volar a bajas temperaturas y en condiciones de poca luz las hace polinizadores muy valiosos en climas templados y montañosos. Algunas especies, como Bombus terrestris, se crían y emplean en agricultura controlada (invernaderos) para mejorar el cuajado de frutos.
Depredadores, parásitos y enfermedades
A pesar de su capacidad defensiva, los abejorros sufren depredación por aves insectívoras (por ejemplo el gran alcaudón gris y los abejarucos), algunos mamíferos y arañas. También están afectados por parásitos como microsporidios (ej. Nosema), ácaros y virus. Las especies de abejorros parasitarias (cucos) suponen una presión adicional sobre ciertas poblaciones.
Papel ecológico y valor económico
Los abejorros son polinizadores clave en muchos ecosistemas y en la agricultura. Su eficacia en la polinización de cultivos y plantas silvestres favorece la producción de semillas y frutos, mantiene la diversidad vegetal y sostiene cadenas tróficas. En horticultura y producción de hortalizas, el uso de abejorros para la polinización ha demostrado aumentar rendimientos y mejorar la calidad del fruto.
Amenazas y conservación
- Perdida y fragmentación de hábitat por urbanización y agricultura intensiva.
- Uso de pesticidas, especialmente neonicotinoides, que afectan la orientación, la reproducción y la inmunidad.
- Enfermedades y parásitos, a menudo difundidos por la movilización comercial de abejorros para la polinización.
- Competencia y hibridación con especies introducidas.
- Cambio climático, que altera la fenología de plantas y abejorros y desplaza áreas de distribución.
Las medidas eficaces incluyen conservación y restauración de hábitats florales, creación de corredores y setos florales, reducción del uso de pesticidas, protección de áreas de hibernación y un manejo responsable de las colonias comerciales para evitar la propagación de enfermedades.
Interacción con las personas
Los abejorros rara vez pican salvo que sean manipulados o atrapados; en general son tranquilos y no agresivos. Para favorecer su presencia en jardines y explotaciones agrícolas se recomiendan siembras de flores con floraciones escalonadas durante la temporada, dejar zonas con vegetación alta para anidación y evitar tratamientos químicos innecesarios.
En resumen, los abejorros del género Bombus son insectos sociales de gran importancia ecológica y económica. Su biología—desde la termorregulación que les permite forrajear en ambientes fríos hasta la sonicación—los convierte en polinizadores únicos que merecen medidas de conservación y un manejo prudente para asegurar su viabilidad a largo plazo.


