Derek Chauvin, un policía blanco, asesinó a George Floyd, un hombre afroamericano de 46 años, durante un arresto el 25 de mayo de 2020 en Minneapolis, Minnesota. El asesinato inició las protestas de George Floyd contra el racismo en Estados Unidos y en otros países.

Hechos del suceso

George Floyd era un hombre afroamericano de 46 años de Houston, Texas. Chauvin, un agente del Departamento de Policía de Minneapolis, mató a Floyd mientras estaba detenido por usar dinero falso. Chauvin puso su rodilla en el cuello de Floyd durante casi nueve minutos mientras éste jadeaba. Los testigos dijeron que Floyd dijo a los agentes "no puedo respirar" muchas veces antes de perder el conocimiento. Esto ocurrió en la zona de Powderhorn de Minneapolis.

El suceso quedó grabado en muchos teléfonos móviles y los vídeos se difundieron rápidamente por redes sociales, lo que provocó una reacción pública inmediata. Cuatro agentes implicados fueron despedidos al día siguiente. La Oficina Federal de Investigación anunció una investigación federal de derechos civiles sobre el incidente. La muerte de Floyd generó un debate nacional e internacional sobre el uso de la fuerza por parte de la policía y las prácticas de control y detención.

Investigaciones y cargos

En los días siguientes al suceso, las autoridades locales y federales abrieron múltiples pesquisas. A finales de mayo, tras días de protestas, el agente que mató a Floyd, Derek Chauvin, fue acusado inicialmente de asesinato en tercer grado y homicidio involuntario. El caso y la presión pública llevaron a que la acusación se modificara y se presentara un cargo por asesinato en segundo grado, además de los cargos anteriores. Los otros tres agentes presentes, J. Alexander Kueng, Thomas Lane y Tou Thao, fueron acusados el 3 de junio de complicidad en el asesinato en segundo grado, lo que significa que se les imputó ayudar o facilitar la muerte de Floyd al no impedir la conducta de Chauvin ni intervenir.

Simultáneamente, la investigación federal por violaciones de derechos civiles avanzó y más adelante varios de los agentes enfrentaron también cargos federales. La causa de la muerte fue objeto de análisis forense: el forense del condado de Hennepin determinó que la muerte fue un homicidio por "paro cardiopulmonar mientras se sometía a la sujeción, la contención y la compresión de cuello", y una autopsia privada señaló asfixia por compresión del cuello y la espalda. La defensa sostuvo que factores como enfermedades preexistentes y sustancias en el organismo contribuyeron al deceso; sin embargo, el jurado se pronunció sobre la responsabilidad penal de Chauvin.

Juicio y condena

El juicio de Chauvin comenzó el 9 de marzo de 2021. Durante la vista se presentaron videos, testimonios de testigos presenciales, expertos forenses y policías, y se discutieron las circunstancias que rodearon la detención. El 20 de abril de 2021, un jurado declaró a Chauvin culpable de los cargos principales en su contra: asesinato en segundo grado, asesinato en tercer grado y homicidio involuntario (segundo grado de homicidio por negligencia). El 25 de junio de 2021, Chauvin fue condenado a 22 años y seis meses de prisión (270 meses) por la condena estatal.

Procesos federales y otros procedimientos

Además del juicio estatal, Chauvin enfrentó cargos federales por la violación de los derechos civiles de George Floyd. En diciembre de 2021 Chauvin se declaró culpable de los cargos federales que lo acusaban de violar los derechos de Floyd mientras era protegido por la ley; en julio de 2022 fue sentenciado a 21 meses de prisión federal. Esa condena federal se ordenó generalmente para cumplirse de forma concurrente con su sentencia estatal. Los otros tres oficiales también enfrentaron procesos estatales y federales adicionales en distintos plazos y con resoluciones específicas por caso.

Repercusiones civiles y acuerdos

La familia de George Floyd alcanzó un acuerdo con la ciudad de Minneapolis: en marzo de 2021 la ciudad aceptó pagar una indemnización de 27 millones de dólares a los herederos de Floyd, una de las mayores sumas acordadas por una ciudad antes de un juicio en casos de muerte por actuación policial en Estados Unidos. El caso también motivó demandas civiles presentadas por familiares y por organizaciones en defensa de derechos civiles.

Protestas, reforma policial y legado

La muerte de George Floyd desató protestas masivas en toda Estados Unidos y en muchas ciudades del mundo bajo el estandarte de movimientos como Black Lives Matter. Las manifestaciones exigieron justicia, reformas policiales y un fin al racismo sistémico. En algunos casos las protestas derivaron en enfrentamientos con la policía y episodios de violencia y saqueos, lo que avivó el debate sobre tácticas de protesta y seguridad pública.

  • Reformas y debates: Tras el caso se reabrió el debate sobre el uso de la fuerza, la formación policial, la obligatoriedad de cámaras corporales, la supervisión civil de los cuerpos policiales y propuestas para redirigir fondos a servicios comunitarios y de salud mental.
  • Impacto local: El Departamento de Policía de Minneapolis fue objeto de investigación y de iniciativas políticas para su reorganización; el Ayuntamiento llegó a plantear cambios importantes en la estructura policial, aunque no todos los proyectos se concretaron en la práctica.
  • Conciencia pública: La frase "I can't breathe" ("No puedo respirar") se convirtió en lema de protesta y de recuerdo, y el caso aumentó la visibilidad global sobre la violencia policial contra personas negras y otras minorías.

Memoria y continuidad

El asesinato de George Floyd dejó un impacto duradero en la política, la sociedad y la cultura: generó cambios legislativos en algunos estados sobre prácticas policiales, motivó reformas internas en varias fuerzas y provocó un examen sostenido de las desigualdades raciales en servicios públicos, salud, vivienda y justicia penal. También impulsó iniciativas de memorialización y programas comunitarios en recuerdo de Floyd y de otras víctimas.

El caso sigue siendo un punto de referencia en debates sobre justicia, derechos civiles y la rendición de cuentas policial. Su simbolismo –la grabación pública, la respuesta ciudadana masiva y las condenas penales– marcó una etapa importante en la discusión contemporánea sobre el racismo institucional y la necesidad de cambios estructurales.