La viola (en este texto nos referimos a la viola da gamba, también llamada viol, distinta de la viola de la familia del violín) es un instrumento de cuerda frotada que se toca con un arco. Fue muy popular entre los siglos XV y XVIII, sobre todo en música de cámara, consortes y repertorio solista. Las violas de tamaño pequeño se pueden sostener sobre el regazo, mientras que las más grandes se apoyan entre las rodillas, lo que dio lugar al nombre italiano viol da gamba —literalmente «viola de pierna»— y la distingue de los instrumentos da braccio (que se sostienen sobre el brazo).
Historia
La familia de las violas da gamba aparece en el Renacimiento y alcanza gran difusión en los estilos renacentista y barroco. Con la consolidación de la familia del violín a partir del siglo XVII y la aparición de grandes conciertos en salas y salas de ópera, la estética sonora y las necesidades de proyección favorecieron a los instrumentos de la familia del violín. Como consecuencia, las violas perdieron protagonismo en las grandes formaciones y óperas, y con el tiempo quedaron relegadas. No obstante, durante los siglos XVI–XVIII fueron fundamentales en muchas formas musicales y en el repertorio de cámara. En la práctica histórica moderna han experimentado un resurgimiento gracias al movimiento de interpretación histórica.
Características y construcción
- Número de cuerdas: lo habitual son seis cuerdas afinadas en cuartas con una tercera en el medio (por ejemplo, D–G–C–E–A–D de grave a agudo), aunque existieron variantes de cinco a siete cuerdas.
- Trastes: a diferencia de los instrumentos de la familia del violín, las violas da gamba llevan trastes —generalmente de tripa— anudados al diapasón, lo que facilita la afinación y la ejecución de ciertos intervalos.
- Forma y construcción: respaldo plano o ligeramente arqueado, costillas más profundas que las del violín, hombros más inclinados y un diapasón más ancho y plano. El conjunto produce un timbre más suave y oscuro que el de los violines o violines modernos.
- Arco y técnica: el arco de la viola da gamba se sostiene con la palma de la mano hacia arriba (agarre underhand), al contrario de lo que ocurre hoy con los violines, las violas o los violonchelos, que usan el agarre overhand. El arco de viol suele ser más corto y con un vientre convexo.
Afinación, tipos y repertorio
La familia incluye violas de diferan tes tamaños: soprano/treble, alto/tenor y bajo (bass viol), utilizadas en consorts (conjuntos homólogos) y en música solista con acompañamiento de bajo continuo o clavicémbalo. Compositores y piezas representativas incluyen a Marin Marais, Monsieur de Sainte-Colombe, Tobias Hume, Henry Purcell, Christopher Simpson y también obras para viola da gamba y clave, como las sonatas de Johann Sebastian Bach (BWV 1027–1029). El sonido íntimo y expresivo de la viola la hizo ideal para fantasías, danzas y música de cámara.
Decadencia y resurgimiento
Con la consolidación de las orquestas sinfónicas y la preferencia por instrumentos con mayor proyección, las violas da gamba dejaron de formar parte de las orquestas habituales de los siglos XIX y XX. Sin embargo, desde mediados del siglo XX han experimentado un notable resurgimiento dentro de la interpretación históricamente informada. Intérpretes como Jordi Savall, Paolo Pandolfo o Wieland Kuijken han recuperado y difundido un vasto repertorio, además de impulsar la construcción de instrumentos y la investigación sobre prácticas de ejecución históricas.
Sonido y usos actuales
La viola da gamba se caracteriza por un timbre dulce, cálido y menos brillante que el de la familia del violín, lo que la hace especialmente apropiada para música íntima y expresiva. Hoy se usa en conciertos de música antigua, grabaciones especializadas y proyectos pedagógicos sobre interpretación barroca y renacentista.
En resumen, la viola da gamba es un instrumento con una rica tradición histórica y un carácter sonoro propio que, tras un periodo de abandono, ha recuperado su lugar en la práctica musical gracias a la investigación y al interés por la música antigua.



