Datación U-Pb (uranio-plomo): método, precisión y aplicaciones geológicas
Datación U-Pb: método, precisión y aplicaciones geológicas. Cómo el uranio-plomo data 1 Ma–4,5 Ga con precisión 0,1–1% para geocronología y estudios de la evolución terrestre.
El uranio-plomo es uno de los esquemas de datación radiométrica más antiguos y refinados. Su amplio rango de aplicación y las múltiples rutas isotópicas que ofrece lo convierten en la herramienta fundamental de la geocronología profunda.
Se puede utilizar en un rango de edad de aproximadamente 1 millón de años a más de 4.500 millones de de años. La precisión típica varía entre 0,1 y 1 por ciento en muchos análisis; con técnicas de alta precisión (por ejemplo, ID‑TIMS) pueden alcanzarse incertidumbres aún menores en fechas favorables.
El método se basa en dos cadenas de desintegración distintas: la serie de uranio de 238U a 206Pb, con una vida media de ≈4.47×10^9 años, y la serie de actinio de 235U a 207Pb, con una vida media de ≈7.04×10^8 años. La existencia de estas dos rutas "paralelas" permite comprobar la coherencia interna de una muestra y detectar alteraciones posteriores.
El término "datación U-Pb" implica normalmente el uso acoplado de ambos esquemas de desintegración. Sin embargo, el uso de un solo esquema de desintegración (normalmente 238U → 206Pb) da lugar al método de datación isócrona U-Pb, análogo al método de datación por rubidio y estroncio. Por otra parte, las edades también pueden determinarse a partir del sistema U‑Pb mediante el análisis de las relaciones isotópicas del Pb únicamente; esto se denomina método de datación plomo-plomo. Clair Cameron Patterson, geoquímico estadounidense pionero en el estudio de los métodos de datación radiométrica por plomo-uranio, es famoso por haberlo utilizado para obtener una de las primeras estimaciones precisas de la edad de la Tierra.
Principio y diagramas usados
La interacción de las dos cadenas de decaimiento se representa gráficamente en el diagrama de concordia, que compara las razones 207Pb/235U y 206Pb/238U. En ausencia de pérdida o ganancia de U o Pb desde el cierre isotópico, los puntos caen sobre la curva de concordia y su intersección con la curva da la edad del sistema. Si la muestra ha sufrido pérdida de Pb o ganancia de U, los puntos caen sobre una línea de discordia; las intersecciones de esa discordia con la curva de concordia permiten estimar la edad original y la edad del evento de pérdida/alteración.
Otra representación importante es el diagrama de Tera–Wasserburg (207Pb/206Pb vs 238U/206Pb), que es menos sensible a la presencia de plomo común (no radiogénico) y suele usarse cuando hay contaminación con Pb inicial.
Minerales y condiciones de cierre
- Zircón (ZrSiO4): el mineral más usado. Incorpora U en su estructura pero excluye Pb al cristalizar, por lo que es ideal para fechar cristalización magmática y eventos tempranos. Es muy resistente a la meteorización y a la recristalización, conservando edades antiguas; por ello domina estudios de datación y de procedencia sedimentaria (detrital zircon).
- Monacita, titanita, baddeleyita, apatito: otros minerales utilizados que aportan edades de distintos procesos (metamorfismo, intrusiones máficas, etc.). Su temperatura de cierre y comportamiento durante metamorfismos varían, por lo que la elección del mineral condiciona qué evento geológico se está fechando.
Métodos analíticos
Las principales técnicas analíticas empleadas son:
- ID‑TIMS (Isotope Dilution Thermal Ionization Mass Spectrometry): la técnica de referencia para máximas precisiones (a veces mejor que 0,1 %). Requiere disolución químico‑isotópica de granos seleccionados y es intensiva en tiempo y preparación.
- LA‑ICP‑MS (Laser Ablation Inductively Coupled Plasma Mass Spectrometry): análisis in situ por ablación láser; rápido y de mayor resolución espacial, con precisión típica del orden de 0,1–1 % según el equipo y condiciones.
- SIMS/SHRIMP (Secondary Ion Mass Spectrometry): permite medir zonas muy pequeñas dentro de granos (mínimos tensores de micras) y es especialmente útil en zircones con historia compleja; precisión intermedia entre LA‑ICP‑MS e ID‑TIMS.
- Técnicas complementarias: química por lotes, análisis isotópico del Pb (Pb‑Pb) y métodos para corregir Pb común usando 204Pb o modelos de composición inicial.
Correcciones, problemas y criterios de calidad
- Pérdida de Pb y discordancia: procesos térmicos o fluidos pueden provocar pérdida de Pb radiogénico y generar edades aparentes más jóvenes. La comparación de las dos rutas U→Pb y la posición relativa en el diagrama de concordia ayudan a diagnosticar este problema.
- Plomo común (no radiogénico): la presencia de Pb inicial requiere corrección. Cuando se mide 204Pb (no producido por desintegración U), puede estimarse y corregir el Pb común; si no está disponible, se aplican modelos o se usan diagramas Tera–Wasserburg.
- Herencia: granos heredados (cristales incorporados desde rocas más antiguas) producen edades más antiguas que la roca encajante. El análisis in situ por zonas ayuda a detectar y separar estos dominios.
- Filtrado por discordancia: en estudios de conjunto es habitual eliminar o tratar por separado análisis con discordancia superior a un umbral (ej. 5–10 %), aunque el criterio exacto depende del problema geológico y la técnica usada.
Aplicaciones geológicas
- Datación de magmatismo: determinar la edad de cristalización de intrusiones y fluxos ígneos.
- Metamorfismo: fechar episodios de recristalización y crecimiento de minerales portadores de U.
- Geocronología de precisión: construir cronologías de eventos tectónicos, historia térmica y tasas de exhumación.
- Procedencia sedimentaria: análisis de zircon detrítico para reconstruir cuencas sedimentarias y fuentes de sedimentos.
- Impactos y geología de exhumación: zircones chocados o rehechos permiten fechar impactos meteoríticos o procesos de exhumación rápidos.
- Edad de la Tierra: estimaciones clásicas del envejecimiento del planeta combinaron métodos U‑Pb y Pb‑Pb, destacando el trabajo de Clair Cameron Patterson.
Precisión, exactitud y limitaciones
La precisión depende de la técnica (ID‑TIMS > SHRIMP > LA‑ICP‑MS en general), del tamaño del grano y de la riqueza en U. La exactitud también requiere conocer bien las constantes de decaimiento y aplicar correcciones por Pb común. Aunque el rango de aplicación abarca desde ~1 Ma hasta >4.5 Ga, para edades muy jóvenes (<1–2 Ma) la señal radiogénica puede ser pequeña y el método pierde sensibilidad frente a técnicas como U‑Th disequilibrio o métodos radiométricos con vidas medias más cortas.
Flujo de trabajo práctico
- Selección petrográfica y separación de granos (densidad, magnetismo, fracciónamiento por aire).
- Imagenología (CL, SEM) para identificar zonación, inclusiones y dominios alterados.
- Análisis in situ (LA‑ICP‑MS o SHRIMP) para mapear edades dentro de granos; si se requieren máximas precisiones, selección de granos o zonas y análisis por ID‑TIMS.
- Interpretación en diagramas de concordia/Tera‑Wasserburg, evaluación de discordancia, corrección de Pb común e integración con datos geológicos.
En resumen, la datación U‑Pb es una técnica extremadamente poderosa y versátil para fechar procesos geológicos a lo largo de casi toda la historia de la Tierra. Su fiabilidad deriva de la doble ruta de desintegración, la disponibilidad de múltiples minerales portadores de U y la existencia de diferentes técnicas analíticas que permiten adaptar la resolución y precisión a la pregunta geológica concreta.
Mineralogía
La datación por uranio-plomo se realiza normalmente en el mineral circón (ZrSiO4 ), aunque puede utilizarse en otros minerales. El circón incorpora átomos de uranio y torio en su estructura cristalina, pero rechaza fuertemente el plomo. Por lo tanto, podemos suponer que todo el contenido de plomo del circón es radiogénico. Cuando no es así, hay que aplicar una corrección. Las técnicas de datación con uranio-plomo también se han aplicado a otros minerales como la calcita/aragonita y otros minerales carbonatados. Estos minerales suelen producir edades de menor precisión que los minerales ígneos y metamórficos tradicionalmente utilizados para la datación, pero son más comunes en el registro geológico.
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