El realismo es una forma de retratar o pensar la realidad. La palabra "realismo" se emplea en muchas artes liberales y disciplinas de maneras distintas —por ejemplo en la música, la pintura y la filosofía—, pero su núcleo común suele ser el intento de ser fiel al mundo tal como se presenta: describirlo o representarlo sin añadidos idealizados o sobrenaturales. De ahí deriva el término "realista". A menudo se contrapone al romanticismo y al idealismo, y también se contrasta en ocasiones con corrientes como el liberalismo o el clasicismo, según el contexto cultural y político. El realismo se utiliza principalmente para describir la actitud de ciertos artistas que tratan el mundo tal y como es, con atención a los hechos cotidianos y sociales, sin recurrir a ensueños ni a explicaciones sobrenaturales.
Historia
Como movimiento artístico y literario consolidado, el realismo nació en el siglo XIX en Europa, especialmente en Francia, como reacción contra el romanticismo y contra los modelos academistas que idealizaban la historia y la mitología. Realistas del siglo XIX buscaban describir con precisión la naturaleza y las condiciones de vida de la gente corriente: campesinos, obreros y clases medias. Figuras clave incluyen a pintores como Gustave Courbet y Jean-François Millet y escritores como Honoré de Balzac y Gustave Flaubert. Courbet, por ejemplo, organizó en 1855 el llamado "Pabellón del Realismo" como rechazo a los jurados oficiales de exposiciones.
El realismo puede aplicarse también a obras y artistas anteriores al siglo XIX: la pintura flamenca y holandesa del Siglo de Oro (Rembrandt, Vermeer) o ciertas corrientes literarias anteriores muestran rasgos realistas: interés por lo cotidiano, la precisión descriptiva y la observación empírica. Además, en el siglo XIX se desarrolló el naturalismo (Émile Zola) como una versión más determinista y científica del realismo, que subrayaba la influencia del entorno y la herencia biológica sobre el comportamiento humano.
Características en el arte
- Temas cotidianos y sociales: interés por la vida de la gente común, el trabajo, la pobreza y los conflictos sociales.
- Fidelidad descriptiva: representación detallada y verosímil de objetos, personas y ambientes, evitando la idealización.
- Estética sobria: paleta de colores contenida y composiciones que renuncian a lo espectacular en favor de lo verosímil.
- Técnica directa: pinceladas y modelos que buscan la ilusión de realidad sin artificios retóricos.
- Crítica social implícita o explícita: muchas obras realistas muestran o denuncian condiciones sociales, injusticias y desigualdades.
- Influencia fotográfica: en fases posteriores (fotorealismo, hiperrealismo) la fotografía sirve como modelo para lograr precisión extrema.
Realismo en literatura y teatro
En la literatura el realismo se caracteriza por el retrato minucioso de personajes y ambientes, el uso de narradores objetivos u omniscientes, y la atención a causas sociales y económicas. Autores representativos: Honoré de Balzac, Gustave Flaubert, Émile Zola (naturalismo), además de Tolstói y Dostoievski en el contexto ruso, y dramaturgos como Antón Chéjov. Técnicas habituales: descripciones detalladas, psicología compleja, y tramas centradas en la vida ordinaria más que en la aventura o la tragedia épica.
Realismo en la filosofía
En filosofía, el término "realismo" abarca posiciones variadas que comparten la idea de que existe una realidad independiente de nuestras creencias, percepciones o lenguaje. Algunas formas principales:
- Realismo metafísico: afirma que existen entidades y hechos independientes de la mente humana.
- Realismo epistemológico o directo: sostiene que podemos conocer el mundo tal como es y que nuestras percepciones nos ponen en contacto directo con él.
- Realismo científico: defiende que las teorías científicas (y las entidades que postulan) describen correctamente aspectos del mundo.
- Realismo crítico: admite una realidad independiente pero reconoce límites y mediaciones en nuestro conocimiento de ella.
El realismo filosófico se contrasta históricamente con corrientes como el idealismo (que prioriza la mente o las ideas) y el nominalismo (que niega realidades universales independientes). En la historia del pensamiento hay ejemplos tempranos de realismo en Aristóteles, mientras que debates modernos incluyen posiciones como el empirismo representacional (Locke), el idealismo crítico (Kant) y críticas al realismo por parte de autores contemporáneos.
Variantes y movimientos derivados
- Naturalismo: corriente literaria que aplica métodos casi científicos y enfatiza determinismo social y biológico.
- Realismo social y realismo socialista: movimientos que emplean la representación realista para fines socio-políticos; el realismo socialista llegó a ser doctrina oficial en la Unión Soviética en el siglo XX.
- Ashcan School, Realismo americano: escuelas que representaron la vida urbana y de clase trabajadora en Estados Unidos.
- Fotorealismo y hiperrealismo: desarrollos contemporáneos que buscan una fidelidad extrema a partir de técnicas fotográficas y pictóricas.
Legado y críticas
El realismo dejó una impronta duradera: amplió los temas legítimos del arte y la literatura, puso foco en lo social y cotidiano, y alimentó debates filosóficos sobre la relación entre mente y mundo. Sin embargo, también ha recibido críticas: algunos han señalado su pretensión de objetividad como en realidad cargada de valores sociales; otros han criticado la deriva determinista del naturalismo, o la instrumentalización del realismo en discursos ideológicos (por ejemplo, en el realismo socialista). Además, corrientes posteriores (modernismo, posmodernismo) retomaron y cuestionaron la idea de una representación "neutra" de la realidad.
En resumen, el realismo no es una única doctrina sino una familia de enfoques que, tanto en las artes como en la filosofía, comparten la pretensión de aproximarse a lo real: describir, representar o teorizar sobre el mundo tal como existe, con sus condiciones materiales y sociales, y con distintas interpretaciones sobre hasta qué punto esa aproximación puede ser completa o imparcial.


