Babi Yar (en ucraniano: Бабин Яр) es un barranco cercano a Kiev en Ucrania.
Durante el Holocausto, los soldados nazis masacraron a 33.771 judíos en Babi Yar. Este puede haber sido el peor asesinato masivo de judíos en dos días de todo el Holocausto.
Los hechos
El asesinato masivo documentado tuvo lugar los días 29 y 30 de septiembre de 1941, poco después de que las tropas alemanas ocuparan Kiev. Según los informes del propio Einsatzgruppen (las unidades móviles de exterminio nazis), en esos dos días fueron asesinadas 33.771 personas judías, la mayoría trasladadas al barranco y ejecutadas a tiros. El acto fue organizado y ejecutado por unidades de las SS y las fuerzas especiales nazis, con la colaboración de fuerzas militares alemanas y de auxiliares locales.
Víctimas y cifras
- 33.771 judíos asesinados en los días 29–30 de septiembre de 1941, según el registro alemán.
- Además de este asesinato masivo inicial, Babi Yar fue escenario de miles de muertes adicionales entre 1941 y 1943: víctimas incluyeron roma, prisioneros de guerra soviéticos, militantes ucranianos acusados de resistencia, enfermos psiquiátricos y otros civiles.
- Las estimaciones totales de personas asesinadas en Babi Yar durante la ocupación nazi varían; muchas fuentes sitúan la cifra acumulada entre 70.000 y más de 100.000 víctimas.
Ocultamiento de pruebas
En 1943, cuando el avance del Ejército Rojo amenazó la zona, los nazis pusieron en marcha acciones para ocultar sus crímenes (parte de la llamada Operación 1005): exhumaron y quemaron cuerpos para destruir la evidencia. Aun así, el enorme número de víctimas y testimonios sobrevivientes permitieron la posterior documentación y reconocimiento del crimen.
Responsabilidad y contexto
La masacre de Babi Yar forma parte del crimen sistemático perpetrado por el régimen nazi en el frente del este. Fue obra directa de grupos de exterminio (Einsatzgruppen) apoyados por unidades militares y colaboradores locales. La ejecución masiva de judíos en fosas comunes es un ejemplo del método de exterminio mediante fusilamiento masivo antes de que la logística del genocidio evolucionara hacia campos de exterminio y cámaras de gas.
Memoria, cultura y legado
Durante décadas la memoria de Babi Yar fue objeto de controversia. En la Unión Soviética temprana se tendió a presentar a las víctimas como «ciudadanos soviéticos» sin enfatizar su identidad judía, lo que retrasó y limitó los memoriales específicos al pueblo judío. Este silencio fue denunciado públicamente en 1961 por el poeta Yevgeny Yevtushenko en su poema «Babi Yar», y la obra fue musicalizada por Dmitri Shostakovich en su Sinfonía Nº 13, ambas contribuciones que ayudaron a concienciar internacionalmente sobre el episodio.
En las décadas siguientes se levantaron distintos monumentos conmemorativos y se realizaron investigaciones históricas y forenses. En tiempos recientes Ucrania ha impulsado la preservación del lugar, la creación de memoriales y la promoción de la investigación histórica y educativa sobre lo ocurrido.
Importancia histórica
Babi Yar es un símbolo del modo en que se llevó a cabo el genocidio en Europa oriental: ejecuciones masivas en el terreno, la complicidad de diversas fuerzas y el intento posterior de borrar las huellas. Recordar y estudiar Babi Yar ayuda a comprender la magnitud y la metodología del Holocausto, así como la necesidad de combatir el antisemitismo y todas las formas de violencia colectiva.
Para más información, existen numerosas investigaciones, testimonios de sobrevivientes y archivos documentales (entre ellos los informes de las propias unidades nazis) que permiten reconstruir los hechos y honrar a las víctimas.