Fiebre Q: definición, causas y transmisión por Coxiella burnetii

La fiebre Q es una enfermedad causada por la Coxiella burnetii, una bacteria que afecta a los seres humanos y a otros animales. No es frecuente, pero puede encontrarse en el ganado vacuno, ovino y caprino, así como en otros animales domésticos, como perros y gatos. Las personas pueden infectarse si inhalan endosporas o tocan la leche, la orina, las heces, la mucosa vaginal o el semen de animales infectados. La enfermedad rara vez es transmitida por garrapatas. Un ser humano puede infectarse por una sola bacteria.

Causas y reservorios

La responsable es Coxiella burnetii, un microorganismo intracelular obligado que puede sobrevivir en el medio ambiente en formas muy resistentes (por eso a veces se habla de endosporas). Los principales reservorios son animales domésticos y de granja —en particular cabras, ovejas y vacas— que pueden excretar la bacteria en gran cantidad durante el parto o abortos. También se ha detectado en perros, gatos, y en animales silvestres.

Vías de transmisión

  • Inhalación: la forma más frecuente. Aerosoles o polvo contaminado con placenta, fluidos de parto, estiércol o material animal seco pueden contener la bacteria.
  • Contacto directo: manipular animales infectados, productos de parto o tejidos sin protección y tocar leche cruda u otros fluidos (orina, heces, mucosa vaginal, semen).
  • Consumo de leche no pasteurizada: riesgo por ingestión de productos lácteos sin tratamiento térmico.
  • Vectores: las garrapatas pueden portar la bacteria, pero la transmisión a humanos por esta vía es poco común.
  • Transmisión persona a persona: excepcional y rara.

Síntomas y formas clínicas

La fiebre Q puede presentarse en forma aguda o crónica:

  • Aguda: fiebre alta, malestar general, cefalea intensa, dolores musculares, tos y, en algunos casos, neumonía o hepatitis (elevación de las transaminasas). El periodo de incubación suele ser de 2 a 3 semanas (puede variar).
  • Crónica: se manifiesta meses o años después en forma de endocarditis (especialmente en personas con válvulas cardíacas dañadas o prótesis), infecciones vasculares, osteomielitis o abscesos. La forma crónica es menos común pero potencialmente grave.
  • En embarazo: la infección puede asociarse a aborto, partos prematuros o otras complicaciones obstétricas.

Diagnóstico

Se basa en la clínica, la historia de exposición a animales o productos animales y pruebas de laboratorio:

  • Serología: detección de anticuerpos contra las fases I y II de C. burnetii (es la prueba más utilizada para confirmar infección aguda o crónica).
  • PCR: detección del ADN bacteriano en sangre, tejidos, placenta u otros materiales, útil en fases tempranas o en casos graves.
  • Cultivo: rara vez se realiza en laboratorios de rutina por el alto riesgo para el personal y la dificultad del cultivo.

Tratamiento

  • Doxiciclina: es el tratamiento de elección para la fiebre Q aguda en adultos (habitualmente 100 mg dos veces al día durante 14 días, según indicación médica).
  • Infección crónica (por ejemplo, endocarditis): tratamiento prolongado y combinado, frecuentemente doxiciclina asociada a hidroxicloroquina durante varios meses o años; el manejo debe realizarse por especialistas.
  • Embarazo y niños: la elección del tratamiento varía por edad y estado (la doxiciclina está contraindicada en embarazadas y niños pequeños), por lo que requiere evaluación médica especializada.

Prevención

Medidas para reducir el riesgo incluyen:

  • Evitar el consumo de leche cruda y productos no pasteurizados.
  • Manejo seguro de animales durante partos o abortos: uso de equipos de protección individual (guantes, mascarillas, gafas) y eliminación adecuada de productos de parto.
  • Control y vigilancia en granjas: detección de animales infectados, medidas de bioseguridad, control de garrapatas y, en algunos países, vacunación de animales o humanos en grupos de riesgo.
  • Notificación y seguimiento epidemiológico en brotes: medidas de higiene ambiental para reducir aerosoles contaminados.

Grupos de riesgo y complicaciones

Tienen mayor riesgo de exposición y enfermedad grave: trabajadores agrícolas, veterinarios, personal de mataderos, personal de laboratorio y personas que manipulan animales o productos animales. Las complicaciones más serias incluyen endocarditis, infecciones vasculares, afectación ósea y problemas obstétricos en embarazadas.

Epidemiología

La fiebre Q es una zoonosis de distribución mundial. La frecuencia varía según la región y las prácticas agrícolas; en algunos lugares se han descrito brotes importantes relacionados con granjas de pequeños rumiantes. En muchos países es enfermedad de notificación obligatoria para facilitar la vigilancia y el control.

Ante sospecha de exposición o síntomas compatibles, es importante consultar al profesional de salud para diagnóstico y tratamiento adecuados, y notificar la posible fuente de exposición para medidas de control.

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La bacteria que causa la enfermedad, C. burnetti


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