Plásmidos: qué son, estructura, funciones y transferencia genética

Plásmidos: descubre qué son, su estructura, funciones y cómo facilitan la transferencia genética horizontal en bacterias y otros organismos.

Autor: Leandro Alegsa

Un plásmido es una molécula de ADN que está separada del ADN cromosómico y que puede replicarse (copiarse) de forma independiente. Aunque a menudo se asocian a las bacterias, los plásmidos pueden encontrarse en los tres grandes dominios de la vida: Archaea, Bacteria y Eukarya. El término plásmido fue introducido por primera vez por el biólogo molecular estadounidense Joshua Lederberg en 1952.

Estructura y características principales

Los plásmidos suelen ser moléculas de ADN de doble cadena y, en muchos casos, tienen forma circular. Existen también plásmidos lineales en algunos microorganismos. Su tamaño varía ampliamente: desde unos pocos kilobases hasta más de 1.000 pares de kilobases (kbp). El número de copias de un mismo plásmido en una sola célula (copy number) puede oscilar desde 1–2 copias (plásmidos de bajo número) hasta cientos o miles (plásmidos multicopia).

Los plásmidos contienen elementos funcionales clave:

  • Ori (origen de replicación): secuencia necesaria para que el plásmido se replique.
  • Genes de mantenimiento: particionamiento (sistemas Par), resolución de multiméricos, y sistemas de adicción (toxin–antitoxin) que favorecen la segregación y persistencia del plásmido en la población.
  • Genes accesorios: determinan funciones no esenciales para la supervivencia básica del huésped, pero que pueden conferir ventajas selectivas (resistencia a antibióticos, metabolitos, factores de virulencia, etc.).

Tipos de plásmidos y modos de replicación

Según su función y capacidad de transferencia, los plásmidos se clasifican en:

  • Conjugativos: contienen genes tra para formar el pilus y transferir una copia del ADN a otra célula por conjugación.
  • Movilizables: no llevan todo el aparato de conjugación pero pueden ser transferidos si está presente un plásmido conjugativo en la misma célula.
  • No conjugativos: no se transfieren por conjugación y dependen de otros mecanismos para moverse entre células.
  • R-plásmidos: portadores de genes de resistencia a antibióticos.

Los mecanismos de replicación más comunes son la replicación tipo theta (similar a la replicación cromosómica) y la replicación por rolling circle. El control del número de copias y la compatibilidad entre plásmidos (grupos de incompatibilidad) determinan qué plásmidos pueden coexistir en la misma célula.

Funciones biológicas y ventajas ecológicas

Los plásmidos son importantes porque pueden portar genes que confieren características útiles al huésped:

  • Resistencia a antibióticos: genes que degradan o modifican antibióticos, bombas de expulsión, etc., contribuyendo a la aparición de cepas multirresistentes.
  • Factores de virulencia: toxinas, sistemas de adhesión y otros determinantes que aumentan la patogenicidad.
  • Metabolismo especializado: rutas para degradar compuestos orgánicos recalcitrantes o para fijar nitrógeno.
  • Producción de bacteriocinas o toxinas: confieren ventaja competitiva frente a otras especies.

En muchos nichos, estos genes proporcionan una ventaja selectiva en determinadas condiciones ambientales —por ejemplo, en presencia de antibióticos, metales pesados o compuestos tóxicos— lo que favorece la persistencia y propagación de los plásmidos en la población microbiana.

Transferencia genética: cómo se mueven los plásmidos

La transferencia de plásmidos entre organismos se produce mediante varios mecanismos:

  • Conjugación: transferencia directa célula a célula mediada por un pilus y una maquinaria enzimática (relaxasa, complejo tra). Es el mecanismo más efectivo para la difusión de plásmidos en bacterias y está estrechamente ligado a la distribución de genes de resistencia.
  • Transformación: captación de ADN plasmídico libre del entorno por células competentes; la transferencia puede requerir cambios en la expresión génica del huésped para permitir la apertura de membranas y la incorporación del ADN (transformación).
  • Transducción: aunque menos frecuente, los fagos pueden empaquetar fragmentos de ADN plasmídico y transferirlos a nuevas células.
  • Movilización: plásmidos no conjugativos pueden ser arrastrados por plásmidos conjugativos presentes en la misma célula.

La transferencia horizontal de genes (transferencia horizontal de genes) mediada por plásmidos es un motor importante de evolución microbiana y de rápida adaptación a cambios ambientales.

Mecanismos de estabilidad y pérdida

Para mantenerse en la población, muchos plásmidos poseen sistemas que aseguran su herencia:

  • Particionamiento activo (Par): proteínas que segregan copias del plásmido a células hijas durante la división.
  • Sistemas de multimer resolution: evitan la acumulación de multiméricos que dificultan la segregación.
  • Sistemas de adicción (toxin–antitoxin): si la célula pierde el plásmido, la antitoxina se degrada y la toxina mata o reduce la viabilidad de la célula, favoreciendo la retención del plásmido en la población.

Importancia clínica y ecológica

Los plásmidos son centrales en la emergencia de resistencias antibióticas y en la diseminación de genes de virulencia entre patógenos. Esto plantea retos en medicina y sanidad pública, porque facilita la aparición de cepas multirresistentes en hospitales y en el medio ambiente. Por ello se realizan estudios de vigilancia plasmídica y se desarrollan estrategias para limitar su propagación (control de uso de antibióticos, prácticas de higiene, monitoreo genético).

Uso biotecnológico y en investigación

En el laboratorio, los plásmidos se emplean ampliamente como vectores de clonación y expresión génica. Sus características útiles incluyen:

  • Origen de replicación conocido (p. ej. ColE1/pMB1) que permite controlar el número de copias.
  • Marcadores selectables (resistencia a antibióticos) para mantener el plásmido en cultivos.
  • Regiones multi-clonaje para insertar genes de interés.

Los plásmidos son esenciales en la producción de proteínas recombinantes, ingeniería genética, desarrollo de vacunas y en sistemas basados en CRISPR para edición génica.

Detección, tipado y control

Las técnicas comunes para estudiar plásmidos incluyen extracción plasmídica, electroforesis en gel, secuenciación y tipado por replicón (PCR-based replicon typing). En microbiología clínica se busca identificar plasmidios portadores de genes de resistencia para tomar decisiones terapéuticas y de control epidemiológico. También existen métodos para curar plásmidos (eliminar un plásmido de una cepa) mediante agentes químicos o condiciones de cultivo que interfieran con su replicación.

Consideraciones finales

Los plásmidos no se consideran formas de vida por sí mismos —al igual que los virus— porque no pueden replicarse fuera de un huésped celular ni codifican estructuras para su propia transferencia autónoma. Sin embargo, como elementos genéticos móviles, ejercen una influencia enorme en la evolución microbiana, la ecología y la salud humana. Su estudio continúa siendo clave para comprender la resistencia a antibióticos, diseñar herramientas biotecnológicas y gestionar riesgos asociados a la difusión de genes móviles.

Los plásmidos suelen aparecer de forma natural en las bacterias, pero a veces se encuentran en organismos eucariotas (por ejemplo, el anillo de 2 micrómetros en Saccharomyces cerevisiae). El tamaño de los plásmidos varía de 1 a más de 1.000 pares de kilobases (kbp). El número de plásmidos idénticos dentro de una sola célula puede variar de uno a miles. Los plásmidos suelen estar asociados a la conjugación, un mecanismo de transferencia horizontal de genes.

La transferencia de plásmidos de huésped a huésped requiere una transferencia directa y mecánica por conjugación o cambios en la expresión génica del huésped que permitan la captación intencionada del elemento genético por transformación. Los plásmidos pueden portar genes que proporcionan resistencia a los antibióticos naturales en un nicho ambiental competitivo, o bien las proteínas producidas pueden actuar como toxinas en circunstancias similares. También pueden proporcionar a las bacterias la capacidad de fijar el nitrógeno elemental o de degradar compuestos orgánicos difíciles, lo que supone una ventaja en condiciones de privación de nutrientes.

Figura 1 : Ilustración de una bacteria con un plásmido incluido que muestra el ADN cromosómico y los plásmidos.Zoom
Figura 1 : Ilustración de una bacteria con un plásmido incluido que muestra el ADN cromosómico y los plásmidos.

Preguntas y respuestas

P: ¿Qué es un plásmido?


R: Un plásmido es una molécula de ADN separada del ADN cromosómico y que puede replicarse de forma independiente. Es de doble cadena y, en muchos casos, de forma circular.

P: ¿Quién introdujo el término "plásmido"?


R: El término "plásmido" fue introducido por primera vez por el biólogo molecular estadounidense Joshua Lederberg en 1952.

P: ¿Qué tamaño tienen los plásmidos?


R: Los plásmidos varían en tamaño de 1 a más de 1.000 pares de kilobases (kbp).

P: ¿Dónde se encuentran los plásmidos de forma natural?


R: Los plásmidos suelen aparecer de forma natural en bacterias, pero a veces se encuentran en organismos eucariotas como Saccharomyces cerevisiae.

P: ¿Qué tiene que ver la transferencia horizontal de genes con los plásmidos?


R: Los plásmidos suelen estar asociados a la conjugación, un mecanismo de transferencia horizontal de genes.

P: ¿Se considera que los plásmidos están vivos?


R: No, al igual que los virus, los plásmidos no se consideran una forma de vida tal y como se define actualmente.

P: ¿Qué ventajas puede conferir el hecho de portar determinados genes en un plásmido?



R: Portar ciertos genes en un plásmido puede proporcionar a las bacterias la capacidad de fijar nitrógeno elemental o degradar compuestos orgánicos difíciles, lo que podría suponer una ventaja en condiciones de privación de nutrientes.


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