El meteorito Murchison lleva el nombre del lugar donde cayó: Murchison, Victoria, Australia. Es de gran tamaño (más de 100 kg) y fue visto caer. Es uno de los meteoritos más estudiados, ya que pertenece a un grupo de meteoritos ricos en compuestos orgánicos, conocidos como condritas carbonáceas. Su clasificación moderna lo sitúa entre las condritas carbonáceas tipo CM (habitualmente CM2), caracterizadas por abundantes minerales alterados por agua y una rica química orgánica.
Descenso y recuperación
El 28 de septiembre de 1969, alrededor de las 10:58 horas, se vio una brillante bola de fuego. El bólido se separó en varios fragmentos antes de desaparecer y dejó una estela de humo. Unos 30 segundos después muchos testigos escucharon detonaciones o un temblor. Se recuperaron fragmentos en un área de más de 13 km² (campo de dispersión o "strewn field"), con piezas de hasta 7 kg. Uno de los fragmentos de 680 g atravesó un tejado y cayó en el heno. La masa total recuperada supera los 100 kg, lo que permitió distribuir muestras a numerosos laboratorios para su estudio.
Composición y minerales
- Mineralogía: contiene silicatos primarios y, especialmente, minerales secundarios hidratados (filosilicatos, carbonatos, sulfuros alterados) formados por alteración acuosa en el cuerpo padre.
- Petrología: presenta chondrules y matrices muy alteradas, con signos claros de alteración por agua en el asteroide progenitor.
- Edad: como otros meteoritos primitivos, su material se formó hace ~4.56 mil millones de años, conservando información sobre la infancia del Sistema Solar.
Compuestos orgánicos detectados
Murchison es célebre por la gran variedad de moléculas orgánicas que contiene. Entre ellas se han identificado:
- Aminoácidos: decenas de aminoácidos, tanto proteinógenos (como glicina) como no proteinógenos, muchos en formas racémicas.
- Nucleobases: compuestos nitrogenados como uracilo y xantina, entre otros.
- Hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAHs), ácidos carboxílicos, alcoholes, sulfonatos y fosfonatos, y una amplia mezcla de moléculas orgánicas de distinta complejidad.
El análisis isotópico (por ejemplo de carbono y nitrógeno) de muchas de estas moléculas muestra señales no terrenales, lo que confirma su origen extraterrestre en gran medida.
Importancia científica
Murchison ha sido fundamental para:
- Demostrar que cuerpos pequeños del Sistema Solar contienen una gran diversidad de compuestos orgánicos complejos.
- Proveer evidencia de que precursores orgánicos relevantes para la química prebiótica pudieron ser suministrados a la Tierra primitiva mediante impactos.
- Estudiar procesos de alteración acuosa en pequeños cuerpos y cómo estos procesos transforman la materia orgánica y mineralógica.
Cautelas: contaminación y manejo
Puesto que el meteorito fue observado caer y muchas piezas se recogieron en la superficie, existe el riesgo de contaminación terrestre de algunas muestras. Por ello, los estudios serios combinan análisis químicos con estudios isotópicos y comparativos entre muestras para distinguir compuestos primarios extraterrestres de contaminantes posteriores. Desde su caída se han tomado precauciones en el muestreo, conservación y distribución de fragmentos para minimizar la contaminación cruzada.
Estudios y conservación
Desde 1969, Murchison ha sido analizado con técnicas variadas: cromatografía, espectrometría de masas, microscopía electrónica, análisis isotópico y de minerales, entre otras. Muestras del meteorito se conservan en colecciones de museos y laboratorios de todo el mundo y siguen siendo objeto de investigación, aportando información clave sobre el origen de los compuestos orgánicos en el Sistema Solar y su posible papel en el origen de la vida en la Tierra.

