El re sostenido menor es una escala menor cuyo tono fundamental es re ♯. En su forma natural (eólica) las notas son: Re♯, Mi♯, Fa♯, Sol♯, La♯, Si, Do♯, (Re♯). En la menor armónica se eleva el séptimo grado: Do♯ → Dodouble sharp, y en la menor melódica (ascendente) se elevan el sexto y el séptimo: Si → Si♯ y Do♯ → Dodouble sharp; en el descenso la melódica vuelve a la forma natural.

Armadura y equivalencias

Su armadura contiene seis sostenidos (F#, C#, G#, D#, A#, E#). El enarmónico de re sostenido menor es mi bemol menor (E♭ menor), que resulta más práctico en muchas situaciones porque evita dobles sostenidos. Su relativo mayor es Fa sostenido mayor (F# mayor) y su paralelo mayor sería Re sostenido mayor (D# mayor), aunque este último rara vez se usa debido a la necesidad de dobles sostenidos en la notación; por eso suele preferirse la escritura en Mi bemol mayor cuando se necesita el equivalente mayor.

Dificultades de lectura y uso por instrumento

La música en re sostenido menor se considera difícil de leer por la abundancia de sostenidos (y, en ocasiones, dobles sostenidos). Por ello se escribió poca música en esta tonalidad durante la época clásica. Muchos instrumentos de viento-metal y de madera encuentran más cómodo tocar en la tonalidad enarmónica de mi bemol menor.

En instrumentos de teclado la tonalidad resulta más manejable que en otros, aunque también presenta dificultades prácticas: por ejemplo, en el arpa es muy complicado conseguir las posiciones de pedal necesarias para la versión melódica ascendente de re sostenido menor, pues existe pedal para el sostenido pero no para el doble sostenido. Un caso histórico llamativo aparece en El clave bien temperado de Bach: en el Libro I, el octavo preludio está en mi bemol menor mientras que la fuga emparejada está en re sostenido menor; en el Libro II, Bach escribió tanto el preludio como la fuga en re sostenido menor.

Notación en clave de fa y variantes gráficas

En algunas partituras la firma de clave de seis sostenidos en la clave de fa se grafía con el sostenido correspondiente al La en la línea superior, adaptando visualmente la disposición de alteraciones a la clave. Esto no es habitual porque difiere de la colocación típica en la clave de sol, lo que puede confundir a los intérpretes.

Orquestación y transposición

La tonalidad rara vez aparece en música orquestal: es más frecuente en repertorio para teclado. Al orquestar piezas originalmente en re sostenido menor, es habitual recomendar la transposición a tonalidades más manejables, por ejemplo a re menor o a mi menor, según convenga por sonoridad y facilidad de lectura.

Cuando sea imprescindible mantener la sonoridad de re sostenido menor, conviene evitar escribir las partes para instrumentos transpositores en tonalidades que generen dobles sostenidos. Por ejemplo, las partes de los instrumentos en si bemol (B♭) —que suenan una segunda mayor por debajo de lo escrito—, en lugar de escribirlas en un impráctico mi sostenido menor (E♯ menor), suele preferirse escribirlas en fa menor (F menor), que es enarmónicamente equivalente y mucho más legible.

Obras y ejemplos

La tonalidad aparece con relativa rareza, pero sí cuenta con ejemplos notables en repertorio pianístico y de concierto. La obra más famosa en esta tonalidad es el célebre Estudio Op. 8, nº 12 de Scriabin, escrito en re sostenido menor. El compositor ruso Lyapunov también mostró predilección por la tonalidad: su segundo estudio del conjunto Op. 11 está en re sostenido menor, y quince años después empleó la misma tonalidad en sus Variaciones sobre un tema ruso, Op. 49. Asimismo, su primer Concierto para piano, Op. 4, apareció inicialmente en la tonalidad enarmónica de mi bemol menor.

Consejos prácticos para intérpretes y arreglistas

  • Antes de decidir mantener la escritura en re sostenido menor, valora la facilidad de lectura para los intérpretes: a menudo conviene transponer a una tonalidad enharmónica más simple.
  • En arreglos para orquesta, transpón las partes de instrumentos en si bemol a una tonalidad equivalente sin dobles sostenidos (por ejemplo, fa menor en vez de mi sostenido menor).
  • Al tocar en teclado, estudia las distintas formas (natural, armónica y melódica) y practica los pasajes con dobles sostenidos para asimilar la digitación que exigen.
  • Si trabajas con partituras antiguas o ediciones críticas, presta atención a la colocación de las alteraciones en clave de fa, que puede variar y afectar la lectura inmediata.

En resumen, re sostenido menor es una tonalidad teóricamente válida y expresiva, especialmente en piano y clave, pero su compleja notación la hace poco práctica en muchos contextos orquestales y de vientos; por eso, en la práctica, suele preferirse su enarmónico mi bemol menor o transposiciones que faciliten la ejecución.