Oliver Cromwell (25 de abril de 1599 - 3 de septiembre de 1658) fue un líder militar y político inglés, más conocido por haber convertido a Inglaterra en una república y por liderar la Mancomunidad de Inglaterra, y principalmente por las actividades de limpieza étnica en Irlanda, llamadas eufemísticamente Genocidio Cromwelliano.
Las acciones de Cromwell durante su carrera nos parecen hoy confusas. Apoyó al Parlamento contra el Rey, pero ordenó a sus soldados que disolvieran el Parlamento. Bajo su mandato, el Protectorado decía que las creencias religiosas de la gente debían ser respetadas, pero las personas que iban en contra de lo que la mayoría creía eran a veces torturadas y encarceladas.
Cromwell fue el primer gobernante de Inglaterra que fue puritano. Creó un nuevo modelo de ejército. Muchos ingleses piensan hoy que fue uno de sus mejores líderes.
Primeros años y contextos
Nació en una familia de la pequeña nobleza de la región de Huntingdon. Estudió en Cambridge y, tras un período como terrateniente y miembro del parlamento local, se involucró cada vez más en la política nacional durante los años 30 del siglo XVII. Sus convicciones religiosas puritanas influyeron en su visión política: desconfiaba de la monarquía absolutista y de la Iglesia de Inglaterra tal como estaba organizada bajo obispos.
Ascenso durante la Guerra Civil
Cuando estalló la Guerra Civil Inglesa (1642–1651), Cromwell se destacó como comandante del bando parlamentario. Organizó y lideró unidades de caballería conocidas como los "Ironsides", formadas por soldados disciplinados y motivados por fervor religioso y sentido del deber. Participó en batallas decisivas, como Marston Moor (1644) y Naseby (1645), donde el esfuerzo del ejército parlamentario cambió el curso del conflicto a su favor.
El Nuevo Modelo de Ejército
El llamado Nuevo Modelo de Ejército (New Model Army), creado por el Parlamento en 1645, fue clave para la victoria. Aunque no fue su único artífice, Cromwell fue una de las figuras militares más influyentes dentro de ese ejército profesionalizado. El Nuevo Modelo puso énfasis en la disciplina, la meritocracia en los mandos y la eficacia como fuerza nacional, más allá de intereses locales.
Juicio y ejecución de Carlos I
Tras la derrota realista, el conflicto político continuó. Cromwell apoyó el juicio contra el rey Carlos I por alta traición. La ejecución del monarca en enero de 1649 marcó la abolición temporal de la monarquía y la proclamación de la república (la Mancomunidad).
Campañas en Irlanda y Escocia
Como comandante, Cromwell dirigió campañas en Irlanda (1649–1650) y en Escocia (1650–1651). En Irlanda, su campaña fue particularmente brutal: los asedios de Drogheda y Wexford y las políticas posteriores de confiscación de tierras y deportación de población católica provocaron enormes sufrimientos. Estas operaciones siguen siendo objeto de intensa controversia histórica y moral; muchos historiadores describen las acciones como ejecuciones masivas y políticas de limpieza que tuvieron efectos devastadores sobre la población civil irlandesa.
En Escocia, sus victorias incluyeron la decisiva batalla de Dunbar (1650), que permitió el control parlamentario de las islas británicas y la detención temporal de fuerzas realistas que apoyaban al hijo de Carlos I, Carlos II.
El Protectorado (1653–1658)
En 1653, tras años de turbulencias, Cromwell aceptó el título de Lord Protector bajo un régimen que combinaba elementos republicanos y ejecutivos fuertes. Como jefe del Estado y del gobierno, ejerció amplios poderes: dirigió la política exterior, supervisó el ejército y promovió reformas administrativas y legales. Bajo su mandato se intentó estabilizar la moneda, mejorar la administración de justicia y fortalecer el comercio exterior.
En materia religiosa, su política fue compleja: promovió tolerancia para determinadas confesiones protestantes y permitió el regreso de los judíos a Inglaterra (1656), pero mantuvo restricciones y sanciones contra católicos y fue estricto con quienes desafiaban lo que él y sus aliados consideraban orden público y ortodoxia religiosa. Además, cerró teatros y restringió algunas festividades públicas en consonancia con su visión puritana.
En 1657 se le ofreció la corona (a través del documento conocido como Humble Petition and Advice). Cromwell rehusó ser coronado rey, aunque aceptó las reformas constitucionales que reforzaban su autoridad y permitían la designación de sucesor; tras su muerte, nombró a su hijo Richard como heredero del cargo de Lord Protector, pero la falta de apoyo político y militar hizo que el Protectorado se desmoronara poco después.
Controversias y críticas
- Violencia en Irlanda: las campañas irlandesas son, para muchos, el aspecto más oscuro de su legado. Se debaten el alcance exacto de las masacres y las intenciones detrás de las políticas de confiscación y traslado de población, pero está claro que causaron sufrimiento generalizado y cambiaron profundamente la estructura de la propiedad en Irlanda.
- Autoritarismo: aunque defendía el gobierno parlamentario en sus orígenes, su actuación como Protector incluyó disoluciones del Parlamento, gobierno por decreto y un poder personal muy amplio, lo que le granjeó acusaciones de tiranía por parte de sus opositores.
- Tolerancia limitada: su idea de tolerancia religiosa no cubrió a todos; por ejemplo, los católicos enfrentaron persecución y discriminación sistemática durante su mandato.
Muerte y posmortem
Cromwell murió el 3 de septiembre de 1658, víctima de una enfermedad. Su hijo Richard asumió brevemente como Lord Protector, pero la inestabilidad política llevó pronto a la Restauración de la monarquía en 1660. Tras el regreso de Carlos II, el cuerpo de Cromwell fue exhumado y sometido a una macabra ceremonia de ajusticiamiento público: su cadáver fue colgado simbólicamente y decapitado, acto que simbolizó la condena oficial de su régimen por la monarquía restaurada.
Legado
El legado de Oliver Cromwell sigue siendo profundamente divisivo. Para algunos es un reformador y un defensor de la autoridad parlamentaria y de la moral religiosa; para otros, un militar autoritario responsable de graves crímenes en Irlanda y de medidas que quebrantaron libertades políticas. Su figura ha sido objeto de amplias interpretaciones en la historia, la literatura y la memoria popular en Gran Bretaña e Irlanda.
En resumen, Cromwell fue un actor central en un período de cambios radicales en las islas británicas: transformó el ejército, participó en la eliminación temporal de la monarquía, gobernó con mano firme y dejó un legado cuya valoración depende en gran medida del punto de vista político, religioso y nacional desde el que se le examine.