Augusto (en latín: Imperator Caesar Dīvī Fīlius Augustus; 23 de septiembre de 63 a.C. - 19 de agosto de 14 d.C.) fue el primer emperador romano y una de las figuras más influyentes de la historia antigua. Gobernó desde el 27 a.C. hasta su muerte en el 14 d.C. y dirigió la transformación de la República Romana en el Imperio Romano, consolidando un nuevo sistema político que mantuvo muchas formas republicanas, pero concentró el poder real en su persona.

Su nombre de nacimiento fue Gaius Octavius, y era sobrino nieto y heredero adoptivo de Julio César. Tras el asesinato de César, Augusto formó el Segundo Triunvirato junto con Marco Antonio y Lépido, y posteriormente derrotó a sus rivales en una serie de conflictos civiles que culminaron con la victoria sobre Marco Antonio y Cleopatra en Actium, en el 31 a.C. A partir de entonces acumuló los principales poderes del Estado con gran habilidad política, evitando presentarse como rey y prefiriendo títulos que evocaban legitimidad republicana, como princeps, es decir, “el primero entre los ciudadanos”.

Gobierno y reformas

Durante su largo gobierno impulsó profundas reformas administrativas, fiscales y militares. Reorganizó el ejército, creó una guardia pretoriana para proteger al emperador, estabilizó las provincias y fortaleció la burocracia imperial. También promovió programas de obras públicas en Roma, restauró templos y edificios, y favoreció una extensa política cultural y religiosa. Su época se asocia con la Pax Romana, un periodo de relativa estabilidad, expansión económica y prosperidad para buena parte del mundo mediterráneo.

Augusto también cuidó con especial atención su imagen pública. Presentó su autoridad como un retorno al orden después de décadas de guerras civiles y utilizó la propaganda, la arquitectura y la literatura para legitimar su poder. Autores como Virgilio, Horacio y Ovidio formaron parte del ambiente cultural de su reinado, aunque la relación con algunos de ellos fue compleja. Su legado perduró durante siglos: el modelo de gobierno que estableció sirvió de base para sus sucesores y marcó el inicio de la etapa imperial de Roma.