Gusanos de terciopelo (Onychophora): definición, características y hábitat

Gusanos de terciopelo (Onychophora): descubre su definición, morfología, hábitat tropical, comportamiento depredador y su sorprendente historia fósil desde el Cámbrico.

Autor: Leandro Alegsa

Los gusanos de terciopelo (Onychophora - literalmente "portadores de garras") son un filo menor de panartrópodos. Son organismos blandos y alargados, de aspecto semejante al de un gusano pero con pares de patas no articuladas (lobópodos) a lo largo del cuerpo. Su tamaño varía según la especie; la mayoría mide entre unos pocos milímetros y varios centímetros, aunque algunos ejemplares alcanzan más de 10 cm. Su cutícula suele estar cubierta por una fina capa de estructuras pilosas que les da la apariencia aterciopelada que inspira su nombre.

Existen dos familias y unas 200 especies. Todas las especies vivas viven en tierra, en zonas tropicales húmedas o mojadas. Habitan principalmente el mantillo de bosques, hojarasca, troncos en descomposición, grietas del suelo y a veces cuevas; dependen de ambientes sombreados y húmedos porque son sensibles a la desecación. Muchas especies tienen áreas de distribución muy reducidas y son difíciles de localizar por su vida críptica y hábitos nocturnos.

Las dos familias vivas son las Peripatidae y las Peripatopsidae. Presentan una distribución peculiar, ya que los peripátidos son principalmente ecuatoriales y tropicales, mientras que los peripatopsidos se encuentran todos en lo que era Gondwana. En términos generales, los Peripatidae se hallan en regiones tropicales de América, África y el sudeste asiático, mientras que los Peripatopsidae están presentes en áreas del sur global como Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Chile. Esta distribución refleja una historia biogeográfica antigua ligada a la fragmentación de continentes.

Estos organismos segmentados, parecidos a los gusanos, tienen ojos diminutos, "pelaje", antenas, varios pares de patas y glándulas de baba. Algunas características morfológicas y funcionales destacadas son:

  • Cuerpo blando dividido en segmentos con lobópodos (patas cortas y no articuladas) en cada segmento.
  • Antenas sensoriales móviles en la cabeza que usan para detectar el entorno y presas.
  • Ojos simples y estructuras sensoriales cuticulares para orientación en la oscuridad.
  • Mandíbulas y maxilas quitinosas que les permiten morder y raspar la presa.
  • Glándulas especiales que expulsan una baba pegajosa desde papilas orales para capturar presas y defenderse.

Se cree que este grupo está relacionado con los artrópodos y con los tardígrados, por lo que son de gran interés para estudios sobre la evolución temprana de los panartrópodos. Respecto a la respiración, no tienen branquias; el intercambio gaseoso se realiza a través de la cutícula y de pequeñas aberturas respiratorias y conductos, por lo que también necesitan ambientes húmedos para permitir una eficaz difusión de gases.

Se alimentan de animales más pequeños, como los insectos, a los que atrapan lanzando una baba pegajosa. El comportamiento alimentario típico consiste en proyectar la secreción adhesiva sobre la presa para inmovilizarla; después las mandíbulas y una saliva digestiva externamente ablandan o licuan los tejidos para su ingestión. Su velocidad de movimiento es reducida y cazan presas relativamente lentas o desprevenidas.

La reproducción en Onychophora es variada: hay especies ovíparas (ponen huevos), ovovivíparas (los huevos eclosionan dentro del cuerpo de la madre) y vivíparas (parición de crías vivas). En algunas Peripatidae existe una especie de placenta o intercambio nutritivo complejo entre madre y embriones; en otras especies la madre cuida los huevos o provee protección hasta la eclosión. El desarrollo y la biología reproductiva son temas activos de investigación por su diversidad y por las implicaciones evolutivas.

En cuanto al comportamiento social, aunque la mayoría son solitarios y de actividad nocturna, se han documentado en algunas especies agrupamientos de individuos y conductas de cuidado parental. También emplean la secreción adhesiva como mecanismo defensivo para dificultar el ataque de depredadores.


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Posible historia fósil

Los fósiles del Cámbrico temprano tienen un sorprendente parecido con los gusanos de terciopelo. Estos fósiles, conocidos como lobópodos, eran marinos. Eran un clado del que surgieron los artrópodos, los tardígrados y los Onychophora. Se encuentran en los periodos Cámbrico, Ordovícico (posiblemente), Silúrico y Peninsular. Entre los lobópodos fósiles más conocidos figuran géneros como Aysheaia y otros representantes de la fauna de Burgess Shale y sitios cámbricos similares.

Históricamente, todos los fósiles de Onychophora y lobópodos se agrupaban en el taxón Xenusia. Sin embargo, pocos de los fósiles del Cámbrico tienen características que los unan definitivamente con los Onychophora. Las excepciones son Hallucigenia y Collinsium ciliosum, que tienen garras claramente parecidas a las de los onicóforos. Por ello, la interpretación de la historia evolutiva de los onicóforos exige un enfoque cuidadoso que combine morfología fósil y datos moleculares modernos.

Conservación: muchas especies de gusanos de terciopelo están amenazadas por la pérdida de hábitat (deforestación, cambios en el uso del suelo), fragmentación y alteración microclimática que reduce la humedad esencial para su supervivencia. Suelen ser endémicas de áreas pequeñas, lo que las hace vulnerables. La protección de bosques húmedos y la conservación de microhábitats (hojarasca, madera en descomposición) son medidas clave. Además, la investigación taxonómica y de distribución es incompleta: es posible que existan muchas especies crípticas aún no descritas.

Importancia científica y educativa: los Onychophora aportan información valiosa sobre la evolución de los artrópodos y la diversidad de estrategias reproductivas y ecológicas entre los panartrópodos. Son también un ejemplo útil para explicar adaptación a microhábitats húmedos, redes tróficas en el sotobosque y problemas de conservación de invertebrados poco conocidos.

En resumen, los gusanos de terciopelo son un grupo pequeño pero biológicamente fascinante: de aspecto singular, con adaptaciones para la captura por medio de baba, una biología reproductiva diversa, y una historia evolutiva que los conecta con importantes linajes de animales. Su fragilidad frente al cambio ambiental y su papel clave en la comprensión de la evolución los convierten en un grupo de interés tanto para la ciencia como para la conservación.



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