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Cáncer de útero (cáncer uterino): tipos, diagnóstico, tratamiento y prevención

Resumen completo de los cánceres que se originan en el útero, con tipos principales, factores de riesgo, signos frecuentes, diagnóstico, tratamiento y prevención.

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El cáncer de útero es un término general para los tumores malignos que comienzan en los tejidos del útero. Este conjunto incluye cánceres que se originan en el revestimiento interno, en la pared muscular o en el cuello uterino, la parte inferior. Algunas explicaciones tratan los tumores del cuello uterino por separado porque sus causas, el cribado y la prevención difieren, pero todos se originan en partes del útero y es importante reconocerlos a tiempo. Para una definición básica y su alcance, vea más sobre los cánceres del tejido uterino: panorama de los tumores uterinos.

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Tipos principales y contexto anatómico

Las categorías principales de tumores asociados al útero son:

  • Carcinoma endometrial — cánceres que se desarrollan en el endometrio, el revestimiento glandular del útero. Es el cáncer más común que comienza dentro del cuerpo uterino; consulte cáncer de endometrio para más detalles.
  • Sarcomas uterinos — neoplasias malignas menos frecuentes que surgen del miometrio (músculo) o del tejido conectivo de sostén; suelen comportarse de forma más agresiva que el carcinoma endometrial típico.
  • Cáncer de cuello uterino — aparece en el cuello del útero, la parte inferior que se abre a la vagina. Como su causa principal y sus estrategias de prevención son distintas, a menudo se aborda por separado: cáncer de cuello uterino.

Comprender la anatomía básica del útero —el endometrio, el miometrio y el cuello uterino— ayuda a explicar por qué los síntomas y los tratamientos varían. Para descripciones de la anatomía y de los tejidos, vea recursos relacionados: panorama del tejido uterino.

Factores de riesgo y mecanismos subyacentes

Los factores de riesgo difieren según el tipo. Muchos cánceres endometriales se asocian con una exposición prolongada al estrógeno en relación con la progesterona, como ocurre con la obesidad, ciertos tratamientos hormonales, la menstruación temprana, la menopausia tardía y afecciones como el síndrome de ovario poliquístico (SOP). La obesidad es un factor de riesgo importante y bien reconocido porque el tejido adiposo altera el equilibrio hormonal: obesidad y riesgo uterino.

El cáncer de cuello uterino se asocia fuertemente con la infección persistente por tipos de alto riesgo del virus del papiloma humano (VPH); la prevención del cáncer cervical depende de la vacunación frente al VPH y del cribado: VPH y cáncer de cuello uterino. Algunos sarcomas uterinos y otras variantes tienen causas diferentes y menos comprendidas, y ciertas afecciones hereditarias (por ejemplo, el síndrome de Lynch) aumentan el riesgo, en particular, de cáncer endometrial.

Signos, diagnóstico y estadificación

Las manifestaciones frecuentes incluyen sangrado vaginal irregular (especialmente después de la menopausia), secreción anormal, dolor pélvico o sensación de plenitud. La enfermedad temprana a menudo no da síntomas, por lo que es importante prestar atención a cualquier sangrado inesperado. La evaluación diagnóstica puede incluir examen pélvico, ecografía transvaginal, toma de muestra endometrial (biopsia), citología cervical/pruebas de VPH para lesiones del cuello uterino y estudios de imagen cuando se sospecha diseminación.

La anatomía patológica de la biopsia determina el tipo histológico y el grado; otras pruebas definen la estadificación, que orienta el tratamiento y el pronóstico.

Enfoques de tratamiento

El manejo depende del tipo de tumor, del estadio, del estado de salud de la paciente y de las consideraciones de fertilidad. Muchos cánceres endometriales tempranos se curan con cirugía —por lo general, histerectomía con extirpación de trompas de Falopio y ovarios cuando procede— y pueden requerir evaluación de ganglios linfáticos. Los tumores más avanzados o agresivos suelen necesitar modalidades combinadas:

  • Cirugía para extirpar la enfermedad visible.
  • Radioterapia para controlar la enfermedad local o regional.
  • Quimioterapia cuando se indica tratamiento sistémico.

La terapia hormonal (progestágenos) puede utilizarse en algunos cánceres endometriales impulsados por hormonas, y a veces como opción para conservar la fertilidad en pacientes jóvenes. En tumores con características moleculares específicas (por ejemplo, deficiencia de reparación de desajustes), los enfoques más nuevos de terapia dirigida e inmunoterapia pueden ser eficaces en enfermedad avanzada.

Pronóstico, prevención y diferencias importantes

El pronóstico varía: los tumores detectados cuando están confinados al útero suelen tener resultados mucho mejores que los encontrados después de la diseminación. Los resultados del cáncer de cuello uterino han mejorado de manera notable en lugares con cribado eficaz y vacunación contra el VPH. Las medidas preventivas difieren según el tipo: la citología cervical rutinaria, las pruebas de VPH y la inmunización son esenciales para la prevención del cáncer de cuello uterino, mientras que la prevención del cáncer endometrial se centra en controlar factores modificables (peso, diabetes, exposición hormonal) y en vigilar a las personas de alto riesgo. Para orientación práctica sobre prevención, consulte recursos de cribado y vacunación: prevención del VPH y los resúmenes clínicos de cribado en cribado del cáncer de cuello uterino.

En la práctica clínica, distinguir el carcinoma endometrial del sarcoma uterino y de la malignidad cervical es importante porque cada uno presenta patrones de diseminación y prioridades terapéuticas diferentes. La detección temprana del sangrado anormal y la evaluación diagnóstica rápida siguen siendo las medidas más útiles para mejorar los resultados.

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Autor

AlegsaOnline.com Cáncer de útero (cáncer uterino): tipos, diagnóstico, tratamiento y prevención

URL: https://es.alegsaonline.com/art/103727

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