Treponema pallidum: definición y causas de la sífilis, pinta y pian

Treponema pallidum: definición, causas y manifestaciones de sífilis, pinta y pian. Síntomas, diagnóstico y tratamientos con penicilina y alternativas ante resistencias.

Autor: Leandro Alegsa

El Treponema pallidum es una bacteria espiroqueta parásita del género Treponema. Existen variantes o subespecies relacionadas que causan diferentes enfermedades: la sífilis (causada por T. pallidum subsp. pallidum), el bejel (T. pallidum subsp. endemicum), el pian o frambesia (T. pallidum subsp. pertenue) y la pinta (históricamente atribuida a Treponema carateum). Aunque son microbios cercanos, cada forma tiene patrones de transmisión y manifestaciones clínicas distintos.

La enfermedad más común causada por el Treponema pallidum es la sífilis, una grave infección de transmisión sexual que puede afectar múltiples órganos si no se detecta y trata a tiempo. También puede transmitirse de la madre al feto (sífilis congénita), con consecuencias serias para el recién nacido.

Transmisión y población afectada:

  • Sífilis: se transmite principalmente por contacto sexual directo con una lesión infectiva (chancro o lesiones cutáneas/ mucosas) y de madre a hijo durante el embarazo o parto.
  • Pian (yaws), bejel y pinta: son formas endémicas no venéreas que suelen transmitirse por contacto directo piel con piel en comunidades con condiciones socioeconómicas precarias. Afectan sobre todo a niños en zonas tropicales o áridas.

Manifestaciones clínicas principales:

  • Primera fase (sífilis primaria): aparición de un chancro indoloro en el punto de inoculación (genital, anal, oral) y adenopatías regionales.
  • Fase secundaria: lesiones cutáneas y mucosas diseminadas (a veces palmo-plantar), fiebre, linfadenopatía y síntomas sistémicos.
  • Latente: ausencia de síntomas, aunque las pruebas serológicas pueden ser positivas. Puede ser temprana o tardía.
  • Tercera fase (sífilis terciaria): años después, puede producir daño cardiovascular (aneurisma de la aorta), lesiones gummatosa cutáneas/órgánicas y neurosífilis con afectación neurológica grave.
  • En las formas endémicas: lesiones cutáneas crónicas (pinta: manchas hipocrómicas o hiperpigmentadas), y en bejel y yaws afectación ósea y cartilaginosa si no se tratan.

Diagnóstico:

  • Pruebas directas: microscopía en campo oscuro o técnicas moleculares (PCR) pueden detectar la espiroqueta en exudados de las lesiones.
  • Pruebas serológicas: se emplean pruebas no treponémicas (por ejemplo VDRL, RPR) para cribado y seguimiento de la actividad, y pruebas treponémicas (FTA-ABS, TPPA) para confirmación.

Tratamiento y resistencia: La sífilis se trata y se cura tomando antibióticos. El tratamiento de elección sigue siendo la penicilina (benzatina PNC intramuscular), que es altamente eficaz para la mayoría de las etapas. En caso de alergia a la penicilina, en adultos no embarazadas pueden considerarse alternativas como doxiciclina o tetraciclina; en embarazadas la desensibilización y tratamiento con penicilina son la opción recomendada. La resistencia a los antibióticos se ha documentado frente a algunos agentes (por ejemplo resistencia a macrólidos como la azitromicina en varias regiones), por lo que estos no son una alternativa fiable en todos los contextos. La ceftriaxona, un antibiótico de cefalosporina de tercera generación, puede ser eficaz y se usa en algunos esquemas y en determinadas situaciones clínicas, pero las guías y disponibilidad varían según el país.

Reacciones y seguimiento:

  • Reacción de Jarisch–Herxheimer: es una respuesta inflamatoria aguda que puede aparecer en las primeras 24 horas tras iniciar el tratamiento, con fiebre, escalofríos y malestar; suele ser autolimitada.
  • Seguimiento serológico: pruebas no treponémicas se usan para monitorizar la respuesta al tratamiento y confirmar la curación o detectar recaídas.

Prevención y control:

  • Cribado de embarazadas y tratamiento precoz para prevenir la sífilis congénita.
  • Educación en salud sexual, diagnóstico temprano, tratamiento de parejas y notificación de contactos para reducir la transmisión sexual.
  • En áreas endémicas, campañas de saneamiento y tratamiento masivo han sido efectivas para reducir la prevalencia de yaws y otras formas no venéreas.

Conclusión: aunque la penicilina continúa siendo eficaz para la mayoría de los casos de sífilis, la vigilancia epidemiológica, el diagnóstico precoz, el tratamiento adecuado y el control de la resistencia antimicrobiana son esenciales para mantener el control de las enfermedades causadas por el Treponema pallidum y sus parientes.



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