El referéndum de independencia de Escocia de 2014 fue un referéndum celebrado el 18 de septiembre de 2014 en el que la población escocesa decidió si Escocia debía convertirse en un país independiente o continuar formando parte del Reino Unido. La consulta fue el resultado de un acuerdo político entre los gobiernos escocés y británico, conocido como el Acuerdo de Edimburgo, que permitió organizar una votación legal y vinculante sobre la cuestión.

La pregunta sometida a votación fue clara: si Escocia debía ser un país independiente. A diferencia de otras elecciones, este referéndum tuvo una gran repercusión política y social, ya que afectaba a la organización territorial del Reino Unido, a la soberanía, a la economía, a la moneda, a la pertenencia a organizaciones internacionales y al reparto de competencias entre Londres y Edimburgo.

La campaña previa movilizó a una parte muy amplia de la sociedad escocesa. Los partidarios del defendían que la independencia permitiría a Escocia gestionar directamente sus recursos y diseñar sus propias políticas. Los defensores del no sostenían que permanecer en el Reino Unido ofrecía mayor estabilidad económica y política, además de mantener los beneficios de compartir instituciones comunes. El debate fue intenso y ocupó durante meses el centro de la vida pública.

El censo electoral incluyó a millones de personas residentes en Escocia, y por primera vez en una consulta de este tipo pudieron votar algunos jóvenes de 16 y 17 años. La participación fue muy alta, con una movilización excepcional para un referéndum de estas características.

El resultado fue favorable a la permanencia en el Reino Unido. El no obtuvo alrededor del 55,3 % de los votos, mientras que el alcanzó aproximadamente el 44,7 %. La victoria del no puso fin a la posibilidad inmediata de independencia, aunque el debate sobre el autogobierno escocés continuó en los años siguientes.

Después de la votación, el gobierno británico impulsó nuevas discusiones sobre la transferencia de competencias a Escocia, especialmente en materias como fiscalidad, bienestar y administración pública. El referéndum de 2014 quedó así como uno de los acontecimientos políticos más importantes de la historia contemporánea de Escocia y del Reino Unido.