En todo el mundo se utilizan dos vacunas contra la poliomielitis (o polio).
La primera fue desarrollada por Jonas Salk y probada por primera vez en 1952. Anunciada al mundo por Salk el 12 de abril de 1955, es una inyección de poliovirus inactivado (muerto). Albert Sabin desarrolló una vacuna oral con poliovirus atenuado. Los ensayos en humanos de la vacuna de Sabin comenzaron en 1957 y se autorizó en 1962.
No existe un portador a largo plazo para el poliovirus, y los poliovirus no tienen un reservorio no primario en la naturaleza. El virus no puede sobrevivir en un entorno abierto durante mucho tiempo. Por lo tanto, la interrupción de la transmisión del virus de persona a persona mediante la vacunación es el paso clave para eliminar la poliomielitis por completo. Las dos vacunas han eliminado la polio de la mayoría de los países del mundo. La poliomielitis en el mundo se ha reducido de unos 350.000 casos en 1988 a 1.652 casos en 2007.
Tipos de vacuna y cómo actúan
Hoy se reconocen principalmente dos tipos de vacunas frente a la polio:
- Vacuna inactivada (IPV, vacuna de Salk): contiene poliovirus muerto. Se administra por inyección y provoca inmunidad sistémica (anticuerpos en sangre) que protege ante la parálisis. Tiene la ventaja de no poder causar poliomielitis asociada a la vacuna.
- Vacuna oral atenuada (OPV, vacuna de Sabin): contiene virus vivos atenuados y se administra por vía oral. Produce además inmunidad mucosa intestinal, lo que reduce la replicación del virus en el intestino y bloquea la transmisión fecal-oral, por lo que es especialmente útil para generar inmunidad comunitaria y controlar brotes.
Eficacia y pautas de vacunación
Ambas vacunas son muy eficaces para prevenir la enfermedad paralítica cuando se aplican según las pautas recomendadas. En términos generales:
- La IPV confiere una protección elevada contra la parálisis tras una serie completa de dosis (típicamente tres o más), con eficacia que se aproxima al 90–99% para prevenir enfermedad paralítica tras el esquema completo. Sin embargo, por sí sola confiere menos inmunidad intestinal que la OPV.
- La OPV proporciona buena protección contra la enfermedad y, muy importante, corta la transmisión entre personas al inducir inmunidad intestinal; por ello es extremadamente útil en campañas masivas de inmunización en áreas con transmisión comunitaria. Se requieren varias dosis para alcanzar protección duradera.
- Las recomendaciones de calendario vacunal varían según el país. Muchos programas combinan IPV (para seguridad individual) e OPV (para inmunidad intestinal comunitaria) o han introducido al menos una dosis de IPV en su calendario tras la eliminación del poliovirus tipo 2 salvaje.
Seguridad y riesgos
- Los efectos adversos comunes de ambas vacunas son habitualmente leves (dolor local, febrícula, malestar).
- La OPV puede, en casos muy raros, provocar una polio paralítica asociada a la vacuna (VAPP) o dar lugar a la aparición de poliovirus derivados de la vacuna que circulan en comunidades con baja cobertura (cVDPV). Estas complicaciones son infrecuentes pero relevantes para programas de salud pública.
- Por ello, tras la certificación de la erradicación global del poliovirus tipo 2 salvaje, en 2016 se realizó un "cambio" global que sustituyó la vacuna OPV trivalente por una bivalente (retirando el componente tipo 2) y se promovió la introducción de al menos una dosis de IPV en los calendarios rutinarios. Para controlar brotes de cVDPV tipo 2 se desarrolló y está utilizándose una vacuna oral de nueva generación (nOPV2) diseñada para mayor estabilidad genética y menor riesgo de revertir a una forma neurovirulenta.
Erradicación: logros y desafíos actuales
La ausencia de reservorios animales y la fragilidad del virus en el ambiente hacen posible su erradicación mediante la vacunación sostenida y la vigilancia. Logros importantes incluyen la reducción drástica de casos desde 1988 y la certificación de la erradicación del poliovirus salvaje tipo 2 (WPV2) en 2015 y del tipo 3 (WPV3) en 2019.
No obstante, a fecha reciente el poliovirus salvaje tipo 1 (WPV1) sigue considerado endémico en unos pocos países y la aparición de brotes por poliovirus derivados de la vacuna en áreas con baja cobertura vacunal continúa siendo un desafío importante. La vigilancia epidemiológica (detección de casos de parálisis flácida aguda y vigilancia ambiental) y las campañas de vacunación de alta cobertura siguen siendo esenciales para completar la erradicación mundial.
Qué puede hacer la comunidad y los profesionales
- Mantener altas coberturas de vacunación infantil según las recomendaciones locales y completar los esquemas.
- Detectar y notificar rápidamente cualquier caso de parálisis flácida aguda.
- Apoyar campañas de respuesta ante brotes y medidas de salud pública para mejorar el acceso a la vacunación.
En resumen, las vacunas de Salk (IPV) y Sabin (OPV) han sido instrumentos decisivos para reducir y controlar la polio en todo el mundo. Para lograr la erradicación completa hacen falta mantener la inmunización universal, una vigilancia sensible y respuestas rápidas ante brotes, así como adaptaciones de las estrategias vacunales frente a riesgos como los poliovirus derivados de la vacuna.

