Fármacos antipsicóticos (neurolépticos): usos, efectos y mecanismo
Los antipsicóticos o neurolépticos son fármacos del sistema nervioso central usados sobre todo para tratar la psicosis. Este artículo resume tipos, historia, usos, mecanismos y efectos secundarios comunes.
Antipsicótico (también llamado neuroléptico) se refiere a una clase de medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso central para reducir los síntomas de psicosis y agitación. Muchos tienen efectos calmantes o sedantes. El término «neuroléptico» surgió en la década de 1950; desde los años 1990 se usa más ampliamente «antipsicótico» para reflejar los objetivos terapéuticos más que un único efecto clínico.
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3 ImágenesQué son y cómo actúan
Los antipsicóticos modifican la neurotransmisión cerebral para reducir alucinaciones, delirios, trastornos graves del pensamiento y agitación extrema. Los agentes anteriores, o «típicos», bloquean principalmente los receptores dopaminérgicos D2. Los antipsicóticos posteriores, o «atípicos», tienen acciones más amplias y a menudo afectan también a los receptores de serotonina, además de la dopamina, lo que puede modificar tanto los beneficios terapéuticos como el perfil de efectos secundarios. El equilibrio entre estos efectos sobre los receptores influye en la elección clínica y la tolerancia.
Usos clínicos
Los antipsicóticos se prescriben principalmente para la psicosis, incluidos los rasgos psicóticos de la esquizofrenia y del trastorno bipolar. También se usan para la agitación aguda, la manía grave, la depresión psicótica y como coadyuvantes cuando los síntomas del estado de ánimo o de la conducta no responden a otros tratamientos. Algunos agentes tienen usos antieméticos o calmantes en entornos médicos.
- Tratamiento de los trastornos del espectro de la esquizofrenia
- Manejo de episodios maníacos agudos o mixtos en el trastorno bipolar
- Control a corto plazo de la agitación o la agresividad
- Terapia complementaria en depresión resistente al tratamiento o ansiedad grave
- Procedimientos especiales: combinado con un opioide para producir neuroleptanalgesia, un estado en el que el paciente está muy sedado pero puede permanecer consciente y relativamente libre de dolor, funcionando como técnica analgésica
Historia y desarrollo
La introducción de la clorpromazina a comienzos de la década de 1950 revolucionó la atención psiquiátrica al ofrecer una forma farmacológica de controlar los síntomas psicóticos, reducir la institucionalización y permitir terapias psicosociales más específicas. La etiqueta «neuroléptico» reflejaba los efectos calmantes sobre el movimiento y la afectividad observados con los primeros agentes. En las décadas posteriores se desarrollaron múltiples fármacos de distintas clases químicas y, desde los años 1990, la investigación y la práctica destacaron agentes más nuevos con efectos secundarios relacionados con el movimiento potencialmente menores.
Efectos secundarios y diferencias importantes
Los antipsicóticos varían mucho en seguridad y tolerabilidad. Entre los efectos adversos frecuentes se incluyen sedación, aumento de peso, cambios metabólicos (como elevación de la glucosa en sangre y de los lípidos) y síntomas anticolinérgicos. Los fármacos de primera generación se asocian más fuertemente con efectos secundarios extrapiramidales (rigidez, temblor, distonía aguda) y con el riesgo a largo plazo de discinesia tardía. Los agentes de segunda generación a menudo causan síndrome metabólico y aumento del apetito en lugar de trastornos motores marcados, aunque existen excepciones.
- Trastornos del movimiento: síntomas extrapiramidales agudos y crónicos
- Efectos metabólicos: aumento de peso, dislipidemia, riesgo de diabetes
- Efectos hormonales: prolactina elevada con algunos fármacos
- Cardiovasculares: hipotensión ortostática, prolongación del QT en determinados agentes
Elección y seguimiento del tratamiento
Los clínicos eligen un antipsicótico valorando el perfil de síntomas, la respuesta previa, el riesgo de efectos secundarios, la preferencia del paciente y las comorbilidades médicas. El seguimiento regular suele incluir control metabólico, evaluación de trastornos del movimiento y atención a indicadores cardiovasculares y endocrinos. Cuando se usan junto con otros medicamentos —como opioides para sedación procedimental— son esenciales la dosificación cuidadosa y la vigilancia para evitar una depresión respiratoria excesiva o una sedación profunda.
Los antipsicóticos siguen siendo un pilar del tratamiento psiquiátrico moderno. Su desarrollo transformó la atención de las personas con enfermedad mental grave, pero sus beneficios deben equilibrarse con efectos secundarios importantes. La investigación en curso continúa buscando terapias que mantengan el control de los síntomas y reduzcan los riesgos a largo plazo.
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Autor
AlegsaOnline.com Fármacos antipsicóticos (neurolépticos): usos, efectos y mecanismo Leandro Alegsa
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