La migraña abdominal (AM) es un tipo de migraña que provoca un fuerte dolor en la zona del abdomen. El dolor suele producirse alrededor de la zona del ombligo, lo que se denomina zona periumbilical.
La AM es más frecuente en los niños a partir de los 7 años, pero también pueden padecerla niños más pequeños y mayores. Por lo general, las migrañas abdominales cesan cuando los niños llegan a la adolescencia. Sin embargo, los niños que han tenido AM son más propensos a tener migrañas cuando son adultos. A veces los adultos también tienen migrañas abdominales.
La migraña abdominal provoca ataques paroxísticos, es decir, ataques que se producen de forma repentina y se repiten una y otra vez. Los ataques pueden durar entre 1 y 72 horas, pero suelen durar menos de 6 horas. Se producen con un tercio más de frecuencia en las mujeres que en los hombres.
Las migrañas abdominales pueden causar otros síntomas junto con el dolor intenso en el abdomen. Las personas con AM suelen tener al menos dos de estos otros síntomas: náuseas, vómitos, pérdida de apetito (no querer comer), dolor de cabeza, fotofobia (que le molesten las luces) y palidez (piel pálida).
La AM es más frecuente en los hijos de mujeres que han sufrido migrañas. Esto sugiere que la AM puede tener una causa genética (una causa que se transmite de padres a hijos).
Síntomas habituales
- Dolor abdominal intenso: típicamente en la zona periumbilical, de localización central, con inicio brusco y carácter contestador (moderado a severo).
- Duración y recurrencia: episodios que duran de 1 a 72 horas y se repiten en el tiempo.
- Síntomas acompañantes: náuseas, vómitos, pérdida de apetito, palidez, dolor de cabeza y fotofobia.
- Impacto funcional: los ataques interfieren con las actividades diarias (por ejemplo: faltas al colegio, incapacidad para jugar o comer).
- Edad típica: más frecuente en la infancia y en la preadolescencia; en muchos casos mejora en la adolescencia.
Causas y factores de riesgo
La causa exacta de la migraña abdominal no se conoce por completo, pero intervienen varios factores:
- Predisposición genética: a menudo hay antecedentes familiares de migraña, especialmente en la madre.
- Trastornos de la conexión cerebro-intestino: se cree que mecanismos similares a los de la migraña clásica (alteraciones neurológicas y vasculares) afectan al intestino.
- Desencadenantes: estrés, falta de sueño, ayuno o comidas irregulares, infecciones virales, ciertos alimentos o cambios hormonales.
- Comorbilidades: algunos niños con migraña abdominal pueden desarrollar posteriormente cefalea migrañosa; también se ha asociado con episodios cíclicos como el vómito cíclico.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico de la AM es clínico: el médico se basa en la historia de episodios recurrentes con las características describas arriba y en la ausencia de signos que indiquen otra enfermedad. A veces se realizan pruebas para descartar otras causas:
- Exploración física completa.
- Pruebas básicas según el caso: análisis de sangre, orina o ecografía abdominal si hay síntomas o signos de alarma (fiebre, pérdida de peso, sangre en heces, dolor focal persistente, masas abdominales, resultados anormales en la exploración).
- Evaluación por pediatría o neurología en casos recurrentes o de difícil control.
Diferenciales (otras enfermedades que pueden parecerse)
- Afecciones quirúrgicas agudas (p. ej., apendicitis) — se descartan con la exploración y pruebas si hay sospecha.
- Gastroenteritis, enfermedad inflamatoria intestinal, intolerancias alimentarias o infecciones urinarias.
- Trastornos funcionales digestivos (dolor abdominal funcional).
Tratamiento y manejo
El tratamiento busca aliviar los ataques agudos y, cuando los episodios son frecuentes o severos, reducir su número y gravedad con medidas preventivas.
- Medidas generales durante un episodio: descanso en un lugar tranquilo y oscuro, hidratación, compresas calientes sobre el abdomen y evitar alimentos sólidos si hay náuseas intensas.
- Tratamiento sintomático: analgésicos de uso infantil/adulto como paracetamol o ibuprofeno (según edad y recomendación médica) y antieméticos si hay vómitos intensos.
- Triptanes: en adolescentes y adultos, y solo bajo indicación médica, en algunos casos pueden emplearse triptanes para los ataques migrañosos relacionados.
- Tratamiento preventivo: si las crisis son frecuentes o invalidantes, el médico puede proponer fármacos preventivos (por ejemplo: bloqueadores beta, ciertos antidepresivos, antiepilépticos o fármacos específicos según la edad) y terapia no farmacológica.
- Medidas de estilo de vida: establecer horarios regulares de sueño y comidas, identificar y evitar desencadenantes, controlar el estrés y fomentar la actividad física regular.
- Terapias complementarias: técnicas de relajación, terapia cognitivo-conductual y educación sobre la enfermedad pueden ser útiles, especialmente en niños y adolescentes.
Cuándo acudir al médico de inmediato
Consulte de urgencia si durante un episodio aparecen:
- Fiebre alta, dolor abdominal muy localizado que empeora progresivamente o sensibilidad marcada en la zona (posible abdomen quirúrgico).
- Sangre en las heces o vómitos persistentes con signos de deshidratación.
- Pérdida de peso inexplicada, sudoración nocturna o alteraciones neurológicas (debilidad, visión doble, convulsiones).
- Si el dolor es distinto a episodios previos o no responde a las medidas habituales.
Pronóstico
En muchos niños la migraña abdominal mejora o desaparece en la adolescencia. No obstante, existe un mayor riesgo de que quienes la han sufrido desarrollen migrañas de cabeza en la vida adulta. Con diagnóstico correcto y medidas adecuadas, la mayoría de los pacientes consigue reducir la frecuencia e intensidad de los episodios y mejorar su calidad de vida.
Consejos prácticos
- Llevar un registro de los ataques (fecha, duración, posibles desencadenantes, alimentos consumidos, medicamentos) ayuda al médico a planificar el tratamiento.
- Mantener horarios regulares de sueño y comidas y evitar el exceso de pantalla antes de dormir.
- Consultar con el pediatra o médico de familia si hay dudas o si los episodios son recurrentes o muy intensos.

