Oncología ocular: qué es, tipos, causas y tratamiento del cáncer de ojo

Oncología ocular: guía completa sobre tipos, causas, síntomas y tratamientos del cáncer de ojo; diagnóstico temprano y opciones de curación, especialmente en niños.

Autor: Leandro Alegsa

La oncología ocular es la rama de la medicina que se ocupa de los tumores relacionados con el ojo y sus anexos. El cáncer ocular puede afectar a todas las partes del ojo.

Los cánceres oculares pueden empezar en el ojo y pueden ser metastásicos (propagarse al ojo desde otro órgano). Los dos cánceres más comunes que se propagan al ojo desde otro órgano son el cáncer de mama y el de pulmón. Otros lugares de origen menos comunes son la próstata, el riñón, el tiroides, la piel, el colon y la sangre o la médula ósea.

Este cáncer es más común en los niños. Hay un 95% de posibilidades de encontrar una cura para este cáncer.

¿Qué incluye la oncología ocular?

La oncología ocular engloba el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de tumores que afectan:

  • El globo ocular (córnea, iris, cuerpo ciliar, retina, coroides).
  • La conjuntiva y la esclera.
  • La órbita (tejidos que rodean y sostienen el ojo).
  • Las vías lagrimales y los anexos oculares.

Tipos principales de tumores oculares

  • Retinoblastoma: tumor intraocular que afecta principalmente a niños pequeños. Puede ser hereditario (mutación en el gen RB1) o esporádico.
  • Melanoma uveal: el tumor intraocular maligno más frecuente en adultos, origina en la úvea (coroides, iris o cuerpo ciliar).
  • Tumores conjuntivales: carcinoma de células escamosas y melanoma conjuntival, entre otros.
  • Metástasis oculares: tumores que llegan al ojo desde otros órganos (los más habituales: mama y pulmón).
  • Tumores orbitarios: como rabdomiosarcoma (más en niños) o linfomas orbitarios.
  • Tumores hematológicos: infiltraciones por leucemia o linfoma.

Causas y factores de riesgo

  • Genética: la mutación del gen RB1 es responsable del retinoblastoma hereditario. El consejo genético es esencial en familias afectadas.
  • Factores demográficos: el melanoma uveal es más frecuente en personas de piel y ojos claros y en edades medias o avanzadas.
  • Exposición solar: puede aumentar el riesgo de lesiones conjuntivales y, posiblemente, de algunos tumores oculares.
  • Antecedentes de cáncer: las personas con cáncer en otros órganos pueden desarrollar metástasis oculares.
  • Enfermedades previas: nevus coroideos (monitorización), inmunosupresión y ciertas infecciones o condiciones crónicas pueden modificar el riesgo.

Síntomas habituales

  • Leucocoria (reflejo blanquecino en la pupila), habitual en retinoblastoma.
  • Estrabismo o desviación del ojo en niños.
  • Pérdida de visión gradual o súbita.
  • Manchas o sombras en el campo visual.
  • Dolor ocular o cefalea (según localización y extensión).
  • Bulto o protuberancia en la región orbital.
  • Enrojecimiento persistente o masa en la conjuntiva.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico combina la exploración oftalmológica con pruebas de imagen y, en algunos casos, biopsia:

  • Examen con lámpara de hendidura y oftalmoscopia directa o indirecta.
  • Ultrasonido ocular (ecografía A y B) para medir tamaño y características internas.
  • Tomografía de coherencia óptica (OCT) y angiografías (fluoresceína) para lesiones retinianas y coroideas.
  • Resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC) para valorar extensión orbital, intracraneal o metastásica.
  • Biopsia o aspiración con aguja en lesiones seleccionadas; en retinoblastoma suele evitarse la biopsia intraocular por riesgo de diseminación.
  • Pruebas sistémicas (TC corporal, PET, analítica) para buscar tumor primario o metástasis.
  • Estudios genéticos (por ejemplo, RB1 en retinoblastoma o perfiles genéticos en melanoma uveal) para pronóstico y manejo.

Opciones de tratamiento

El tratamiento depende del tipo de tumor, su tamaño, localización y si hay diseminación:

  • Conservadores locales: fotocoagulación láser, crioterapia, termoterapia trans-pupilar para lesiones pequeñas.
  • Brachiterapia con placa: irradiación localizada mediante una placa radiactiva colocada sobre la esclerótica (útil en melanoma uveal).
  • Radioterapia externa: radioterapia conformada o protonterapia para tumores grandes o de localización difícil.
  • Cirugía conservadora: resección local o resección de la conjuntiva/epibulbar cuando es posible preservar el ojo.
  • Enucleación: extracción completa del globo ocular en casos extensos o cuando la visión no es recuperable y el tumor pone en riesgo la vida.
  • Quimioterapia: sistémica, intraarterial o intravítrea (muy usada en retinoblastoma avanzado para salvar el ojo y la vida).
  • Tratamientos tópicos: quimioterápicos (ej. mitomicina) o interferón para lesiones superficiales conjuntivales.
  • Inmunoterapia y terapias dirigidas: indicadas en casos metastásicos según el tipo de tumor (oncología médica decide el régimen: inmunoterapia, terapias dirigidas, etc.).
  • Tratamiento de metástasis: suele combinar el control del tumor primario y tratamiento local ocular (radioterapia) para aliviar síntomas y preservar función.

Pronóstico

El pronóstico varía según el tumor:

  • En retinoblastoma precoz, las tasas de curación local y supervivencia son muy altas; en contextos con acceso a tratamiento especializado se alcanzan curaciones superiores al 95% en enfermedad intraocular. Sin embargo, la preservación de la visión depende del tamaño y localización del tumor.
  • En melanoma uveal, el riesgo de metástasis (sobre todo al hígado) depende del tamaño y de características genéticas del tumor; el pronóstico es variable y requiere seguimiento prolongado.
  • En metástasis oculares, el pronóstico depende fundamentalmente del tumor primario y del control sistémico de la enfermedad.

Prevención, cribado y seguimiento

  • En familias con antecedentes de retinoblastoma, el cribado ocular neonatal y el consejo genético son clave para detectar la enfermedad a tiempo.
  • Protección solar y revisión oftalmológica ante lesiones conjuntivales o cambios en la visión, especialmente en personas de riesgo.
  • Controles periódicos tras el tratamiento: muchos tumores requieren revisiones frecuentes durante años para detectar recidivas o metástasis.

Qué hacer si hay sospecha

Ante cualquier signo sospechoso (leucocoria, cambio de alineación ocular en niños, pérdida de visión, masa conjuntival o dolor persistente) consulte con su médico o oftalmólogo lo antes posible. El manejo precoz por un equipo de oncología ocular multidisciplinar (oftalmólogo, oncólogo médico, radioterapeuta y genetista cuando proceda) mejora las posibilidades de cura y de preservar la visión.

Preguntas y respuestas

P: ¿Qué es la oncología ocular?


R: La oncología ocular es la rama de la medicina que se ocupa de los tumores relacionados con el ojo y sus anexos.

P: ¿Qué partes del ojo pueden verse afectadas por el cáncer ocular?


R: El cáncer ocular puede afectar a todas las partes del ojo.

P: ¿El cáncer ocular puede originarse en otras partes del cuerpo?


R: Sí, el cáncer ocular puede originarse en otras partes del cuerpo, lo que se conoce como cáncer metastásico.

P: ¿Qué tipos de cáncer son las causas más frecuentes de cáncer ocular metastásico?


R: El cáncer de mama y el cáncer de pulmón son los dos tipos de cáncer más frecuentes que pueden propagarse al ojo desde otro órgano.

P: ¿Cuáles son los lugares de origen menos frecuentes del cáncer ocular metastásico?


R: La próstata, el riñón, el tiroides, la piel, el colon y la sangre o la médula ósea son algunos de los lugares de origen menos frecuentes del cáncer ocular metastásico.

P: ¿A quién afecta con más frecuencia el cáncer ocular?


R: El cáncer ocular es más frecuente en niños.

P: ¿Cuál es la tasa de curación del cáncer ocular?


R: La tasa de curación del cáncer ocular es del 95%.


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