La leucemia es un cáncer de los glóbulos blancos y de la médula ósea. Cuando una persona tiene leucemia, el cuerpo crea demasiados glóbulos blancos (leucocitos).

Hay muchos tipos de leucemia. La leucemia forma parte de un grupo mayor de enfermedades, los cánceres de la sangre (neoplasias hematológicas). Sin tratamiento, la leucemia puede provocar la muerte en semanas, meses o años. La vida de la persona depende del tipo de leucemia.

En el año 2000, unos 256.000 niños y adultos de todo el mundo desarrollaron alguna forma de leucemia, y 209.000 murieron a causa de ella. Alrededor del 90% de las leucemias se dan en adultos.

Tipos principales de leucemia

  • Leucemia linfoblástica aguda (LLA o ALL): afecta principalmente a los linfocitos inmaduros. Es más frecuente en niños, aunque también puede presentarse en adultos.
  • Leucemia mieloide aguda (LMA o AML): afecta a las células mieloides inmaduras. Es más común en adultos y su curso suele ser rápido si no se trata.
  • Leucemia linfocítica crónica (LLC o CLL): generalmente de evolución lenta, afecta a linfocitos maduros y suele diagnosticarse en personas mayores.
  • Leucemia mieloide crónica (LMC o CML): se caracteriza por una proliferación excesiva de células mieloides. En muchos casos puede controlarse durante años gracias a terapias dirigidas.
  • Otras formas: existen variantes y subtipos menos frecuentes (leucemias asociadas a síndromes genéticos, leucemias promielocíticas, etc.).

Síntomas frecuentes

Los síntomas pueden aparecer de forma súbita (en las formas agudas) o progresiva (en las formas crónicas). Entre los más comunes están:

  • Fatiga o debilidad inexplicables.
  • Fiebres o infecciones frecuentes.
  • Hematomas fáciles, sangrados nasales o encías sangrantes.
  • Petequias (pequeñas manchas rojas en la piel).
  • Pérdida de apetito y pérdida de peso.
  • Dolor o sensibilidad en huesos y articulaciones.
  • Ganglios linfáticos, hígado o bazo agrandados (tumefacción en cuello, axilas o abdomen).
  • Sudoraciones nocturnas intensas.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico suele iniciarse con pruebas sencillas y progresar a estudios específicos:

  • Hemograma (CBC): detecta alteraciones en el número y la apariencia de las células sanguíneas.
  • Frotis de sangre periférica: permite observar células anormales al microscopio.
  • Biopsia y aspirado de médula ósea: confirma el diagnóstico y cuantifica el porcentaje de células leucémicas.
  • Estudios citogenéticos y moleculares: identifican alteraciones genéticas que orientan el pronóstico y la elección del tratamiento (por ejemplo, la translocación BCR-ABL en la LMC).
  • Inmunofenotipificación (citometría de flujo): define el tipo celular y subtipo de leucemia.

Opciones de tratamiento

El plan terapéutico depende del tipo de leucemia, la edad del paciente, su estado general y las características genéticas de la enfermedad. Entre las opciones más comunes están:

  • Quimioterapia: fármacos que eliminan o reducen las células cancerosas; puede administrarse en diferentes fases (inducción, consolidación, mantenimiento).
  • Terapias dirigidas: medicamentos que actúan sobre alteraciones moleculares específicas (por ejemplo, inhibidores de tirosina quinasa como imatinib en la LMC).
  • Inmunoterapia: incluye anticuerpos monoclonales, terapias con células CAR-T y otras estrategias que reclutan al sistema inmune contra las células leucémicas.
  • Trasplante de células madre (trasplante de médula ósea): puede ser autólogo (propias) o alogénico (de donante) y está indicado en ciertos casos para lograr cura o remisión prolongada.
  • Radioterapia: ocasionalmente usada para tratar áreas específicas o como preparación para el trasplante.
  • Cuidados de soporte: transfusiones de sangre o plaquetas, antibióticos para infecciones, tratamiento de complicaciones metabólicas.

Pronóstico

El pronóstico varía ampliamente según el tipo de leucemia, la edad del paciente, la rapidez del diagnóstico y factores genéticos específicos. Algunas leucemias agudas requieren tratamiento inmediato y pueden ser potencialmente curables; otras crónicas pueden controlarse durante años con tratamiento continuo. Los avances en terapias dirigidas e inmunoterapias han mejorado las tasas de supervivencia en las últimas décadas.

Factores de riesgo y prevención

  • Factores asociados: exposición a radiación ionizante, sustancias químicas como el benceno, antecedentes de tratamientos con quimioterapia o radioterapia, ciertas anomalías genéticas (p. ej., síndrome de Down) y tabaquismo.
  • Prevención: no existe una forma garantizada de prevenir la leucemia, pero reducir la exposición a carcinógenos conocidos (benceno, radiación innecesaria) y evitar el tabaco disminuye algunos riesgos.

Cuándo consultar al médico

Debe solicitarse atención médica urgente si aparecen signos como sangrados inusuales, fiebre persistente, infecciones recurrentes, fatiga extrema, pérdida rápida de peso o dolor óseo intenso. Un diagnóstico y tratamiento rápidos mejoran las opciones terapéuticas y el pronóstico.

Vivir con leucemia

El manejo incluye controles médicos periódicos, seguimiento de efectos secundarios de los tratamientos, vacunaciones según indicación, apoyo nutricional y psicológico. Los pacientes y sus familias pueden beneficiarse de grupos de apoyo y recursos para adaptarse a los cambios relacionados con la enfermedad y el tratamiento.

Nota: la información aquí aportada es de carácter informativo y no sustituye la consulta médica. Ante cualquier duda o síntoma, consulte con su profesional de salud.