Un concerto grosso es una forma musical característica del periodo siglo XVIII —y más ampliamente del Barroco— en la que se contrapone un pequeño grupo de solistas con un grupo mayor de instrumentos. El grupo de solistas se llama concertino y el grupo grande, que responde y acompaña, se denomina tutti, ripieno o también se identifica con el mismo nombre de la obra: concerto grosso. La expresión italiana concerto grosso significa literalmente “gran concierto”; el plural es concerti grossi. En italiano, la segunda “c” de “concerto” (la que va antes de la vocal e) se pronuncia como el sonido «ch» en inglés ([tʃ]).

Forma y estructura

Los concerti grossi suelen constar de varios movimientos que contrastan en tempo y carácter. La forma más común es de tres movimientos: rápido —lento— rápido. El primer movimiento típicamente establece un diálogo entre tutti y concertino, el segundo ofrece un carácter más lírico y contemplativo, y el tercero suele ser vivaz y con carácter danzante o rítmico.

Una característica formal importante del Barroco en estas obras es el uso del ritornello: se alternan secciones orquestales completas (tutti/ritornello) que presentan temas con episodios de los solistas (concertino) que desarrollan o contrastan esos temas. Así se crea una estructura de llamadas y respuestas que organiza la pieza y su sentido dramático.

Instrumentación y bajo continuo

En el concerto grosso la instrumentación no está fijada rigidamente; sin embargo, en el modelo más difundido el concertino está formado por dos violines y un violonchelo, mientras que el ripieno era una agrupación más amplia de cuerdas (violines, violas, cellos, contrabajos) y a menudo incluida una sección de continuo. El bajo continuo (o acompañamiento continuo) —sostenido por instrumentos como el clavecín, órgano, tiorba o violonchelo reforzando la línea de bajo— es fundamental en la textura barroca: proporciona la armonía y el soporte rítmico sobre el que dialogan concertino y ripieno.

Principales compositores y ejemplos

El compositor que popularizó y fijó el modelo fue el italiano Arcangelo Corelli (1653–1713). Sus Concerti Grossi, Op. 6 sirvieron de modelo para muchas generaciones posteriores: en ellos el concertino suele ser de dos violines más un violonchelo y el ripieno un conjunto de cuerdas con continuo.

George Frideric Handel (1685–1759) también escribió concerti grossi muy celebrados, a menudo siguiendo el modelo de Corelli. Johann Sebastian Bach (1685–1750) compuso los seis famosos Conciertos de Brandemburgo, que en su mayoría pueden considerarse concerti grossi porque usan combinaciones variadas de concertino y ripieno; por ejemplo, el Concierto de Brandeburgo nº 2 utiliza un grupo concertante de cuatro instrumentos: trompeta, violín, flauta dulce y oboe.

Características estilísticas

  • Contraste y diálogo: el rasgo esencial es la alternancia entre el grupo reducido (concertino) y el conjunto completo (tutti/ripieno), con imitaciones, respuestas y variaciones temáticas.
  • Textura polifónica: uso frecuente de contrapunto e imitaciones; la escritura suele ser contrapuntística más que homofónica en muchas secciones.
  • Ornamentación e improvisación: los intérpretes barrocos añadían ornamentaciones y pequeñas cadencias improvisadas, especialmente en los solos.
  • Dinámica en terrazas: cambios de intensidad más por bloques (tutti vs. concertino) que por gradaciones suaves, propia del estilo barroco temprano y medio.

Declive y revivals

Tras el Barroco tardío, la preferencia musical se desplazó hacia el concierto solista (el solo concerto) y el concerto grosso dejó de ser la forma dominante. No obstante, en el siglo XX hubo un interés renovado por las formas antiguas y por el coloreado instrumental del Barroco: compositores como Igor Stravinsky (1882–1971) y Bela Bartok (1881–1945) escribieron obras inspiradas en la idea del diálogo entre grupos o en la textura concertante múltiple. En particular, la obra de Stravinsky Dumbarton Oaks toma explícitamente como modelo los Conciertos de Brandemburgo, recreando el equilibrio entre concertino y ripieno con lenguaje neoclásico.

Legado y contexto interpretativo

Hoy en día los concerti grossi son interpretados tanto por conjuntos especializados en música antigua (con práctica histórica y instrumentos de época) como por orquestas modernas que buscan recrear el contraste entre solistas y tutti. El estudio de los concerti grossi es importante para comprender la evolución del concierto y de las prácticas instrumentales, así como la transición entre texturas concertantes y la consolidación del virtuosismo solista en épocas posteriores.

Resumen: el concerto grosso es una forma barroca basada en el contraste entre un pequeño grupo de solistas (concertino) y un conjunto mayor (tutti/ripieno), con una estructura habitualmente de tres movimientos y una escritura que combina ritornello, contrapunto y bajo continuo. Corelli, Handel y Bach son figuras clave; el modelo influyó en composiciones posteriores y fue reinterpretado en el siglo XX por compositores neoclásicos y modernistas.