Mijaíl Alexándrovich Bakunin (/bəˈkuːnɪn/; 30 de mayo [18 de mayo] de 1814 - 1 de julio de 1876) fue un anarquista ruso. Fue uno de los primeros fundadores del anarquismo.
Biografía breve
Nacido en una familia noble rural en la provincia de Tver, Bakunin recibió una educación esmerada y al principio siguió la carrera militar. Sin embargo, su interés por las ideas revolucionarias y por la filosofía lo llevó a abandonar la vida aristocrática y a viajar por Europa, donde entró en contacto con corrientes socialistas, republicanas y revolucionarias.
Participó activamente en los movimientos revolucionarios de la década de 1848 y en los levantamientos que siguieron en distintos países europeos. Tras su implicación en episodios insurreccionales fue detenido y finalmente deportado a Rusia, donde fue condenado al destierro en Siberia. Años después logró escapar y regresar a Europa occidental, desde donde continuó su actividad política, escribió y organizó a grupos revolucionarios hasta su muerte en 1876.
Pensamiento y propuestas
Bakunin desarrolló una corriente anarquista radical que subrayaba la necesidad de destruir el Estado y todas las formas de dominación para alcanzar la libertad y la igualdad real. Entre sus ideas centrales se encuentran:
- Rechazo del Estado: consideraba que el Estado es un instrumento de opresión que no puede transformarse en garante de la libertad.
- Abolición de la propiedad capitalista: defendía la expropiación de los grandes capitales y latifundios para que los trabajadores y las comunidades se autogestionaran.
- Acción revolucionaria y federación: promovía la acción directa, la insurrección popular y la organización horizontal en federaciones de comunidades y talleres, frente a toda forma de centralismo autoritario.
- Laicismo y crítica religiosa: atacó el papel conservador de la Iglesia y la influencia de la religión en la política; su texto póstumo Dios y el Estado resume esa crítica.
Relación con la Primera Internacional y su choque con Marx
Bakunin desempeñó un papel importante en la Asociación Internacional de los Trabajadores (Primera Internacional). Sin embargo, mantuvo un enfrentamiento profundo con Karl Marx y sus partidarios por diferencias estratégicas y teóricas: mientras Marx defendía la lucha política organizada y la toma del poder estatal como vía para la transición al socialismo, Bakunin consideraba que el Estado —incluso temporal— pervertiría la emancipación y conduciría a una nueva dominación.
Estas tensiones desembocaron en la expulsión de Bakunin y sus seguidores de la Internacional en 1872 y en la posterior conformación del movimiento anarquista antiautoritario, centrado en la federación de grupos locales y en la acción directa.
Obras y legado
Entre sus escritos más conocidos aparecen fragmentos y obras que circularon ampliamente entre los militantes: Dios y el Estado (inacabado y publicado póstumamente) y textos sobre el Estado, la revolución y la organización libertaria. Sus ideas influyeron de forma notable en el desarrollo del anarquismo europeo y mundial, especialmente en el anarquismo colectivo y en movimientos obreros y campesinos que rechazaron la vía parlamentaria.
Bakunin tuvo una influencia directa en la tradición anarquista española —clave en sindicatos y organizaciones del siglo XX— y en corrientes libertarias en Italia, Francia y América Latina. Su insistencia en la autonomía de las masas, la crítica a cualquier forma de autoridad y la defensa de la revolución social dejaron una huella duradera en la historia de las izquierdas radicales.
Valoración
Mijaíl Bakunin es recordado como una figura central del pensamiento libertario: polémico, combativo y con un fuerte temperamento militante. Sus propuestas siguen siendo objeto de estudio y debate entre quienes analizan las vías posibles hacia una sociedad sin Estado y sin explotación. Aunque criticado por algunos por su énfasis en la acción insurreccional y por la falta de un programa detallado de transición, su legado continúa vigente en los debates sobre autoridad, libertad y organización social.