Mary Leakey (6 de febrero de 1913 - 9 de diciembre de 1996) fue una arqueóloga y paleoantropóloga británica que dedicó gran parte de su vida al trabajo de campo en África Oriental, especialmente en Tanzania y Kenia. Reconocida por su minuciosa metodología de excavación y por su capacidad para documentar hallazgos con gran detalle, contribuyó decisivamente al estudio de los primeros homínidos y de la tecnología lítica prehistórica.

Principales descubrimientos

Descubrió el primer cráneo fósil de Proconsul, un primate extinto del Mioceno cuyo conjunto de rasgos combina características de mono del Viejo Mundo y de simio. Este hallazgo aportó información clave sobre la evolución temprana de los simios y abrió preguntas sobre las relaciones filogenéticas en ese grupo.

En la Garganta de Olduvai hizo uno de sus hallazgos más famosos: el robusto cráneo de Zinjanthropus, que inicialmente se conoció con ese nombre y más tarde se reclasificó en el género Paranthropus. Este descubrimiento fue fundamental para comprender la diversidad de linajes de homínidos que coexistieron en el pasado y para situar en su contexto paleontológico los restos humanos tempranos.

Trabajo en Olduvai y Laetoli

Durante décadas trabajó junto a su marido, Louis Leakey, en la garganta de Olduvai, donde excavaron y registraron sistemáticamente depósitos con herramientas y fósiles de antiguos homínidos. Mary destacó por implantar técnicas de excavación cuidadosas que minimizaban la pérdida de información contextual y por introducir mejores métodos de registro fotográfico y de laboratorio en los yacimientos africanos.

Desarrolló un sistema práctico para clasificar las herramientas de piedra encontradas en Olduvai, identificando tipos como choppers, lascas y núcleos, y estableciendo criterios morfológicos y de uso que facilitaron comparaciones entre yacimientos y períodos. Su trabajo contribuyó a la caracterización del conjunto tecnológico conocido como Olduvayense (o industria lítica de modo I).

También descubrió las huellas de Laetoli, impresiones fósiles en ceniza volcánica que constituyen una evidencia directa de la locomoción bípedal en homínidos tempranos. El hallazgo de Laetoli aportó una de las pruebas más visibles y potentes sobre cuándo y cómo se estableció el bipedismo en la evolución humana (los sedimentos asociados se dataron en millones de años, proporcionando un marco cronológico para esos comportamientos).

Liderazgo, formación y legado

En 1960 se convirtió en directora de las excavaciones de Olduvai y posteriormente asumió la dirección completa de los trabajos de campo formando su propio personal y equipos científicos. Tras la muerte de su marido, se consolidó como una de las principales paleoantropólogas de su generación y jugó un papel esencial en la continuidad de la tradición Leakey, formando a investigadores posteriores, entre ellos su hijo Richard, quien continuó la labor familiar en el estudio de los orígenes humanos.

El legado de Mary Leakey incluye no sólo los fósiles y restos arqueológicos que llevó a la luz, sino también la difusión de prácticas de excavación rigurosas, la promoción de la investigación interdisciplinaria (geología, paleontología, anatomía comparada) y la formación de generaciones de paleoantropólogos. Sus trabajos siguen siendo referencia obligada para quien estudia la evolución humana y la prehistoria africana.