Żagań es una ciudad del oeste de Polonia, situada en una región de gran importancia histórica y administrativa. En 2004 contaba con 26.665 habitantes y es la principal localidad del condado de Żagań. Hoy pertenece al Voivodato de Lubusz, aunque entre 1975 y 1998 formó parte del antiguo Voivodato de Zielona Góra. Como muchas ciudades de esta zona, Żagań ha estado marcada por cambios políticos, fronteras móviles y una larga tradición de influencias polacas, alemanas y silesias.
Uno de los lugares más conocidos de la ciudad es el castillo de Sagan, situado en el centro de un dominio histórico que también llevaba ese nombre. A lo largo de los siglos, esta propiedad pasó por manos de varios linajes europeos. En el periodo de la Guerra de los Treinta Años, perteneció a Wallenstein, militar y político de enorme poder e influencia. Más tarde fue posesión de la familia bohemia de Lobkowitz, y en 1786 fue adquirida por Peter Biron, duque de Courland. En 1843 pasó a su hija Dorotea, esposa de Edmond de Talleyrand, lo que conectó Sagan con una de las casas nobles más importantes de Europa.
El estatus aristocrático del dominio quedó reforzado cuando un acto del rey de Prusia del 6 de enero de 1845 la convirtió en duquesa de Sagan. Más adelante, Napoleón III hizo lo mismo en Francia para su hijo Luis. Ese doble reconocimiento, prusiano y francés, dio a la familia una posición singular en la diplomacia europea. Su residencia en el Château de Valençay también adquirió fama durante la Segunda Guerra Mundial, cuando fue utilizada como lugar seguro para proteger cuadros y otras obras del Louvre frente al avance de los soldados alemanes.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad fue conocida en todo el mundo por albergar la famosa prisión de guerra Stalag Luft III, un campo alemán para aviadores aliados capturados. Este lugar se hizo célebre por la fuga de prisioneros que inspiró el episodio conocido como “la Gran Evasión”, uno de los hechos más recordados de la guerra. Hoy, Żagań conserva la memoria de ese pasado complejo a través de su patrimonio, su castillo y los restos de instalaciones vinculadas al conflicto, al tiempo que continúa siendo una ciudad viva del suroeste polaco.
