El puente terrestre de Bering unió la actual Alaska y el este de Siberia en algunos momentos de las glaciaciones del Pleistoceno.
Su mayor extensión era de unas 1.000 millas (1.600 km) de norte a sur. No estaba glaciada porque las nevadas eran muy escasas, ya que los vientos del Océano Pacífico perdían su humedad sobre las montañas cercanas totalmente glaciadas.
La estepa de pastizales, incluido el puente de tierra, que se extendía a lo largo de varios cientos de kilómetros hacia los continentes de ambos lados se ha llamado Beringia. Se cree que una pequeña población humana, de unos pocos miles como máximo, sobrevivió a la edad de hielo en Beringia. Estuvo aislada de las poblaciones de Asia durante al menos 5.000 años. En algún momento después de hace 16.500 años, comenzó a poblar las Américas cuando se derritieron los glaciares americanos que bloqueaban el camino hacia el sur.
Contexto geológico y climático
Durante las glaciaciones del Pleistoceno el nivel del mar bajó cientos de metros (hasta alrededor de 120 m en los máximos), lo que dejó al descubierto la plataforma continental entre Siberia y Alaska. Esa franja seca y relativamente ancha unía ambos continentes y es lo que conocemos como puente de Bering. La exposición del puente no fue continua: apareció y desapareció en distintos episodios glaciares a lo largo de decenas de miles de años.
El clima en Beringia era frío pero árido. Las escasas precipitaciones impidieron la formación de grandes capas glaciales en la propia planicie, aunque las montañas circundantes sí quedaron fuertemente glaciadas. Esa combinación dio lugar a un paisaje específico distinto al de los grandes casquetes de hielo: amplias llanuras de tundra y estepa frígida.
Ambiente, flora y fauna
La estepa de pastizales o “mammoth steppe” fue un ecosistema productivo que sustentó grandes concentraciones de animales. Allí vivieron mamuts lanudos, caballos, bisontes, renos, camélidos americanos, leones de las cavernas y depredadores como lobos y felinos. La vegetación estaba dominada por gramíneas, juncos, plantas herbáceas y arbustos bajos adaptados al frío y al suelo con permafrost.
Estos recursos vegetales y faunísticos permitieron a pequeños grupos humanos cazadores-recolectores sobrevivir y mantener poblaciones relativamente estables durante milenios.
Poblaciones humanas y rutas de poblamiento
La hipótesis del “estancamiento de Beringia” (Beringian standstill) propone que un grupo fundador de ascendencia asiática quedó aislado en Beringia durante varios miles de años antes de dispersarse por las Américas. Estudios genéticos modernos muestran señales de un efecto fundador y continuidad genética entre esos pobladores y los pueblos nativos americanos.
Cuando los glaciares que cubrían el interior de Norteamérica empezaron a retirarse, hace entre ~17.000 y ~13.000 años según diferentes estimaciones, se abrieron pasos hacia el sur. La salida hacia las Américas pudo producirse por dos vías principales:
- Una ruta interior, por un corredor libre de hielo entre las placas glaciares de la región canadiense (el llamado ice-free corridor), que se abrió más tarde.
- Una ruta costera por la orilla del Pacífico, que habría permitido un avance más temprano y rápido aprovechando recursos marinos y zonas litoral desglaciadas.
El consenso actual considera plausible que hubo varios movimientos humanos en distintas oleadas y por distintas rutas, comenzando al final del Último Máximo Glacial y en los milenios siguientes.
Evidencia arqueológica y genética
La evidencia proviene de múltiples fuentes: restos arqueológicos en Alaska, el Yukón y el extremo oriental de Siberia; dataciones por radiocarbono de ocupaciones humanas tempranas en las Américas; y análisis de ADN antiguo y moderno. Los linajes mitocondriales y autosómicos de los pueblos indígenas americanos muestran afinidad con poblaciones siberianas, lo que respalda la conexión a través de Beringia.
Además, restos de fauna y paleosuelos en el lecho submarino y en la costa dan cuenta de los cambios ambientales y de cuándo quedó sumergida la planicie. Al final de la última glaciación, con el aumento del nivel del mar, la mayor parte de Beringia fue cubierta por agua y quedó lo que hoy conocemos como estrecho de Bering, separando los continentes.
Importancia
Beringia no solo fue un corredor físico entre Asia y América, sino también un refugio ecológico y humano durante periodos fríos. Comprender su historia ayuda a reconstruir cómo y cuándo llegaron los primeros habitantes a las Américas, cómo se adaptaron al entorno frío y qué cambios climáticos y marinos condicionaron esas migraciones.





