El principio de incertidumbre también se llama principio de incertidumbre de Heisenberg. Werner Heisenberg dio con un secreto del universo: Nada tiene una posición definida, una trayectoria definida o un momento definido. Intentar fijar una cosa en una posición definida hará que su momento esté menos fijado, y viceversa. En la vida cotidiana podemos medir con éxito la posición de un automóvil en un momento definido y luego medir su dirección y velocidad (suponiendo que se desplaza a un ritmo constante) en los momentos siguientes. Esto se debe a que las incertidumbres en la posición y la velocidad son tan pequeñas que no podríamos detectarlas. Suponemos, con toda la razón, que la trayectoria del automóvil no cambiará notablemente cuando dejemos caer un marcador en el suelo y pulsemos un cronómetro al mismo tiempo para anotar la posición del coche en el tiempo y el espacio.
Podemos llevar esa experiencia al mundo de los fenómenos de tamaño atómico y suponer incorrectamente que si medimos la posición de algo como un electrón mientras se mueve a lo largo de su trayectoria, seguirá moviéndose a lo largo de esa misma trayectoria, que imaginamos que podemos detectar con precisión en los próximos momentos. Tenemos que aprender que el electrón no tenía una posición definida antes de que lo localizáramos, y que tampoco tenía un momento definido antes de que midiéramos la trayectoria. Además, podemos suponer justificadamente que un fotón producido por un láser dirigido a una pantalla de detección impactará muy cerca de su objetivo en dicha pantalla, y confirmar esta predicción mediante cualquier número de experimentos. A continuación descubriremos que cuanto más intentemos fijar una ubicación para el electrón en su camino hacia la pantalla de detección, más probable será que éste y todos los demás como él no alcancen ese objetivo. Así pues, fijar una ubicación para un electrón hace que la trayectoria sea más indefinida, indeterminada o incierta. Si la trayectoria se hiciera más clara y luego tratáramos de localizar ese electrón a lo largo de una extensión de la trayectoria que acabamos de fijar, encontraríamos que cuanto más preciso hiciéramos nuestro conocimiento de la trayectoria, menos probable sería encontrar el electrón donde las expectativas ordinarias nos llevarían a creer que está. Si los lanzadores lanzaran electrones en lugar de pelotas de béisbol, y se colocara una cámara aérea y una cámara lateral en algún lugar entre el montículo del lanzador y el plato de béisbol para poder determinar la posición exacta del electrón en pleno vuelo, entonces, sin las cámaras encendidas, el lanzador lanzaría pelotas rectas, y con las cámaras encendidas sus lanzamientos comenzarían rectos pero girarían salvajemente después de que se tomaran las imágenes. Cuanto más claramente sepamos dónde estaba la bola a mitad de camino hacia el home, más problemas tendrá el bateador para prepararse a golpearla con su bate.
Las consecuencias inesperadas del rasgo de incertidumbre de la naturaleza apoyan nuestra comprensión de cosas como la fisión nuclear, cuyo control dio a los humanos una nueva y muy poderosa fuente de energía, y el tunelaje cuántico, que es un principio de funcionamiento de los semiconductores que son tan importantes para la informática moderna y otras tecnologías.
En las discusiones técnicas casi siempre se habla de posición y de impulso. El impulso es el producto de la velocidad y la masa, y en física la idea de velocidad es la rapidez con la que algo va en una determinada dirección. Así que a veces también se puede hablar de la velocidad de la cosa en cuestión e ignorar su masa, y a veces es más fácil entender las cosas si hablamos de la trayectoria o camino que sigue algo. Esa idea también incluye las ideas de velocidad y dirección. En los siguientes diagramas mostraremos las principales características de la incertidumbre en términos concretos, en el mundo de las cosas reales. Más adelante utilizaremos un poco de matemáticas para poder dar una idea clara de cuánto margen de maniobra hay entre la posición y el impulso.
¿Qué dice exactamente el principio de incertidumbre?
En su forma más conocida, el principio establece que no es posible conocer simultáneamente con precisión arbitraria la posición (x) y el impulso (p) de una partícula. Matemáticamente se expresa como
Δx · Δp ≥ ℏ/2
donde Δx es la incertidumbre en la posición, Δp la incertidumbre en el impulso y ℏ (h barra) es la constante de Planck reducida, aproximadamente 1.054 × 10-34 J·s. Esta fórmula cuantifica el límite: si reducimos Δx, automáticamente aumentará Δp de manera que el producto no pueda ser menor que ℏ/2.
Origen y explicación conceptual
Heisenberg propuso originalmente una explicación heurística basada en el acto de medir: para localizar un electrón usamos fotones y la interacción fotón–electrón altera el momento del electrón. Esa imagen —demostrada por el famoso experimento mental del microscopio de Heisenberg— ayuda a entender por qué medir perturba el sistema. No obstante, la formulación moderna de la mecánica cuántica va más allá: la incertidumbre no es sólo un efecto experimental o de perturbación, sino una propiedad intrínseca de los estados cuánticos. Incluso sin "molestar" la partícula, una función de onda que describe la partícula puede ser más local en posición o más localizada en momento, pero no en ambas a la vez.
Relación con la estructura matemática de la mecánica cuántica
En términos formales, la incertidumbre proviene de que los operadores correspondientes a posición y momento no conmutan. El conmutador [x, p] = x p − p x es igual a iℏ, y esa no conmutatividad conduce directamente a las desigualdades de incertidumbre generales. Este enfoque permite derivar desigualdades similares para otras parejas de observables que no conmutan (por ejemplo, componentes distintas del spin).
Ejemplos y escalas
- Para objetos macroscópicos (coches, pelotas, etc.) la constante ℏ es tan pequeña que Δx y Δp pueden ser extremadamente pequeñas y, por tanto, la incertidumbre es despreciable en la práctica.
- Para un electrón dentro de un átomo, las longitudes involucradas son del orden de 10-10 m, y las incertidumbres en momento asociadas son significativas: esto explica, por ejemplo, por qué los electrones no orbitan el núcleo como planetas clásicos.
- Si hacemos pasar electrones por una rendija muy estrecha (experimento de difracción), al restringir Δx (la anchura de la rendija) aumentamos la dispersión angular de los electrones (Δp), produciendo un patrón de difracción.
Aplicaciones tecnológicas y consecuencias físicas
El principio de incertidumbre no es sólo una curiosidad teórica: tiene efectos prácticos y tecnológicos reales.
- Tunelamiento cuántico: gracias a la incertidumbre en energía y posición, partículas pueden atravesar barreras que clásicamente no podrían. Esto es fundamental para el funcionamiento de dispositivos como el transistor y el microscopio de efecto túnel.
- Fisión nuclear y teoría de materiales: la mecánica cuántica y la incertidumbre explican propiedades nucleares y de enlace que hacen posible la fisión controlada y la energía nuclear (ver fisión nuclear).
- Instrumentación cuántica: técnicas como la espectroscopía y los relojes atómicos emplean principios cuánticos donde las relaciones de incertidumbre marcan límites de precisión y diseño.
La relación energía-tiempo
Existe una desigualdad análoga entre energía y tiempo, ΔE · Δt ≥ ℏ/2, que se interpreta con más matices: Δt no es un operador como la posición, sino un intervalo temporal característico del sistema (por ejemplo, la vida media de un estado excitado). Esta relación explica, entre otras cosas, por qué los estados de vida corta tienen líneas espectrales anchas y cómo la conservación de energía se mantiene en procesos cuánticos a escalas cortísimas de tiempo.
Malentendidos comunes
- No significa que el acto de medir sea lo único que causa incertidumbre: la indeterminación puede ser inherente a la propia naturaleza del sistema.
- No permite violar la conservación de la energía ni enviar información más rápido que la luz.
- No es una limitación de los aparatos de medida actuales, sino una propiedad fundamental del mundo cuántico.
Resumen
El principio de incertidumbre de Heisenberg nos dice que hay límites fundamentales a la precisión con la que podemos conocer ciertas parejas de propiedades físicas, como posición y momento. Esa limitación es tanto una consecuencia geométrica de las ondas que describen partículas como de la estructura algebraica de la mecánica cuántica. Sus efectos, aunque inapreciables a escala humana, son centrales para entender la estructura de la materia y permiten tecnologías que definen el mundo moderno.













