Bastet era la antigua diosa egipcia de la protección y los gatos. Era la hija guerrera y defensora de Ra, que la envió a luchar contra su archienemigo Apep. Como protectora, se la consideraba defensora del faraón, después de Sekhet, la leona, y en consecuencia del dios principal Ra.

Bast también es conocida como Bastet, Ubasti y Pasch. Fue venerada al menos desde la Segunda Dinastía del Antiguo Egipto. El centro de su culto estaba en Per-Bast (Bubastis en griego), que recibió su nombre. Originalmente se la consideraba la diosa protectora del Bajo Egipto y su imagen era la de un león feroz. El nombre de Bast significa "devoradora".

En épocas posteriores, Bast se convirtió en la diosa de la protección y la bendición y era la protectora de las mujeres, los niños y los gatos domésticos. Era la diosa del amanecer, la música, la danza y el placer, así como de la familia, la fertilidad y el nacimiento. Cuando Anubis se convirtió en el dios del embalsamamiento, Bast, como diosa del ungüento, estuvo vinculada a él (a veces considerada como su esposa y otras como su madre) hasta que Anubis se convirtió en hijo de Neftis.

Esta característica más suave, de Bast como diosa de los perfumes, tras la pérdida del Bajo Egipto en las guerras entre el Alto y el Bajo Egipto, supuso que en el Reino Medio de Egipto pasara a ser vista como una gata doméstica y no como una leona. Debido a la asociación con la naturaleza maternal de los gatos, Bast también era considerada una buena madre y se la solía representar con gatitos. A veces, las mujeres egipcias que deseaban tener hijos llevaban un amuleto que mostraba a la diosa con gatitos; el número de gatitos del amuleto correspondía al número de hijos que la mujer deseaba tener.

Orígenes y evolución del culto

El culto a Bastet evolucionó notablemente a lo largo de los milenios. Desde su temprana figura leonina, asociada a la ferocidad y la protección real, su imagen fue suavizándose hasta adquirir rasgos domésticos y maternales relacionados con la gata casera. Estas transformaciones reflejan cambios políticos, religiosos y sociales: la unificación de Egipto, el desplazamiento del poder entre ciudades y la reinterpretación de deidades en función de nuevas necesidades sociales.

Iconografía y símbolos

Bastet se representó de varias maneras: como una mujer con cabeza de gato o de leona, como una gata sentada o en ocasiones como una leona entera, según la época y la función que se quisiera destacar (protección guerrera o cuidados domésticos). Entre sus atributos aparecen el sistrum (instrumento musical ritual), el ankh (símbolo de vida), recipientes de perfumes y ungüentos, y a veces una cesta con ofrendas. Los gatos y los votivos en forma de felinos eran ofrendas habituales en su santuario.

Culto, templos y festivales

El principal centro de devoción era Per-Bast (Bubastis), donde se levantó un gran templo y se celebraban festivales anuales en honor de la diosa. Estos festejos, descritos por fuentes clásicas como Heródoto, eran conocidos por su carácter alegre: música, procesiones y gran afluencia de peregrinos. En épocas históricas, faraones como Osorkon II reforzaron y embellecieron el templo de Bubastis, lo que testifica la importancia continua del culto.

Rituales y prácticas

Los gatos gozaban de estatus sagrado: muchos eran momificados y enterrados en necrópolis felinas cercanas a los templos de Bastet. Ofrecimientos de comida, pequeñas estatuillas y amuletos eran comunes. Los priostes y las sacerdotisas cuidaban del templo y organizaban las ceremonias, que combinaban funciones protectoras, sanitarias (ungüentos y perfumes) y de fertilidad.

Funciones y asociaciones

  • Protectora: defensora contra enemigos, serpientes y fuerzas del caos; por ello se relaciona con el combate contra Apep.
  • Maternal y de la fertilidad: protectora de mujeres y niños y patrona del parto y la familia.
  • Cultural: vinculada a la música, la danza, los placeres y las artes domésticas.
  • Sincretismo: a veces se superpuso o contrastó con otras diosas felinas como Sekhet (Sekhmet), mostrando la flexibilidad del panteón egipcio para reasignar funciones entre deidades.

Arqueología y legado

Las excavaciones en Bubastis y otros yacimientos han recuperado estatuillas de gatos, enterramientos masivos de felinos momificados y restos de templos que confirman la magnitud del culto. En la cultura popular moderna, Bastet sigue siendo uno de los símbolos egipcios más reconocibles: arquetipo de la protección doméstica y la conexión sagrada entre humanos y animales.

En resumen, Bastet es una de las figuras más complejas y duraderas de la religión egipcia: guerrera y maternal, terrenal y divina, protectora del poder real y del hogar, cuyo culto refleja la importancia del gato en la vida cotidiana y espiritual del antiguo Egipto.