Sekhmet: diosa egipcia leona del sol, la guerra y la curación

Sekhmet: poderosa diosa egipcia leona del sol, la guerra y la curación; descubre su mito, símbolos y leyendas sobre su furia y su poder sanador.

Autor: Leandro Alegsa

En la mitología egipcia, Sekhmet era la diosa del sol, las plagas de fuego, la curación y la guerra. Tenía cabeza de leona y cuerpo de mujer. Estaba casada con Ptah, el dios de la curación. Se equilibraban mutuamente. Se creía que su aliento creó el desierto. A veces se la conoce como hermana de Bastet/Bast, una diosa que protegía a las mujeres embarazadas y a los niños.

 

Nombre y significado

El nombre Sekhmet proviene probablemente de la raíz egipcia sekhem, que significa «poder» o «fuerza», por lo que suele interpretarse como «la poderosa» o «la señora poderosa». También aparece escrita en fuentes antiguas como Sakhmet o Sakhet.

Iconografía y atributos

  • Apariencia: normalmente representada con cabeza de leona y cuerpo humanoide femenino, a veces completamente como leona.
  • Símbolos: se la representa con el disco solar sobre la cabeza y la uraeus (cobra real), así como sujetando el anj (símbolo de vida) o el cetro was (poder).
  • Asociación solar: es una de las «Ojos de Ra», manifestación feroz del dios solar que ejecuta su voluntad y castiga a los enemigos y a la humanidad cuando es necesario.

Funciones y mitos principales

Sekhmet tiene un papel dual: por un lado es destructora, portadora de plagas y fuerza bélica; por otro, es curativa y protectora. Entre los mitos más conocidos figura el llamado «castigo de la humanidad», en el que Ra, enfadado con los hombres, envía a su ojo —Sekhmet— para castigarlos. Sekhmet se deja llevar por la furia y masacra a muchos humanos hasta que los dioses la embriagan con cerveza teñida de rojo para que crea que es sangre. Al emborracharse se calma y su furia se transforma en misericordia; en algunas versiones reaparece como Hathor.

También se le atribuye la creación del desierto con su aliento, símbolo de su carácter abrasador y solar.

Culto, templos y prácticas religiosas

El centro principal de su culto fue Menfis, donde estaba estrechamente ligada a Ptah. En la historia religiosa egipcia su devoción fue especialmente notoria durante el Reino Nuevo. Famoso es el conjunto escultórico de la época de Amenhotep III —en su templo funerario— donde se hallaron alrededor de 700 estatuas de Sekhmet, lo que subraya su importancia y la devoción popular.

Los sacerdotes de Sekhmet cumplían funciones de sanadores y oráculos: se le pedía protección contra enfermedades y plagas, y se realizaban rituales y ofrendas para apaciguarla cuando mostraba su lado destructivo. Uno de los rituales más famosos es la celebración de su «embriaguez» anual, en la que se reproducía simbólicamente la historia del calmamiento de su ira mediante bebidas y ofrendas para evitar epidemias.

Relación con la medicina y la protección

Aunque feroz, Sekhmet era también considerada curativa. Los médicos y sacerdotes que trabajaban en su culto practicaban remedios y rituales para sanar. Por ello, su figura aparece vinculada a la curación y a la prevención de enfermedades: se le invocaba tanto para provocar la destrucción de los enemigos como para proteger y restaurar la vida de los enfermos.

Relaciones con otras deidades

  • Ptah: su pareja en Menfis; la unión simboliza el equilibrio entre creación, curación y poder.
  • Hathor/Hathor-Sekhmet: en algunos mitos Sekhmet se identifica o se transforma en Hathor, deidad del amor y la alegría, mostrando su doble naturaleza destructiva y benigna.
  • Bastet: a veces considerada hermana o contrapunto; Bastet aparece como gatuna y más protectora del hogar y la maternidad, mientras Sekhmet encarna la furia y la batalla.

Legado y hallazgos arqueológicos

Numerosas estatuas y relieves de Sekhmet se conservan en museos de todo el mundo. Las masas de esculturas halladas en templos de Tebas y Memphis han permitido a los arqueólogos reconstruir aspectos del culto público y privado. En la actualidad Sekhmet es también fuente de inspiración en arte, literatura y algunas corrientes espirituales modernas que retoman elementos de la religiosidad egipcia.

Conclusión

Sekhmet es una de las deidades egipcias más complejas: mezcla de salvaje protector y curador, manifestación del poder solar y fuerza destructiva pero también agente de sanación. Su culto refleja la preocupación egipcia por la salud, la guerra, la protección y el equilibrio entre violencia y misericordia.

Dos estatuas de Sekhmet (de pie) en el Museo Egipcio de Berlín  Zoom
Dos estatuas de Sekhmet (de pie) en el Museo Egipcio de Berlín  

Aspecto físico

Sekhmet tenía cabeza de leona y cuerpo de mujer. Normalmente se la representaba con un disco solar sobre la cabeza. Muchos historiadores sostienen que era de Sudán, ya que allí abundaban los leones. Cuando estaba sentada, solía sostener el anj de la vida, pero cuando estaba de pie, sostenía un cetro de papiro, el símbolo del Bajo Egipto.

 

Potencia

El aliento de Sekhmet representaba un viento caliente del desierto, y su cuerpo era el resplandor del sol del mediodía. Fue creada cuando Hathor bajó a la tierra para vengarse del hombre. Sekhmet se convirtió en el ojo destructor del sol, y en una diosa solar, y fue llamada "Ojo de Ra". Los antiguos egipcios sabían que el sol podía traer la vida, (Hathor), pero también la muerte. (Sekhmet). Su nombre se traduce como "La poderosa". Sekhmet usaba su poder de forma destructiva y brutal

Los antiguos egipcios creían que Sekhmet se apoderaba del sol y a la mañana siguiente daba a luz a la luna.

 

Miedo a Sekhmet

La gente temía a Sekhmet porque, además de sus poderes curativos y protectores, también era destructiva y vengativa. Los antiguos egipcios creían que las "Siete Flechas de Sekhmet" traerían mala suerte, por lo que utilizaban muchos amuletos y hechizos para protegerse. Había un "Libro del último día del año" que recitaban sobre un trozo de tela y llevaban al cuello al final del año. Se consideraba un momento peligroso. El primer día del Año Nuevo (Wep Ronpet), la gente intercambiaba amuletos con la forma de Sekhmet para mantener a la diosa feliz.

 

Adoración

Sekhmet tenía una forma de culto inusual. Era adorada de forma conjunta con su marido, Ptah, y su hijo, Nefertem. Su principal centro de culto estaba en Menfis. Muchos sacerdotes recitaban complicadas oraciones, utilizadas para evitar la ira de Sekhmet. Una de las oraciones más conocidas se llamaba "El último día del año", y se cantaba mientras se llevaba un trozo de tela alrededor de la cabeza. El último día del año se consideraba un periodo peligroso para el pueblo, porque Sekhmet solía atacar entonces.

Sekhmet era la diosa egipcia de la guerra y la destrucción. Era sanguinaria y descontrolada, y los egipcios pensaban que representaba los desastres naturales. Su marido, Ptah, y su hijo, Nefertem, eran muy venerados. Sekhmet era conocida como la dama de la vida y la dama del terror. En un mito, Sekhmet aterrorizaba al país de Egipto, loca y sedienta de sangre. Ra, el dios del sol, envió muchos mensajeros veloces para burlarla. Ella vio a través de todo, y luego vio el amor a través de todo, y Sekhmet en su felicidad, lo abrazó. Sekhmet, en su felicidad, lo abrazó y se convirtió en Hathor, la diosa del amor.

 

Centro de Culto

El principal centro de culto de Sekhmet se encontraba en Menfis. Cuando Amenemhat trasladó oficialmente la capital de Egipto a Itjtawy, su centro de culto también se trasladó. Su gran similitud con Hathor trajo consigo la erección especial de templos duales donde los ciudadanos podían adorar a Sekhmet y a Hathor. Durante el reinado de Amenhotep III se levantaron cientos de jahovas. En sus bases, destacan el salvajismo y los mitos brutales de Sekhmet.

 

Recursos

Antiguo Egipto. Oakes, Lorna, & Gahlin, Lucia. 268-269

 


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