Postimpresionismo (o postimpresionismo) es un término usado para describir la evolución del arte francés tras figuras como Manet (1832-1883). El crítico y artista británico Roger Fry popularizó el término en 1910 al organizar la exposición Manet y los postimpresionistas. Desde entonces el nombre se ha convertido en una etiqueta habitual para agrupar a artistas que, partiendo del impresionismo, exploraron nuevas vías formales y conceptuales.
Contexto y cronología
El postimpresionismo se desarrolla principalmente entre finales de la década de 1880 y principios del siglo XX. No fue un movimiento homogéneo ni un grupo unitario con manifiesto común; más bien fue una serie de reacciones personales al impresionismo. Mientras los impresionistas se centraron en la percepción inmediata de la luz y el color en la naturaleza, los postimpresionistas buscaban ampliar el lenguaje pictórico: estructura, simbolismo, orden compositivo y expresividad emocional.
Características principales
- Mayor énfasis estructural: artistas como Paul Cezanne buscaban ordenar la naturaleza en planos geométricos y volúmenes sólidos para dar solidez a la pintura.
- Color expresivo: el color dejó de ser sólo descripción de la luz y pasó a ser vehículo de emoción y simbolismo (ej.: Vincent van Gogh).
- Experimentación técnica: uso de impasto (pasta gruesa), pinceladas visibles y nuevos procedimientos como el puntillismo de Georges Seurat.
- Lenguajes personales: surgieron variantes como el neoimpresionismo/pointillismo, el sintetismo de Paul Gauguin y la estilización naive de Henri Rousseau.
- Ruptura con la mera reproducción visual: algunos postimpresionistas incorporaron elementos simbólicos, narrativos o decorativos, y distorsionaron la forma para intensificar el efecto visual o emocional.
Artistas principales y aportes
Entre los nombres más reconocidos asociados al término están:
- Paul Cezanne: considerado puente entre el siglo XIX y el arte moderno; su preocupación por la estructura y la forma influyó decisivamente en el desarrollo del cubismo y la abstracción. Obras emblemáticas: Mont Sainte-Victoire y Los jugadores de cartas.
- Paul Gauguin: buscó simplificar la forma y aplicar colores planos y simbólicos (cloisonnismo y sintetismo). Sus viajes a Bretaña y luego a Tahití dieron lugar a composiciones de fuerte carga simbólica, como ¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿Adónde vamos?
- Vincent van Gogh: uso intenso del color y del trazo expresivo para transmitir estados anímicos; ejemplo de pintura emocional y personal con obras como La noche estrellada y Los girasoles.
- Georges Seurat: creador del neoimpresionismo o pointillisme, una técnica sistemática basada en puntos y la óptica del color. Su obra más famosa: Un domingo en la Grande Jatte.
- Henri Toulouse-Lautrec: conocido por sus carteles y escenas de la vida nocturna parisina; innovó en la composición gráfica y el diseño publicitario.
- Henri Rousseau ("Le Douanier"): estilo ingenuo y visionario, con paisajes oníricos y una imaginería simbólica que influyó en las vanguardias posteriores.
- Picasso y Braque: aunque a veces se les sitúa en la estela postimpresionista, su desarrollo los llevó a fundar el cubismo, una nueva etapa del arte moderno.
Recepción crítica y matices del término
El término no siempre ha sido preciso: el crítico Rewald dijo que "el término 'postimpresionismo' no es muy preciso, aunque sí muy conveniente". Efectivamente, engloba artistas con preocupaciones muy diferentes; algunos estaban más cerca de la búsqueda científica del color, otros de la expresión emocional o de preocupaciones simbólicas y decorativas.
Legado
Los postimpresionistas abrieron caminos decisivos para el arte del siglo XX. Sus experimentos con la forma, el color y la composición influyeron sobre movimientos como el cubismo, el fauvismo, el expresionismo y la abstracción. Al romper con la atención exclusiva a la percepción inmediata y añadir estructura, idea y emoción a la pintura, permitieron que generaciones posteriores plantearan nuevas preguntas sobre la función y las posibilidades del arte.
En resumen, el postimpresionismo no es un estilo único sino un conjunto de actitudes y soluciones pictóricas que ampliaron los límites del arte moderno del siglo XX, y cuyos efectos todavía se perciben en la pintura contemporánea.



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